Por: Rosa Mora / FAECO-Departamento de Administración de Empresas Turísticas
Han pasado cuatro largos años y parece que nunca vamos a olvidar la pandemia, puesto que nos dejó lecciones aprendidas y tareas pendientes al marcar un punto de inflexión en el turismo, la educación, el empleo y, sobre todo, en nuestra economía.
Como consecuencia, hoy se requieren nuevas habilidades para una era cargada de conocimientos tecnológicos que, poco a poco, se incorporan al mercado laboral, brindándonos la oportunidad de entrar en un período de transición para hacer los cambios necesarios, estar en capacidad de ejecutarlos con calidad de servicio y ajustarnos a las circunstancias.
Cabe destacar que, según Gartner, las estimaciones referentes a la industria tecnológica apuntan a que para 2028 las máquinas representarán el 20% de la mano de obra mundial y el 40% de la productividad económica. Es necesario reevaluar las estrategias económicas y de capacitación profesional, enfocándolas en proyectos de crecimiento, desarrollo y creación de riqueza sostenible.
Por otra parte, una de las industrias que más contribuye al desarrollo y bienestar económico es el turismo, compuesto en un 85% por pequeñas y medianas empresas que, a nivel mundial, emplean, en promedio, el 10% de la mano de obra. Esta industria aporta al PIB, tiene vinculación directa con otras actividades y su derrama causa un efecto multiplicador en la economía del país.
Esto nos conduce a reconocer que la innovación y la tecnología compiten en una carrera de velocidad, por lo que urge actualizar los planes de estudio y adaptarlos a la cambiante realidad del mercado laboral, donde el profesional a carta cabal conoce y domina la gestión y análisis de datos, la programación de destinos inteligentes, el desarrollo del metaverso, la inteligencia artificial y los procesos de automatización, entre otros; de lo contrario, es considerado un analfabeto tecnológico.
Asimismo, es de vital importancia generar conciencia en nuestros estudiantes acerca del impacto del turismo en la sociedad, cómo puede articularse como herramienta para la implementación y mejora de la sostenibilidad, el respeto por el medio ambiente, la promoción de la diversidad, la accesibilidad y la inclusión.
Finalmente, es oportuno incluir en la currícula los principios definidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que sin lugar a dudas facilitan el establecimiento de un marco ético que sirve como guía esencial para las futuras generaciones; principalmente para quienes buscan incorporarse a un mercado laboral compuesto de múltiples retos.
Foto: Canva Pro






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