VIOLENCIA DOMÉSTICA: UN ENEMIGO SILENCIOSO

La violencia doméstica se ha convertido en el enemigo silencioso de algunas familias, lo que representa uno de los problemas más graves y complejos que afecta a la sociedad,  porque socava su pilar fundamental.

Hablamos de violencia doméstica, cuando una persona quiere controlar, ejercer presión y poder contra uno o varios de los integrantes de su familia u hogar, como posesividad, para que se hagan las cosas que la persona agresora desea a pesar que sea en contra de la voluntad de otros, sin importar las consecuencias y vulnerando los derechos humanos de la víctima.

Los niños y las mujeres, son los más vulnerables dentro de este fenómeno social, aunque ello no quiere decir, que el hombre no pueda ser objeto de violencia doméstica; sin embargo, es el género femenino, el que representa la mayor incidencia de casos.

Algunos factores que inciden en que sean las mujeres o niños los más vulnerables son: la dependencia económica y psicológica del agresor, o sujeto activo; o bien cuando la víctima o el agresor provienen de un hogar disfuncional, donde se ha experimentado la violencia, conducta que evidentemente se repite en el propio entorno familiar, y se observa o denota como algo normal y no abusivo, que lesiona derechos inherentes al ser humano, sin distingo.

La Fiscal de Circuito de la Fiscalía Especializada en Asuntos de Familia y el Menor, María Moreira, al ser consultada sobre este tema indicó que, en su experiencia, muchas víctimas mantienen vínculos permanentes con el agresor, sienten temor y pánico; o bien, tienen sentimientos encontrados, al reflejar o transmitir que no les agrada ser agredidas, pero que se sienten responsables de haberlo provocado.

Esta apreciación, definitivamente va ligada a la postura dominante del hombre sobre la mujer, al proyectarse androgénico; es decir, el hombre es el Jefe del Hogar.  La mayor parte de las víctimas son generalmente las mujeres, aunque existen estadística de hombres que han sido maltratados y humillados por su pareja; también los hijos y otros miembros del hogar son expuestos al abuso.

Es por eso que se debe concientizar a todos sobre lo importante que es saber acerca de este tema de violencia doméstica para prevenir la fractura de más familias panameñas y por consecuente la sociedad.

Muchas de estas personas han sufrido en su infancia abusos, o a lo largo de su vida han estado dentro del círculo de la violencia, que pudo haber sido generado por un patrón de crianza, alguna adicción o alcoholismo; otros por problemas emocionales, algún trastorno psicológico o de personalidad, etc.

Es necesario conocer las señales de alarma que nos advierten que la relación es abusiva desde el inicio, esto permitirá que el abusador se desenmascare con tiempo.

Consecuencias de la violencia doméstica para las víctimas

Las víctimas de violencia doméstica, por lo general, presentan secuelas a causa de este ciclo de maltrato, entre las que podemos destacar:

  • Emocional: Problemas de autoestima, desvalorización, miedos, desánimo, problemas emocionales y de afectividad, etc.
  • Cognitiva: Dificultad para la atención, concentración, memoria, confusión, planificación, dificultad para pensar en su futuro, distracción, etc.
  • Conductual: aislamiento, dificultad en las relaciones interpersonales, dificultad para comunicarse, desgano para realizar alguna actividad, abandono de tareas, etc.
  • Física: Agotamiento físico, lesiones, moretones, dolores musculares, tensiones, fracturas, etcétera.

En la cuarentena la violencia doméstica está impactando a la mujer

 Con el aislamiento que vivimos actualmente a consecuencia de la pandemia del Coronavirus, se ha dado un aumento en la incidencia de casos de violencia doméstica, debido a las situaciones creadas en los hogares como: el desempleo, hambre, frustraciones, pérdidas económicas, enfermedades, falta de participar en actividades recreativas, educación, etc.

Estos factores, aunados al aumento de las responsabilidades de las mujeres como cuidar los niños, ancianos, enfermos, trabajos domésticos, están incidiendo en la violencia doméstica, además de que muchas de estas mujeres son la cabeza del hogar y tienen trabajos informales o están desempleadas.

Que dicen las estadísticas

Datos estadísticos del Ministerio Público detallan que, entre enero y marzo del 2020, se han registrado 4,192 denuncias por este delito en Panamá.

Según datos recopilados en la Defensoría del Pueblo de Panamá, hasta febrero 2020, el Ministerio Público había recibido 3,083 denuncias de Violencia Doméstica; 1,084 de delitos sexuales, y mantenían registrado 10 femicidios.

Un balance realizado por la Defensoría, donde se comparan los meses de enero y febrero del 2019, con el mismo período del 2020, se observa un aumento de 12.6% en casos de Violencia Doméstica y 66.7% en casos de femicidios.  Siendo las mujeres, las más vulnerables en la Violencia Doméstica.

Que dictan las leyes panameñas sobre este delito

Para tener claro el concepto de Violencia Doméstica, desde el marco jurídico panameño es necesario conocer que la Violencia Doméstica es un delito. El primer término de Violencia Doméstica fue introducido a la legislación por la Ley 38 de 2001.

