El pasado 20 de enero de 2025, el mundo siguió de cerca el acto de toma de posesión y el discurso inaugural de Donald Trump. Al asumir nuevamente este ciudadano estadounidense el poder como presidente de los Estados Unidos, con un discurso acalorado, egocéntrico y arrogante, dejó aflorar de inmediato su nivel de desprecio hacia los migrantes, por un lado, y, por otro, lanzó amenazas muy directas hacia Panamá, buscando con ello arrebatarnos el Canal y, de paso, nuestra soberanía.

Como panameños, comprometidos con nuestro país y con su historia, frente a esa ofensiva política y mediática del señor Trump, el momento es propicio para reiterar que el Canal es de los panameños y panameñas; es una propiedad inalienable de la República de Panamá, fruto de las luchas generacionales que, en su conjunto, culminaron en la juventud estudiosa y el pueblo panameño durante aquella gloriosa gesta del 9 de enero de 1964. En esa jornada patriótica, 22 panameños (hombres y mujeres) patriotas fueron abatidos por balas asesinas del ejército estadounidense acantonado en la entonces mal llamada Zona del Canal, gesta en la que además hubo más de 500 heridos y afectados.

El contexto geopolítico actual, con los conflictos internacionales en los que Estados Unidos ha estado involucrado, repercute directa o indirectamente en América Latina. Esto nos lleva a entender que, por ser el Canal un punto estratégico para el comercio internacional, el desarrollo y la economía del país, el nuevo inquilino de la Casa Blanca pretende arrebatárnoslo. Esta intención se suma a la evidente pérdida de hegemonía global que Estados Unidos experimenta ante la irrupción de potencias emergentes estructuradas en la articulación BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Este resurgimiento de potencias hacia América Latina ha convocado al Pentágono y a las élites del poder económico de Estados Unidos, quienes, junto a Donald Trump, buscan recuperar su influencia atacando con mayor ímpetu la independencia de los pueblos de la región. En una agresión sistemática con discursos impregnados de fascismo e injerencia, incluso han planteado retomar militarmente el Canal de Panamá, argumentando, según Trump, que este le pertenece a Estados Unidos.

El escenario actual nos convoca a entender que, como verdaderos patriotas, tenemos la responsabilidad histórica de demostrar nuestro amor por la patria y reiterar que hoy más que nunca debemos estar vigilantes. No aceptaremos jamás insultos, amenazas ni irrespetos hacia nuestra soberanía y nuestro estado-nación por parte de Trump, quien, con sus actos, discursos y gestos, se cree dueño del mundo.

También debemos ser capaces de diferenciar a los verdaderos patriotas de aquellos sectores como la oligarquía y la burguesía, que ahora asumen posiciones disfrazadas de nacionalismo, aprovechando la coyuntura para aparentar que también “defienden la soberanía”. Sin embargo, es sabido que lo hacen para salvaguardar sus propios intereses y para encontrar oportunidades de pactar, acordar o negociar con el gobierno de Trump.

Las páginas de nuestra historia patria ubican en primer lugar al pueblo panameño, a los estudiantes de secundaria organizados en la Unión de Estudiantes de Secundaria (UES) y a aquella pléyade de jóvenes luchadores de la Universidad de Panamá, organizados en la entonces Unión de Estudiantes Universitarios (UEU). Juntos, articularon sus esfuerzos en la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP), desempeñando un papel protagónico y heroico en la defensa de nuestra soberanía nacional y en la expulsión de las tropas estadounidenses de la Zona del Canal.

Frente a la agresión criminal de Estados Unidos los días 9, 10, 11 y 12 de enero de 1964, la juventud panameña y el pueblo entendieron la necesidad de redoblar esfuerzos y enarbolar las banderas de lucha por la dignidad y soberanía nacional. Así, se convocó y organizó el histórico Primer Congreso por el Rescate de la Soberanía, realizado en febrero de 1964 en el Paraninfo de la Universidad de Panamá. Cincuenta años después, esta misma institución fue escenario del Segundo Congreso por el Rescate de la Soberanía, realizado en noviembre de 2014.

La Universidad de Panamá, en sus 90 años de existencia como institución de educación superior, ha sido inclaudicable y comprometida con el país, con el pueblo panameño y con la formación de una conciencia crítica nacional. Su prioridad siempre ha sido la defensa de los sagrados intereses de la patria, de nuestra soberanía y autodeterminación como pueblo. Ejemplo de ello fue su representación en sus tres estamentos (profesores, administrativos y estudiantes), que, junto a las organizaciones populares y cívicas del país, marcharon y estuvieron presentes aquel 31 de diciembre de 1999, en el momento exacto de la reversión total del Canal y demás territorios ocupados por militares y ciudadanos estadounidenses.

Hoy, a 25 años de tener el Canal de Panamá y demás áreas bajo administración panameña, es necesario abrir un debate profundo sobre el selecto grupo de panameños que ha estado gestionando el Canal y sus recursos. Sin embargo, frente a las amenazas temerarias del señor Trump, debemos entender que solo la unidad popular y patriótica, surgida del seno diverso de las organizaciones sociales, académicas, profesionales y políticas del país, nos permitirá enfrentar y vencer cualquier intento de arrebatar nuestra soberanía y el Canal.

El momento nos llama a reflexionar, organizarnos, movilizarnos y actuar, inspirados en el coraje y la valentía heredados de los héroes y mártires del 9 de enero de 1964. Haciendo nuestras las consignas “¡Solo el pueblo salva al pueblo!” y “¡Nuestra patria no se vende, nuestra patria se defiende!”, recordemos siempre que: “A la patria no se le pone condiciones, no se le negocia, mucho menos se entrega”.

Texto: Félix E. Villarreal V.

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