Un intenso debate se ha generado en torno al concepto de autonomía universitaria en Panamá, luego de recientes declaraciones del consultor y analista Mario Javier Pacheco, quien cuestionó la aplicación práctica de este principio en la educación superior latinoamericana.
A sus críticas respondió el presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad de Panamá (APUDEP), José Álvaro, quien defendió la institucionalidad y los avances normativos del sistema universitario panameño.
En el marco de un análisis sobre los desafíos de la educación superior en Latinoamérica, el especialista Mario Javier Pacheco afirmó que la autonomía universitaria, en su forma actual, es uno de los grandes problemas que enfrenta la región. A su juicio, este principio ha sido utilizado para justificar currículos desarticulados y una preocupante baja en la calidad de los programas académicos.
“La autonomía universitaria y la libertad de cátedra han creado burbujas institucionales, donde los planes de estudio responden más a criterios internos que a estándares nacionales o internacionales. Esto provoca que un mismo título, como Sociología o Psicología, tenga contenidos y niveles de exigencia distintos entre universidades”, expresó Pacheco.
Asimismo, denunció la falta de homologación de créditos académicos como una muestra de debilidad estructural. Puso como ejemplo que, mientras en Panamá una carrera de Derecho puede requerir entre 3,500 y 3,800 horas, en países como Colombia o Costa Rica se exigen más de 7,000. “Tenemos serios problemas que inciden directamente en la calidad del profesional panameño”, recalcó.
Pacheco añadió que muchos graduados panameños deben complementar su formación investigando por su cuenta o viajando al extranjero, porque —según él— “no fue la universidad la que los formó completamente, sino su esfuerzo personal posterior”.
Frente a estas afirmaciones, José Álvaro, presidente de APUDEP, salió al paso señalando que Pacheco no representa una fuente académicamente válida para emitir tales juicios, debido a que sus títulos provienen de instituciones extranjeras no reconocidas actualmente por las universidades estatales panameñas.
“El señor Pacheco posee títulos de la Universidad Atlantic y la Universidad de Honolulu, los cuales fueron rechazados por la Universidad de Panamá y cuyo reconocimiento ha sido revocado incluso por la UNACHI. Esto explica su interés en deslegitimar el sistema universitario panameño”, afirmó Álvaro.
Además, desmintió que no exista un mecanismo de homologación de créditos. Recordó que, mediante la Ley 52, se creó el Comité Técnico de Desarrollo Académico (CTDA) como instancia para establecer parámetros comunes para licenciaturas, maestrías y doctorados en todas las universidades del país. “Este sistema de acreditación y homologación ha sido funcional y permite la validación de títulos panameños en el extranjero”, puntualizó.
La confrontación entre ambas posturas evidencia la necesidad de un debate nacional profundo sobre la autonomía universitaria: su rol, límites y aplicación.
Mientras unos la ven como una herramienta esencial para proteger la libertad académica y la autorregulación institucional, otros alertan que puede estar siendo mal utilizada, impidiendo reformas que eleven la calidad educativa.
A la luz de los bajos resultados del país en pruebas internacionales como PISA, el cuestionamiento sobre cómo fortalecer la educación superior sin vulnerar la autonomía cobra mayor vigencia. La discusión apenas comienza.
Por: DIRP
Foto: Félix Villarreal






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