Se sustituyó el concepto de violencia intrafamiliar, un tanto restringido, manejado desde que se aprobó en 1995 la primera ley que de forma específica abordó lo que ha sido ubicado como un problema de salud pública, por el de violencia doméstica, para significar que el flagelo se puede dar en el hogar, en el trabajo, en el lugar de estudio, y en general, en cualquier lugar en la que se desarrolla la relación entre las personas que menciona expresamente la ley, aun cuando sabemos que el hogar es el sitio que por excelencia sirve de escenario para la violencia, que tiene como principal sustento el abuso de poder.

La ley 38 de 2001, vigente aún en algunos aspectos, tales como medidas de protección, normas procesales y políticas públicas, definió la violencia doméstica como un patrón de conducta, por lo que era imprescindible que con la investigación se acreditara la secuencia de hechos constitutivos de agresión, lo que compaginaba con el concepto médico doctrinal, esto es, el ciclo de la violencia por el que atraviesan las víctimas, dentro del cual se dan episodios de agresión, de perdón y reconciliación entre las personas involucradas en el conflicto.

El concepto de patrón de conducta quedó desplazado con la aprobación del Código Penal de 2007, al derogar el de 1982, así como también los delitos tipificados en otras leyes, y con ello, las definiciones que contempló la Ley 38 de 2001, entre otras, la de violencia doméstica, de manera que actualmente hasta un evento aislado de violencia puede ser calificado como delito.

El Código Penal establece en el Capítulo I, Violencia Doméstica, en su articulado 200 y 201 las consecuencias jurídicas de quienes cometen este delito sancionando con pena de prisión y tratamiento terapéutico según sea el caso y establece cuando son aplicables.

Penalidad establecida para casos de violencia doméstica

 En cuanto a la penalidad, el Código Penal de 2007 prevé sanciones de prisión que varían, según se esté en presencia de un hecho simple o de una conducta agravada. En este sentido, el artículo 200 plantea la aplicación de pena de prisión de cinco a ocho años, por la agresión psicológica, patrimonial y la física. A su vez, también se aplicará a las lesiones físicas que produzcan una incapacidad no superior a los treinta días. En cualquiera de estos casos, la autoridad competente aplicará las medidas de protección correspondientes a favor de las víctimas.

El Código Penal además se hace eco de los requerimientos de fórmulas sustitutivas de la prisión, al instaurar el arresto los fines de semana, acompañado de tratamiento terapéutico multidisciplinario, con la novedad que se admite expresamente la atención especializada que ofrezcan tanto los centros públicos como los privados.

Por su parte, el artículo 201 del Código Penal dispone que la pena de prisión se aumentará cuando las lesiones físicas provocan una incapacidad que supera los treinta días y que no excede de sesenta; así mismo, refiere a la aplicación del artículo 137, del capítulo sobre Lesiones Personales.

Respecto a la reacción punitiva del Estado, ésta se proyecta con penas principales que pueden conllevar a penas sustitutivas alternativas que permitan al Juzgador aplicar sustitutos penales a la pena de prisión impuesta, y/o la suspensión del proceso sujeto a condiciones, conforme a lo dispuesto por el artículo 215 en concordancia con el artículo 216 del Código Procesal Penal.

En el evento de ser la pena impuesta, inferior a los cuarenta y ocho (48) meses de prisión, puede ser sustituida entre 50 y 150 días mutas, tomando en consideración el ingreso económico del sentenciado y que no registre antecedentes penales previas.

De ser admitida la solicitud de suspensión del proceso sujeto a condiciones (art.216 CPP), el Juez de Primera Instancia suele aplicar el tratamiento psicológico en un centro de salud que desarrolle estos métodos, con el objeto que el investigado, modifique su conducta, basado en el bienestar supremo del entorno familiar, o bien, con la finalidad que no se originen episodios similares en la proximidad familiar.

Requisitos para la presentación de la denuncia

  • La denuncia puede ser presentada por la víctima, por un familiar, o por un tercero conocedor del hecho.
  • No requiere ningún tipo de formalidad.
  • Se requiere el nombre o identificación de la persona agresora (generales).
  • Vínculo existente entre la víctima y victimario.
  • Lugar de la ocurrencia del hecho.
  • Nombre de los testigos si cuenta con ellos.

Recomendaciones para manejar el tema de violencia doméstica

 Es necesario tener toda la información posible y conocer las señales para no ser víctimas de la Violencia Domestica es por ello que mencionamos los siguientes:

  • Mantenerse en comunicación con familiares, amistades, compañeros de trabajo, iglesias, etc.
  • Buscar información acerca de qué es la violencia doméstica, en instituciones como: la Defensoría del Pueblo, Instituto Nacional de la Mujer, Ministerio Público.
  • Tener un plan de Emergencia: en casa se debe tener a mano dónde llamar en caso de presentarse una situación de violencia doméstica, entre ellos la policía, familiares, urgencia, vecinos, conocidos, etc.
  • Tener un maletín preparado y oculto con lo más importantes documentos personales, contratos, escrituras, esto con el fin de salir de casa de manera rápida y oportuna.

Lo más importante es buscar ayuda de familiares, amistades o autoridades y denunciar al agresor, para poder romper con el ciclo de la violencia doméstica, recordando siempre que ninguna forma de maltrato, es aceptable o excusable.

**Este material fue suministrado por estudiantes de la Maestría en Docencia Superior del Centro Regional Universitario de San Miguelito, como trabajo de Extensión, del grupo conformado por: Elys Ramírez, Angie González, Ipxi Buitrago, Jorlenis Chávez, Maybe Palma y Nora Martínez.

Foto tomada de Internet

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