DR. FLORES, DISTRIBUYE MASCARILLAS DE TELA A TODOS LOS FUNCIONARIOS de la up.

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Con el objetivo de cumplir con las recomendaciones de la Comisión de Bioseguridad de la Universidad de Panamá y disminuir la huella ecológica que está dejando el uso de las mascarillas desechables, se ha iniciado la distribución de cinco mascarillas de tela con certificación antifluidos, que se entregarán a todas las unidades para sus funcionarios.

A medida que avanza la pandemia del coronavirus, tras la reincorporación de actividades económicas, la demanda de mascarillas se ha incrementado de forma exponencial. El retorno de actividades y la ausencia de una vacuna ha traído una nueva amenaza mundial: miles de mascarillas que invaden los vertederos y océanos de todo el mundo, están afectando el ecosistema.

Para el año 1918, surgió la pandemia de la Influenza y aún continúa presentando una amenaza a la salud pública. En esa época los científicos todavía no habían descubierto los virus, por lo tanto no había pruebas de laboratorio para diagnosticar, detectar o caracterizar los virus de la influenza.

Los esfuerzos para prevenir la propagación de la enfermedad estaban limitados a intervenciones no farmacéuticas, como la promoción de una buena higiene personal, la implementación del aislamiento, la cuarentena y el cierre de lugares públicos como las escuelas y los teatros. Se estima que alrededor de 500 millones de personas, o un tercio de la población mundial, se infectaron con este virus, y el número de muertes en todo el mundo se estimó en al menos 50 millones.

Actualmente el coronavirus (COVID-19), es un virus que se transmite generalmente de persona a persona a través de las pequeñas gotas de saliva, conocidas como microgotas de Flúgge, que se emiten al hablar, estornudar, toser o respirar.

Se difunde principalmente cuando las personas están en contacto cercano, pero también se puede difundir al tocar una superficie contaminada y luego llevar las manos contaminadas a la cara o las mucosas. Su período de incubación suele ser de cinco días, pero puede variar de dos a catorce días.

Los síntomas más comunes son la fiebre, la tos seca y dificultades para respirar. Las complicaciones pueden incluir la neumonía, el síndrome respiratorio agudo o la sepsis. Pese a haber numerosas vacunas en desarrollo, todavía no existe una o tratamiento antivírico específico, ​ por lo que actualmente la única forma de cuidarse de este mal es el uso correcto de la mascarilla, lavado de manos constante y mantener la distancia.

Redacción: Rocío L. Rivera T.

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