Coyuntura social, asuntos descriptibles y de reflexión sobre la Manipulación Mediática

Por: Félix E. Villarreal V. *

En nuestro país a nivel nacional, en las últimas semanas se han desarrollado una serie de manifestaciones sociales y populares en contra del alto costo del combustible, los alimentos, medicamentos y frente a otra serie de demandas sociales y educativas que por décadas no se han resuelto. Esta serie de acciones y manifestaciones en las calles, propias del pueblo panameño organizado, de hecho han logrado sentar al gobierno nacional en una Mesa Única de Diálogo con la mediación de la Iglesia Católica, donde la discusión, las posiciones, argumentos y debates claramente planteados por los distintos dirigentes populares, indígenas y sindicales han sido en la dirección de buscar respuestas concretas y soluciones de todos estos temas.

Este importante escenario de debate y discusión cara a cara y televisado, por un lado ha dejado en evidencia innumerables fallas e inconsistencia de quienes hoy gobiernan y administran el Estado panameño, ha develado márgenes de ganancias exorbitantes que por décadas han venido acumulando las empresas importadores y distribuidoras de alimentos, combustible y medicamentos; y también ha permitido ver la calidad política y la claridad en los planteamientos, conocimiento y manejo de los dirigentes sobre los distintos temas ampliamente discutidos y acuerdos hasta ahora logrados a favor del pueblo panameño, en cuanto al tema de la rebaja y regulación de precios en 72 productos de la canasta alimenticia, el combustible a Bl. 3.25 el galón, el cumplimento del 6 % legal del Producto Interno Bruto (PIB) en educación, acordando destinar el 5.5% en el 2023 y el 6% en el 2024, al igual que avances importantes en cuanto a la rebaja y abastecimiento de medicamentos en beneficio de la población panameña y otros temas que siguen en la agenda de discusión.

Lo hasta ahora logrado en este espacio histórico de consensos y disensos en la Mesa, ha llevado a los empresarios y sectores económicamente poderosos del país, hacer uso de los medios de comunicación e incluso recurrir a algunos esquemas de manipulación mediática a fin defender claramente sus intereses económicos, generar opiniones, manifestaciones, descalificar a los dirigentes e incluso llegar a plantear desconocer los acuerdos logrados entre el gobierno y las organizaciones. Tratando incluso de llevar este asunto al terreno ideológico y del macartismo para tratar de crear confusión o miedo en la población a través de algunas estas tácticas y estrategias de manipulación mediática.

Frente a lo que claramente resumimos en párrafos anteriores el momento permite traer a colación algunas reflexiones y aspectos descriptibles sobre la manipulación mediática, que de acuerdo a expertos en el tema,consiste en ofrecer al público una visión sesgada de la realidad para influir en la opinión pública en favor de“determinados intereses”.

En ese sentido, Noam Chomsky, frente a esos “determinados intereses”, plantea que la manipulación mediática, surge del interés de los grupos dominantes por conformar una conciencia colectiva, a favor de concentrar el mayor poder posible, tal cual como lo explica en sus propias palabras: “En un estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando porras. Pero cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno tiene que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es mediante la propaganda (manufactura del consenso, creación de ilusiones necesarias), marginalizando al público en general o reduciéndolo a alguna forma de apatía” (Chomsky, N., 1993)

Para nadie es un secreto que los medios masivos históricamente han sido altamente “eficientes” para moldear la opinión individual y general en las sociedades, que a través de la parafernalia mediática, el macartismo  y  la propaganda inducida, han fabricado individuos falsos o en otros caso destruido a actores sociales, instituciones, organizaciones o movimientos sociales; han justificado guerras o matizado crisis financieras; se han impuesto corrientes de pensamientos ideológicamente neoliberales y conservadoras que a través de ese rejuego de manipulación mediática se han impuesto sobre las otras, e incluso se da el fenómeno de los medios como productores de “realidades ficticias” o “inexistentes” dentro de la psique colectiva de ese espectador o consumidor de los medios.

Frente a esto Chomsky plantea que: “los medios de comunicación masivos actúan como transmisores de mensajes hacia el ciudadano promedio. Por lo tanto su función principal es entretener, informar e impartir valores y códigos de comportamiento que propiciarán que los individuos se moldeen a las estructuras sociales”. Toda esta teoría es reflejada en ese control ejercido por las grandes corporaciones de comunicación que en asocio con los empresarios, los sectores dominantes y económicos de un país, procuran tener siempre mayor poderío sobre las masas, que necesitan ser cegadas y distraídas de la realidad, cada vez que se tiene claramente contemplado imponer el Pensamiento único y no permitir el Pensamiento crítico.

Eduardo Galeano, en su momento parafraseando al Príncipe Maquiavelo al referirse al tema dijo: “Ya no es necesario que los fines justifiquen los medios. Ahora, los medios, y sobre todo los medios masivos de comunicación, justifican los fines de un sistema de poder que impone sus valores en escala planetaria. El Ministerio de Educación del gobierno mundial está en pocas manos. Nunca tantos habían sido incomunicados por tan pocos”

La distracción, desinformación y la propaganda, son aspectos mediáticos claves para ejercer el poder de manipular a una sociedad, que envuelta en los mass-media de difusión universal como los describe Galeano, han puesto por las nubes el precio de la libertad de expresión, donde “cada vez son más los opinados, los que tienen el derecho de escuchar, y cada vez son menos los opinadores, los que tienen el derecho de hacerse escuchar”.

Dentro de esa lógica sobre la Manipulación muy bien explicada por Chomsky, en las Diez Estrategias de la Manipulación Mediática, entra en escenario de este “show”, lo que se conoce como la “Campaña de desprestigio”; que no es más queun plan deliberado y malintencionado por el poder económico y mediático para acabar con la fama, el nombre o la reputación de un individuo, una organización o de toda una institución; que amparándose en la “lógica o veracidad” de “informar” o de “investigar” hechos, situaciones y acontecimientos controversiales; a través de sus interlocutores, que, más que resolverlos, apuntan siempre a afectar la envestidura de todo aquel que atente o vaya en contra de sus intereses.

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