Jaime Eduardo Alemán Healy (JAH) es un auténtico ciudadano del mundo. Hijo de don Roberto Alemán, uno de los principales negociadores de los Tratados Robles-Johnson, así como Embajador de Panamá en Estados Unidos, nació en la ciudad de Panamá. Don Jaime, no solo ha sido abogado, embajador y ministro: Es el primer hispanoamericano documentado en visitar todos los países reconocidos por la ONU, los dos polos… ¡Y el espacio exterior!, toda una extraordinaria hazaña viajera. Formado académicamente en universidades de élite como Notre Dame y Duke, fue diplomático en Washington, asesor presidencial y ministro de Gobierno y Justicia. Es además un autor literario con obras sobre su vida pública, la honestidad y sus viajes, pero, sobre todo, es un gran defensor abierto de la honestidad como un valor irrenunciable.
Como parte del ciclo de conferencias que organiza la Dirección de Cooperación Internacional de la Universidad de Panamá, bajo la dirección del Dr. Gilberto Boutin, don Jaime Alemán nos acompaña para compartir facetas de una vida en la que el derecho, la política y su inquieto sentido de la aventura se mezclan con la pasión por conocer los confines del mundo, reflexionando sobre su extensa travesía, la honestidad y el Panamá que sueña cada día.
Iniciamos…
RT: Panameño ilustre y destacado. Se puede decir que usted es un auténtico ciudadano del planeta Tierra. Más allá del hecho de que sea abogado, diplomático, ministro de Estado, usted ha tenido la oportunidad, y sobre todo la dicha de estar en todas partes del mundo según la ONU, además de los polos y recientemente en el espacio exterior. Entre la política, la diplomacia y el ejercicio de la abogacía. Coméntenos, ¿en cuál faceta se ha sentido más cómodo y en cuál ha sentido riesgos de vida?
JAH: Sí, una excelente pregunta. Yo eh bueno, tuve un desafío a una edad relativamente joven, a los 11 años. Nombran a mi padre embajador para negociar los tratados del canal de Panamá en Washington. Me voy allá y en ese tiempo, no había internet, no había nadie, nadie conocía nada. Ibas a la allá al Gran Morrison a comprar enciclopedia británica, pero no había fotos, no había videos. Ahora, la juventud ahora tiene mucha dicha de poder eh poder aprender todo eh rápidamente. Yo veía las figuritas, álbumes de figuritas, no sé si los jóvenes saben lo que es eso que te ponen. Me ponían los jardines colgantes de Babilonia, las pirámides de Egipto y una de las cosas que ponían las cataratas en Niágara.
Recuerdo cuando llegamos a Washington, yo a mis 11 años, un peladito, me sentía totalmente perdido, envanecido, triste, deprimido. Un reto grande, el frío, el cambio de ambiente, cambio de idioma, y oigo las empleadas diciendo: Oye, nos vamos en un bus de dentro de dos meses para las cataratas del Niagara. Eso me sonó me sonó muy interesante porque yo había visto las fotitos de las cataratas del Niagara y le dije a las empleadas, yo me voy con ustedes y las empleadas, bueno, me llevaron y ahí pude empezar de verdad a descubrir el resto del planeta, porque quedé tan contento, tan feliz y la parte espiritual, la conectividad con Dios, cuando tú ves esa belleza natural, te eleva tu perspectiva de la vida a otro nivel.
