Autora: Rosa Mora
La organización de Naciones Unidas (ONU) con el beneplácito de 195 países incluyendo Panamá desde septiembre de 2015, aprobó la ambiciosa Agenda 2030 que tiene 17 objetivos, 169 metas y 232 indicadores que pueden medirse a través de datos estadísticos para alcanzar equilibrio por medio de sus tres pilares económico, social y ambiental y con ello asegurar prosperidad compartida.
Para lograr este cometido se recurrió a todas las instancias (gobierno, sector privado, sociedad civil) para juntos imprimir vitalidad. Sin embargo, en septiembre 2019 (cuatro años más tarde) se hace el primer monitoreo para verificar la eficacia e identificar logros, debilidades y hacer los correctivos correspondientes, pero tristemente se comprobó que los esfuerzos no habían sido suficientes. Por tanto, en Asamblea General la ONU, hizo una reprimenda a los gobiernos e insistió en un impulso mayor.
Sobre la base de lo anterior y a seis años para concluir la mencionada agenda, queremos referirnos al ODS No.4, primero porque está en nuestros genes, recorriendo las venas en cada instante de la existencia, segundo porque según la ONU el referido objetivo propugna una educación de calidad, inclusiva e igualitaria para potenciar el desarrollo sostenible a través del mejoramiento de la calidad de vida, tercero porque según Unesco la Educación es la clave para transformar el pensamiento, crear ciudadanos críticos, solidarios y comprometidos.
Pero es evidente que los ODS de la noche a la mañana no van a cambiar el mundo de desigualdad, ignorancia y pobreza en el que vivimos, donde el cambio climático amenaza con destruirlo todo, mientras las contaminantes multinacionales solo piensan en hacer sonar su caja registradora, hay odio palpable por todos lados especialmente en redes sociales, sin que haya consecuencias por esas acciones.
La agenda pronto cumplirá nueve años. ¿Y aún hay docentes que preguntan qué es ODS?, ignorando que vivimos en un mundo globalizado pero plagado de guerras absurdas. Ante esta situación, ¿Qué hacemos? ¿Miramos para otro lado o como buen educador aportamos nuestro granito de arena? FAECO ha decidido, por lo segundo, emprender un programa de sensibilización para despertar la conciencia y desarrollar un pensamiento crítico que permita a la comunidad educativa ser ciudadanos responsables y es que se hace camino al andar y por algo hay que empezar.
Colegas, hagamos universidad despertando el potencial de estudiantes, administrativos y docentes para que seamos una mejor versión de nosotros mismos. ¿Te unes?






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