CHINA: UNA VISIÓN IMPACTANTE

 

Con el beneplácito de las autoridades de ambos países, viajamos al milenario y  hermoso país de China en octubre de 2018. Con muchas expectativas por el contacto y conocimiento sobre esta cultura que habríamos de tener. Propiciada la oportunidad, asumimos el compromiso con responsabilidad, motivados por el tema del seminario: el Desarrollo de Pequeñas y Medianas Empresas y creación de capacidad para la reducción de la pobreza a través de las ONG para países en desarrollo, una gran responsabilidad social empresarial y del Estado.

Nos llamó la atención que un país con diferente sistema político y económico al nuestro, enfrente la pobreza a través de empresas; tal vez, por las referencias del modelo que nos indica que la producción de bienes y servicios, en este tipo de sistema,  está en manos del Estado. Esta fue nuestra primera conjetura.

Un largo viaje y unos excelentes anfitriones fueron diluyendo y despejando dudas del encuentro entre las dos culturas. Sobre la marcha, experimentamos un primer impacto visual. Percibimos ciudades de gran desarrollo en infraestructura: edificaciones y red vial sorprendentes, con espacios para la convivencia y  naturaleza en medio urbanístico,  así como el vibrante comercio. De la misma forma, nos impactó  lo culinario, el orden, la limpieza, los valores, la producción agrícola, su riqueza histórica  y las personas, entre otros aspectos. La manifestación de estas buenas características nos da a entender que se tienen autoridades comprometidas con las necesidades del pueblo, por lo cual  y por lo que apreciamos, nuestro pensamiento se fue alejando del tema de la corrupción. Observamos una nueva forma de administrar el Estado, abierto y de forma diversificada: una adecuación del nuevo modo político y económico. El ordenamiento de las ciudades y pueblos, el tipo de infraestructura y la tecnología muestran una forma de vida que esconde lo negativo y la pobreza.

No obstante y dejando de lado los impactos visuales y la percepción, hay que notar que cuando se logran ciudades con orden, calles en óptimo estado, edificios funcionales y con buen aspecto, disposición adecuada de la basura, servicio eficiente de transporte colectivo y selectivo, atención a la salud, educación, desarrollo tecnológico, proyectos centrados en las personas y no sólo en las utilidades, valoración de la vida de los ciudadanos, empoderamiento de valores, normas de convivencia que se aplican y rigen para todos, se obtienen indicadores fiables que contribuirán a que sea palpable que los recursos los estamos utilizando bien. Además, lo visual de las comunidades nos deja una percepción o realidad de los niveles de pobreza o riqueza.

Nos adentramos en nuestro contacto: visitamos la ciudad de Beijing (capital de la República Popular China), la provincia de Hubei y su capital Wuhan y diversos gobiernos locales. Apreciamos el atractivo de las ciudades y de las áreas menos desarrolladas: una dicotomía entre las ciudades y el campo, pero en ambos contextos se aprecia igual ordenamiento. Observamos pequeños pueblos concentrados, que pareciera el resultado de un trabajo estructurado para que desde el espacio aéreo obtuviésemos una visual panorámica que nos deleita con una mancha de pueblos que dan vida al país. En la misma línea conceptual de ordenamiento, cada uno presenta infraestructura para el trabajo, producción para el consumo y una extra para la venta, todo basado en el comercio de los bienes y del servicio, el buen uso de los instrumentos de trabajo -no importa de qué momento en el tiempo proceden si son funcionales-, desde las escobillas tradicionales para barrer calles hasta lo más sofisticado dado por el gran avance de las tecnologías, sobre todo de las Telecomunicaciones.

Nuestro encuentro cultural también fue una experiencia en valores, con muchas anécdotas, tal como el olvido de celular en un taxi; para sorpresa y asombro nuestro, el conductor del vehículo  estuvo fuera del hotel, esperando  a que saliera su dueño para devolverlo. Digno de mencionar y admirar.

Pese a que el idioma nativo pareciese una barrera para la comunicación no se siente miedo al transitar por la ciudad (uso de los diversos servicios de taxi, ir de compras, etc.); además del inglés y de la tecnología, las señas, los dibujos, las tarjetas, las fotos… en fin, encontramos la forma de hacernos entender.

Al final, más que dudas despejamos una visión equívoca: China es un país totalmente opuesto al imaginario que poseemos. Agradecemos la invitación porque de seguro nuestra experiencia tiene un efecto en las buenas prácticas, la que sin duda se verá reflejada en el factor multiplicador de esta estimable experiencia.

Por: Mgter. Narcisa Jaén Lorenzo/ Foto: Ilustrativa
11/01/2019

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s