RT. A sus 11 años, en ese momento de vida, usted era algo arriesgado…
JAH. Sí, porque arriesgado era, tenía apenas 12 años. Bueno, mira, en todo viaje hay riesgo. Los viajes incluyen de cinco etapas. Primero, la sed de ir… las ganas. Yo siempre he tenido ganas de ir todas partes, incluso a las guerras. Yo voy a las guerras. Mi mujer, mi mamá siempre me persignaban por la suerte. Fui a las guerras en Afganistán, en Somalia, en Irak, en Libia. El embajador de Panamá en Libia me decía: «No vayas porque no regresas vivo.» Ahí nadie sale vivo. Bueno, yo fui y sobreviví. En todo caso, esa sed la tengo. Lo segundo es la preparación. Al viaje del espacio me tuve que preparar. Era aterrante en muchos sentidos. Meterte en ese cohete para subir allá a 100 km de altura a velocidades de 3,000 o 4,000 millas por hora no es fácil, pero bueno, y bajar peor todavía más miedo todavía da. Lo tercero es que una vez que ha superado esos dos anteriores viene el placer del viaje. Por ejemplo, en las cataratas de Niagara, el gran placer es ver esa belleza natural. La cuarta etapa son las memorias, que también las tengo muy vividas desde los 11 años. Ya soy un viejo ya de 71 años. Todavía tengo esos recuerdos de ese y de todo el resto de mis viajes. El quinto es el legado. Yo con esto ser el primer humano en la historia, de ir a todos los países del mundo, al polo norte, al polo sur y al espacio, es un legado lindo para Panamá. Yo por eso salí con mi banderita panameña, porque al fin y al cabo un panameño logré conquistar algo que siempre se lo llevan los norteamericanos, los europeos o los australianos; y yo solito, calladito, con mi pasaporte panameño, lo hice. Yo no tengo ninguna otra ciudadanía ni ningún otro pasaporte. Logré ese enorme sueño de conquistar hasta el último rincón de la y fue un aprendizaje increíble también. Las vivencias, etcétera. Así es que todas esas inquietudes nacen con un viaje y por eso yo le digo a la gente: no se queden en su casa. Si hay un paseo a un chorro en Parita, vaya al chorro de Parita, así vas descubriendo y vas conociendo gente. Así, vas tejiendo tu porvenir, tu futuro, tus esperanzas, porque también la gente que conoces te van enseñando, te van enriqueciendo y te van conectando con otras oportunidades. Cada uno tiene que formar su propio futuro. Y el futuro tuyo es tan fuerte como el futuro de un edificio que tenga unas bases sólidas. Si tienes unas bases sólidas, vas a sobrevivir los terremotos, las tormentas, los peligros, los riesgos y demás. Entonces, ese es mi mensaje para los jóvenes, que no hay “shortcuts” ni en la parte preparativa la académica, ni tampoco en la parte moral. El que hace trampa la paga. Por eso tienes que ir sistemáticamente, es algo que se ha perdido en Panamá, respetando esos preceptos fundamentales de superación y de integridad.
RT: Hay dos conceptos que usted manejó hace unos minutos de nuestra conversación que para nosotros tiene gran impacto y mucha reflexión: memoria y legado. A través de la memoria y el legado usted también se preparó para documentarlas como escritor. El resultado se ve reflejado en la producción de sus libros y ya me dijo que viene un siguiente trabajo literario. Hábleme de su faceta como escritor.
JAH: Bueno, el primer libro fue se hizo cuando mi papá murió, don Roberto Alemán. Papá fue un hombre extraordinario, diplomático, abogado, empresario, presidente de la Cervecería Nacional. Académicamente también sobresalió. Se graduó de primer puesto de su promoción en Louisiana State University. Fue embajador ante la Casa Blanca, presidente del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores y yo sentí que la biografía que le escribieron no le hacía justicia a su persona. Entonces, yo, en mi ego le dije a mi mujer: «No, yo voy a escribir mi propia esto autobiografía porque yo quiero echar bien el cuento de lo que fue mi vida. Siempre digo que en Panamá tenemos que escribir más, tenemos mucha gente y por suerte está ocurriendo. Ya tú ves, por ejemplo, el Dr. Omar Jaén, una maravilla, nos está dejando una un tesoro, y él me ayudó con mi con mi biografía, aunque la escribí básicamente yo. Él escribió otro libro sobre los antecedentes de mi de mi esposa y de su familia y la mía. La autobiografía la terminé en el 2014 y de allí en el 2015, mi esposa, en un viaje a Francia me dice: ¿Sabes que una cosa, Jaime? Tú tienes 120 países visitados, hay 193. Aprovecha y sigue viajando. Ahí arranqué mi carrera para terminar de conocer todos los países del mundo. Olvídate, este un sueño de vida, 5 años yo llevaba 120 y logré los 193. Me dediqué 5 años de verdad a disfrutar. Ahí fui el primer hispanoamericano en ir a los 193 países del mundo. Después cuando hice la travesía a los dos polos, fui el treceavo en todo el mundo en llegar a los 193 países y los dos polos, y con el espacio, fui el primero en completar lo que se llama “el grand slam”.
