El año en curso 2023, y en especial noviembre ha sido un mes, no precisamente para celebrar las fiestas patrias como en años anteriores. Por el contrario, ha sido un mes de movilizaciones, protestas, marchas, huelgas, cierres de carreteras, cabildos, concentraciones, caminatas, vigilias y otras muestras de acciones realizadas hasta el momento por el pueblo panameño, como consecuencias del tema minero impuesto mediante una Ley 406 que favorece y beneficia a First Quantum Minerals y demás empresas vinculantes que el pueblo no acepta, ya que saquea y explota los recursos minerales, contamina y lacera todo el medio ambiente, lesiona la soberanía y crea un nuevo enclave colonial en nuestra querida patria.

Todo esto, a razón de que en nuestro país hay “gobernantes” panameños que a las trasnacionales, al imperialismo USA, las IFI´s y al poder económico “siempre dicen que sí”, como lo expresa aquella poesía de Demetrio Herrera Sevillano; mientras que la gran mayoría del pueblo panameño a estos gobernantes “le ha dicho que No”, y a razón de esto sigue protestando, contra la entrega y venta de la patria, contra la pobreza, el desempleo y la exclusión social que por décadas viene afectando los principales beneficios, aspiraciones y beneficios del pueblo en materia de salud, educación, vivienda, alimentos, seguridad, empleo y sobre todo de salarios dignos.

En ese sentido, al conmemorarse el 27 de noviembre del año en curso, 121 años del natalicio de ilustre Demetrio Herrera Sevillano, poeta, autodidacta, vanguardia de la pluma y el pensamiento crítico de inicios del Siglo XX, contemporáneo de esa pléyade de poetas y escritores de aquella gloriosa época; y a quienes la historia patria los catalogó como la primera generación vanguardista y de la literatura panameña en nuestro país.

Muy poco se conoce sobre la vida, obra e historia de este importante exponente de la poesía panameña, primogénito de padre colombiano y madre panameña, humilde y carente de recursos económicos, que vivió toda su infancia y gran parte de su juventud en el viejo y conocido barrio de Santa Ana, donde sólo hizo estudios a nivel primario, ya que su formación académica y literaria se debió mucho a las lecturas autodidactas, a la interacción con maestros e intelectuales de la época, permitiéndose de esta forma (al margen de su pobreza extrema), el entusiasmo y deseo de prosperar positivamente en la vida.

De aquel hombre apasionado y enamorado de la poesía realista y emotiva, se conoce que trabajó como empleado de aduanas y encuadernador de oficio que, a pesar de la precariedad de estos oficios le fueron muy útiles para paliar las necesidades inmediatas de su diario vivir, siempre llevó consigo la actitud y el interés positivo de ampliar sus conocimientos desde esa óptica humanística, crítica y cultural.

Demetrio Herrera Sevillano, fue aquel poeta urbano que salió en defensa siempre de los mundos bajos de la ciudad capital, digno de admirar cómo el hombre duramente acosado por la miseria y sin una disciplina académica que lo encauzara por los caminos del arte y la belleza, tuvo la invención y creatividad de producir obras poéticas de profundo contenido social y de altas cualidades estéticas. Como lo diría Rogelio Sinán, “supo compenetrarse con el vivir humilde de los desamparados de la fortuna”. Muy claramente descrito en las líneas y el contenido del poeta de los tugurios y de los patios pobres,que “pinta con mágicos brochazos realistas la idiosincrasia panameña”, es decir,una poesía, en definitiva, muy personal.

“Con versos nacidos del más profundo dolor del pueblo, Herrera Sevillano crea, con inteligencia y fuerza, una vasta obra, que, en cuanto al lenguaje, refleja el ser nacional a través de la forma peculiar de habla del panameño. Con creces demostró que este es componente fundamental de la obra poética e incorporó en sus versos palabras que expresan motivos netamente panameños, y con esto evidencia la mezcla de razas, culturas y también lenguas”, expresó en una ocasión Álex Nieto Montilla, columnista de opinión de El Panamá América.

Los acontecimientos registrados en los episodios de lo que fue El Movimiento Inquilinario de 1925, en el que seguramente desfilaron en las pasarelas de la miseria, chiquillos descalzos, gente pobre, mujeres semidesnudas y enfermos, con cuartos oscuros, fogones apagados, tos, harapos y tinacos malolientes, hambre y demás efectos de la miserableza; de seguro fue la inspiración más evidente y descriptiva de “Cuartos”, aquel poema con el que Herrera Sevillano, nos traslada a las escenas más realistas, evidentes, repugnantes y hasta vergonzosas de la ciudad de Panamá.

Cabe destacar que, en cada una de sus obras poéticas, describió e hizo sus críticas, reflexiones y la denuncia social, como, por ejemplo: “Paisano mío, panameño tu siempre dices que sí”, que es aquella parte del verso, amarga y unida a lo sensible e irónico. Un reproche al panameño que, por su falta de sensibilidad o complacencia hacia los más poderosos, se comporta de manera sumisa ante el tirano y explotador, dejando a un lado sus principios y aquel carácter para protestar firmemente ante las atrocidades e injusticias cometidas.

Si comparamos las vivencias atinadamente descritas por Demetrio Herrera Sevillano en sus versos y poesías, podemos certificar que en la actualidad de este Siglo XXI, seguimos viendo, escenas caóticas, latentes de pobreza y miseria en muchos lugares de nuestro país. Escenas que nos refrescan aquella emblemática poesía de Demetrio que dice:

Zonzos

de calor y noche,

pasan cuartos

            Cuartos…

            Cuartos…

Cuartos de la gente pobre

con sus chiquillos descalzos.

Cuartos donde no entra el sol,

que el sol es aristocrático.

El viaje final hacia el más allá, de aquel panameño autodidacta entregado a la poesía siempre identificada con los pobres, miserables, marginados y excluidos del sistema, que llegó a ser considerado “el verdadero poeta del pueblo”, ocurrió el 9 de octubre de 1950.

Por: Félix E. Villarreal V.

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