Origen y celebración de “San Valentín” entre historia y leyenda

Por. Félix E. Villarreal V.

Todos los 14 de febrero de cada año en muchos países, millones de personas celebran el conocido “Día de San Valentín” o “Día del Amor y la Amistad”, fecha que para muchos es considerado una ocasión especial para resaltar la importancia que ha de tener el amor y la amistad, entre parejas, familia o entre amigos. En ese día en particular las parejas expresan con regalos y/o celebraciones este momento “especial” para demostrar sentimientos de afectos y alegría. Fecha que hoy por hoy también se ha convertido en una fecha muy utilizada y explotada por el comercio empresarial.

Sin pretender desarrollar en los siguientes párrafos un clase de historia, creo que al aproximarse la fecha en mención (hoy muy conocida y celebrada por la humanidad), amerita refrescar un poco sobre su origen, o sobre ¿Cómo, Cuándo y Dónde nace esta tradición?, que en pleno Siglo XXI, es tradición, es historia y celebración en la humanidad; aunque para otros solo sean leyendas de la Europa cristiana.

Aunque tal vez existan dudas o controversias sobre el tema de “San Valentín”, algunos textos y escritores; señalan que los orígenes de esta tradición hay que buscarla en los alrededores del Siglo III, cuando el cristianismo se expandía con rapidez por el Imperio de Roma; y que pese a los permanentes intentos de los lideres romanos de acabar con la avanzada de aquella nueva corriente que promovía la fe religiosa; que según Roma “amenazaba la estabilidad del Imperio”. Esta pasó a ser conocida y reproducida en el tiempo.

Existen algunas fuentes o escritos señalan al San Valentín de Terni como el verdadero San Valentín; otras hablan del joven Valentino que recibió martirio en la provincia romana de África; pero la historia más relatada por los voceros de la época, atribuyen aquella herencia más apegada a lo romántico de esta celebración a un sacerdote llamado Valentín de Roma.

Este Valentín de Roma se basa en una emotiva historia que describe a un sacerdote que dedicaba su labor religiosa en acompañar a los creyentes de la Fé cristiana y los encarcelados por el Imperio Romano, preparándolos de esta forma para que pudiesen recibir sus condenas y sentencia de muerte. Este sacerdote  desafió además las órdenes del entonces emperador romano Claudius Aurelius Marcus Gothicus (Claudio II), quien por Decreto había prohibido la celebración de matrimonios para los jóvenes romanos; ya que dentro de su lógica imperial, los jóvenes solteros, sin esposas, sin hijos, sin familia alguna y sin ataduras amorosas; eran los mejores hombres para el ejercito de soldados que requería Roma.

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Al parecer, este sacerdote cristiano y romano consideró que aquel decreto era muy injusto. Por lo que amparándose en su fe y de forma clandestina, decidió desafiar las órdenes emitidas por el emperador Claudio II; y en secreto celebraba los matrimonios de los jóvenes soldados con sus amadas escogidas. Es a partir de ahí que este sacerdote se convirtiera  en el “San Valentín” de Roma y referente patrón religioso de los enamorados.

Hay escribanos que puntualizan que, cuando San Valentín de Roma fue descubierto por el emperador Claudio II, este emitió su orden de encarcelarlo por haberlo desafiado. Y que estando  en la cárcel, un decidió ponerlo a prueba de su fe, retándole a que le devolviera la visión a su hija que había nacido ciega. Valentín asumió el reto y actuó logrando en su fe el milagro. Pero a pesar de ello igualmente fue ejecutado un 14 de febrero del año 270  AC.

Doscientos veinticuatro años después, el papa de Roma Gelasio I, en el año 494 designó “el 14 de febrero como el día oficial de “San Valentín”. A razón de ello, esta efeméride de recordación y festiva fue incluida en el calendario litúrgico tradicional y fue celebrada en la Iglesia católica durante 15 siglos.

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Sin embargo, a lo interno de la propia Iglesia desde el principio hubo contradicciones y muchas  dudas sobre la veracidad histórica de los hechos de ese “San Valentín”; por lo que expresando su falta de pruebas históricas sobre ese mártir el papa Gelasio I, afirmaba ante la iglesia que San Valentín era “uno de aquellos santos cuyos nombres son venerados por los hombres, pero cuyos actos solo Dios conoce”.

Escritores e historiadores coinciden que fue durante la Edad Media cuando se asoció el amor romántico a la figura heroica y mitológica de San Valentín, forjándose de esta forma la historia o leyenda de quien pasó a convertirse en “patrono” de los enamorados.

A manera de paréntesis; cabe señalar que la Iglesia Católica registra la figura de Valentín Faustino de Berriotxoa, nacido en  Elorrio, Vizcaya en 1827, quien fue un misionero dominico español que llegó a ser obispo y que murió en Vietnam en el año 1861. Aunque fue reconocido como mártir y canonizado por la Iglesia como San Valentín de Berriochoa, y considerado además como segundo patrón de Vizcaya y de la diócesis de Bilbao, esto no fue considerarlo como un aspecto vinculante a la fecha de celebración.

Por lo que, para el año  1969, el Concilio Vaticano II eliminó la efeméride  designada por el papa Gelasio I del calendario eclesiástico en un intento de la Iglesia Católica por eliminar del santoral a aquellos santos de origen legendario.  Sin embargo al parecer esto ya era muy tarde, debido a que “San Valentín”, como celebración de recordación para algunos o como celebración del amor y de la amistad para otros, ya se había cimentado como una tradición a celebrar extendiéndose en muchas partes del mundo.

En ese sentido histórico, es importante mencionar que durante el Siglo XIX la celebración de “San Valentín” se convirtió en un gran negocio desde el momento que, en los países anglosajones comenzó la tradición de intercambiarse postales con mensajes amorosos o amistosos; y cuando la revolución industrial permitió igualmente la producción masiva de las primeras tarjetas de felicitaciones, que en aquellos tiempos era uno de los regalos más frecuentes y esperados en el “Día de San Valentín”. Poco después a las postales se sumaría la intención de obsequiar a la pareja otros regalos como rosas, bombones y hasta joyas.

Ya para el siglo XX, la industria, el comercio y la publicidad mediática recogen la figura de “San Valentín”; y desde entonces han sabido combinarlo con la imagen de “El Cupido”, para así persuadir y alentar a las masas consumidoras, celebrar por siempre en muchas partes del planeta lo que hoy se conoce también como el “Día del Amor y la Amistad”, convirtiendo el 14 de febrero en una fecha inolvidable; que le permita por un lado a los religiosos celebrar la tradición de compartir entre parejas, amistades y familia ese día. Y por el otro lado llevar esta fecha a la celebración a todos los niveles sociales e institucionales; que le permita aumentar los márgenes de ganancias y de ventas a todas las empresas y comercios que muy bien aprovechan al máximo esta celebración.

13 de febrero de 2020.

Imágenes: Cortesía de internet

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