RT: Ahora, el primero en todo el mundo y con cédula ocho.
JAH: Ah, sí, el primero y de cédula panameña. Sí. Entonces, ¿qué pasa cuando terminé los países? Me dije: ¿sabes que voy a dejar ese legado, lo voy a escribir sobre todo lo que fue este esta carrera de explorador que es la verdadera pasión mía? Fui abogado, fui diplomático, fui banquero. Todavía tengo 40 años de ser director del Banco del Ismo, el segundo banco más grande de Panamá, que lo fundé con otros socios en 1984 y todavía estoy ahí. O sea, que eso también ha sido un hilo muy bonito de mucho aprendizaje, eh, y de mucho beneficio esto en la interconectividad con diferentes facetas de la vida. Pero para hacer esta historia corta, terminé viajando por todos esos países. Así, escribí mi libro que se llama “Alrededor del mundo en 48 años”, y ahora lo estoy le estoy haciendo una adición escribiendo sobre el viaje al polo norte, al polo sur y al espacio. Espero publicarlo pronto. Ah, pero esta edición no sería un tercer libro, sino es una adición, pero creo que voy a hacer un tercer libro.
RT: ¿De qué debería ser su siguiente libro?
JAH: Creo que lo voy a hacer afuera de Panamá porque yo quiero que dejar un gran legado. Cuando uno es explorador, siempre hay controversias. ¿Quién logró ser el primero? ¿Quién logró ser segundo? Quiero dejar que este trabajo se escriba en Estados Unidos y que se quede inscrito en la Librería del Congreso de Panamá para las futuras generaciones, y que la gente del mundo entero lo entienda de esa manera, porque verdad que es una historia muy bonita y me ha traído enormes satisfacciones. Este proceso ha sido muy cómico, no ha habido haters. Ha sido muy sí beneficioso. Como te digo, tener este reconocimiento tan inesperado ha sido grandioso, porque nunca me esperé que Panamá me iba a recibir con los brazos abiertos, con tanto amor, con tanta empatía, con tanta admiración por lo que hice.
RT: Tomemos en consideración que lo que hizo no ha sido no solo un hito o la hazaña de un panameño más: es el logro de un ser humano inquieto, motivado e inspirado por conocer qué hay más allá de su hogar.
JAH: ¿Correcto? Yo creo que creo que es muy valiente aceptar esta gran oportunidad.
RT: Siendo hijo de don Roberto Alemán, una persona que ha sido reconocida por mostrar su vida con valores fundamentales, entre ellos la honestidad; entiendo que en su carrera y en su ejercicio de vida ha impulsado siempre el ejercicio de ser honesto. ¿Cómo le hace?
