UN SANTUARIO VERDE EN MEDIO DE UNA CIUDAD CONTAMINADA

La industria en general representa un factor de riesgo para el medio ambiente, y al no ser fiscalizada creará de forma directa algún tipo de deterioro en la calidad del oxígeno que generan los bosques y el mar. 

Observaremos como ejemplo inmediato la industria de la construcción que, en los últimos quince años, ha mantenido un paso arrollador levantando grandes edificaciones en el perímetro de la urbe capitalina.

 Estas colosales edificaciones forman una barrera que impide, que los vientos provenientes del mar; que traen consigo el oxígeno necesario para bañar la ciudad sean obstaculizados y se eleven por encima de la metrópolis como si estuviesen catapultados por una rampa.

El desvío provoca una baja gigantesca en la calidad del oxígeno, debido a que el dióxido de carbono, no puede ser desplazado por los vientos emergentes del mar.  

Por otro lado, el factor transporte se mantiene como un agente desestabilizador que provoca que los niveles de oxígeno en nuestra ciudad sean los más adecuados. 

Debemos tener en cuenta, que los índices de concentración de dióxido de carbono en una zona, prevalecen debido a la cantidad y la calidad del aire que circula en el área. 

Los cálculos de matemática simple, nos indican que ha mayor cantidad de aire en un lugar; menor es la concentración de dióxido de carbono. 

Este ejemplo lo podemos observar, en pleno centro de la ciudad: donde está ubicado el Campus Central de la Universidad de Panamá.

 Qué se ha constituido desde su fundación; en uno de los principales pulmones que brinda oxígeno a una localidad contaminada por el transporte a motor y las grandes edificaciones de los últimos tiempos.

Cinco meses han pasado, desde que la población que labora en el Campus, se alejó por la pandemia que causó el COVID-19.

En cierto modo, parece que la naturaleza necesita de la ausencia del hombre para recobrar su radiante esplendor.

Esta regeneración la podemos observar en el Campus Central, donde la naturaleza ha recobrado su robusto verdor; luciéndose en cada una de las esquinas y sus calles con sus frondosos y vigorosos árboles.

La naturaleza es sabia en cada una de sus partes al recobrar su esplendor y la fortaleza que necesita.

 Al mismo tiempo, con esta esplendorosa sabiduría continúa brindando a la sociedad de la urbe metropolitana un rico oxígeno para que la vida sea más agradable.

La Universidad de Panamá, no se limita únicamente a preparar los mejores profesionales del país manteniendo elevados índices en cuanto a la calidad de los educadores que aquí laboran. 

El Campus Central; el cual está rodeado de una flora frondosa, también se ha caracterizado por ser un pulmón que ayuda a mantener limpia la ciudad de Panamá de los excesos de agentes contaminantes.

Por: Carlos Iván Caballero G./ Foto: Carlos Iván Caballero G.

14/09/2020

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