Productores del Asentamiento Campesino de La Mata de Antón, en la Provincia de Coclé, celebraron por segundo año la venta de su tradicional producto, el Saril, también conocido como la Flor de Jamaica.
Este evento tuvo lugar en el estacionamiento de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (FCA), brindando a la comunidad universitaria y al público en general la oportunidad de adquirir este apreciado producto directamente de los agricultores.
Eldis Barnes Molinar, decano de la FCA y valedor de la actividad, menciona que la iniciativa es una forma de apoyar a nuestros medianos y pequeños productores nacionales con la venta de sus productos.
La flor de Jamaica, o saril, es una planta medicinal ampliamente consumida en el Caribe, y su presencia en la gastronomía panameña se remonta a la llegada de los antillanos al Istmo de Panamá. Más allá de su exquisito sabor, esta planta ofrece una serie de beneficios para la salud. Rica en vitaminas A, C, B1 y E, así como en minerales como hierro, fósforo y calcio, el saril es reconocido por ser un aliado efectivo contra la resaca alcohólica.

El consumo de la Flor de Jamaica en forma de té no solo promueve un sueño reparador, sino que también alivia los síntomas gripales y las afecciones cutáneas. Sus propiedades beneficiosas se extienden a la protección del sistema cardiovascular, la regulación de la presión arterial y la moderación de la producción de insulina por parte del páncreas. Para potenciar aún más sus cualidades, se recomienda agregar limón o jengibre.
Durante el evento, el precio del Saril se mantuvo accesible a B/.0.75 balboa la libra, según informó la señora María Pineda, una de las vendedoras participantes. Además del Saril, los visitantes también tuvieron la oportunidad de adquirir limones criollos a 10 por B/.1.00, maíz a 5 por B/.1.00 y plátano verde a 5 por B/.1.00, y zapallo lo que ofrece opciones frescas y variadas a precios asequibles.
La iniciativa de los productores de La Mata de Antón no solo resalta la importancia de preservar las tradiciones agrícolas locales, sino que también promueve un estilo de vida saludable y sostenible.
La disponibilidad de productos frescos y medicinales como el Saril directamente de los agricultores fortalece los lazos entre la comunidad y los productores locales, fomentando una relación de apoyo mutuo que contribuye al bienestar de todos.
Por: Alfredo Meléndez Moulton.
Fotos: Félix E. Villarreal V.






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