JAH: En totalidad. A mí, por ejemplo, me da una cosa que me da mucha rabia en Panamá, la gente que se atribuye títulos académicos que no tiene… el doctor tal, el doctor, ¿dónde está tu doctorado? y lo hace de manera abierto. Sabes mi frustración con esas cuestiones, con las trampas y con el aprovechamiento para obtener cosas sin merecerlas. En Panamá, no solamente hay estándares relajados a nivel del gobierno, a nivel del sector privado y en el sector académico. A través de toda nuestra sociedad en los diferentes renglones, las reglas son para otros. Cada uno quiere poner sus propias reglas. Entonces, eso es un “handicap” enorme como país, un reto enorme y tenemos algo que tenemos que corregir. Por eso yo he escrito tanto sobre el tema y he dicho tanto y no te creas, claro que hay repercusiones. Hay gente que te ataca de vuelta porque te quieren disminuir tu autoridad moral diciendo, «No, hombre, pero si este mira lo que hizo”; pero bueno, yo en mi vida no me he robado un real, en mi vida no he dejado pagar un solo impuesto. (…) Yo tengo 10 años de haberme semi jubilado de la firma Alcogal y he viajado, viajado y viajado. Yo no he deducido un solo un solo viaje. Lo he acreditado a la cuenta de mi firma de abogados para tener la deducibilidad fiscal. Ninguna vez. Esas son las cositas que yo te digo, que la gente se toma libertades, que es por lo razón por la cual yo admiro tanto a Estados Unidos, en un país como Francia, los países, porque eso allá no entra y si entra, hay consecuencias.
RT: Curioso, don Jaime, el comentario lo hice por el libro que lleva como título: La honestidad no tiene precio, que tiene un poderoso el gancho para atraer al lector. ¿Eso es el reflejo de su de su vida como abogado, viajero, panameño, ciudadano del mundo?
JAH: Reflejo, sí. Es el reflejo de la vida de mi papá. porque lo aprendí en mi casa. Si hubiera aprendido lo contrario, yo no podría decir eso con tanta convicción, con tanta fortaleza, con tanta valentía, porque te expones a ataques definitivamente cuando sales con algo tan fuerte. Pero bueno, yo creo que la gente conoce mi trayectoria, conoce las cosas que yo he tratado de pelear e ir en contra de ellas, de lo que está mal, y lo seguiré peleando. Mi mujer ya me dice: «No pelees más”, pero es que eso es más fuerte que yo. Yo no me puedo quedar callado ante injusticias o ante trampas. Son cosas que son como parte de mi DNA que automáticamente, sin mucha reflexión las ataco por instinto, por convicción, pero claro que hay un precio.
RT: Hay otros temas que tienen mucho que ver con lo que estamos viviendo en este momento. Estudiantes universitarios aspiran a ser líderes nacionales o internacionales. Desde su experiencia de vida. ¿Qué se requiere para ello?
JAH: Bueno, yo te diría que hay dos cosas que se requieren de seguro. Primero es el inglés. El inglés es el idioma universal. No se llamen engaños. Si tú no hablas inglés estás peleando con las manos amarradas; o sea, vas a surgir, pero te digo: yo siempre uso el caso de panameños que se fueron al extranjero y sobrevivieron. En ese caso, Roberto Durán no necesitaba su inglés, pero mira la grandeza de Durán, la grandeza de Rubén Blades, la grandeza de una Erica Ender. Tú tienes que ir más allá de las fronteras de Panamá. Panamá es un país que tiene 4 millones de personas. En el mundo viven 8,000 millones de personas. Entonces, tú con un solo idioma español estás más limitado. Si yo diría eso. Lo segundo, obviamente es que tengas un buen dominio de la tecnología. Aquí estamos en un centro de tecnología. Si no tienes tecnología, de nuevo, estás peleando con las manos amarradas, no vas a poder surgir, probablemente vas a llegar a un límite y ahí tienes un techo. Cuando tienes esos otros dos elementos, lo siguiente es tener más integridad, más convicción con el estudio, con tu carrera profesional, sea cual sea la rama que tú escojas, si tú no estás preparado, y lo decía antes de que viniéramos acá empezaran a realizar esta entrevista – usaba el ejemplo de la persona que cuando tiene 5 años y viene el pique de fútbol, tú escoges a tu mejor amigo. Cuando tienes 12 años, no escoges al mejor amigo, escoges al mejor. Cuando yo fui a formar mi firma de abogados, que fue valiente, yo estaba en un imperio, el imperio de mi papá, una gran firma y tenía mi suegro que tenía otro imperio, pero yo dije, yo no me puedo caer aquí porque yo quiero algo mejor, yo quiero ser el jefe de mi propia eh firma de abogados y voy a tomar la decisión de independizarme. Y me fijé en Igra, quién es el mejor abogado aquí. Y yo escogí, bueno, Caito Cordero se vino conmigo, pero no sé, yo no lo escogí a él por bonito, ni él me escogió él a mí por bonito. Nos escogimos porque nos respetamos profesionalmente y personalmente. Entonces, mi mensaje para los jóvenes, ustedes que están en los salones de clase escuchándome, yo ya a mi avanzada edad, pero todavía con mucha energía, mucha pasión, mucho deseo de compartir mis vivencias y mis experiencias, ese es un consejo que les doy: aprovechen todo, cada minuto, diviértanse. Por supuesto que hay que divertirse, pero no pierdan el foco, el enfoque de que, a largo plazo, si no eres una persona preparada a tu máxima capacidad, vas a estar sufriendo tropiezos y reveses que se van a hacer más manifiestos a medida que avanzas en la vida. Y un día a los 40 años te vas a levantar y vas a decir: «Oye, mira dónde está el tren.» Y yo estoy acá en una canoa, no lo alcanzo más nunca. Por supuesto, tienes que soñar.
¿Tú crees que alguien me lo dijo a mí? Mira la pasión que yo seguí a los 11 años, el haber tenido la pasión esa. Me voy en un bus, en un bus para ver las cataratas en Niagara y ese bus me llevó a las estrellas, más allá de las estrellas, primero humano en lograr esta cuestión que es una un panameño con un pasaporte que te presenta mil dificultades porque no es como si tuvieras un pasaporte suizo, o un pasaporte francés, pero esa pasión, esa energía que eso es un regalo de Dios y esa espiritualidad, yo sí siento mucha espiritualidad. Cuando yo voy descubriendo estos lugares y la belleza natural que Dios nos ha regalado por todos lados, incluyendo Panamá.
Yo también le digo a la gente, sigan su pasión, por ejemplo, no te metas en las cosas porque te dicen, «A la fuerza, métete en esto.» Si tú no te gusta lo que tú haces, probablemente no vas a tener resultados positivos. Yo te digo, a mí me encantaría, a veces lo pienso, ser presidente de la República de Panamá para ayudar a los pobres, porque aquí se trata de no ayudarme a nosotros, nosotros somos los privilegiados. En mi casa siempre fue el pobre, el pobre, el pobre. mi mamá en la puerta ella de su casa repartiéndole comida y bebidas y ayuditas a la gente y eso es lo que yo lo que yo crecí. Pero yo no tengo la pasión para ser un político que se dedica a una campaña presidencial. Lamentablemente hay otra gente que sí lo tiene. Entonces, no me voy a meter porque si no me meto probablemente no voy a tener éxito. Pero lo que ustedes sientan su pasión, mira, y construyan hobbies.
Entonces, también sean creativos, no se queden estancados; no se conformen y no dejen de soñar, porque a pesar de todas las limitantes, todos los obstáculos que puedas tener en este momento que te dificulta en el camino, si te echas no vas a seguir avanzando, mientras que si tienes la energía, la pasión. También hay que aprender a aceptar que a veces van a haber reveses, a veces van a haber cosas que te dificultan el camino, pero bueno, entonces buscas la ruta para ver cómo sigues adelante. Así que ese es mi consejo para ustedes.
Lo que es una bendición es ser jóvenes. Esto en la energía de un país que tenemos, que es maravilloso, Panamá, uno de los mejores de América Latina. Miren esta universidad, belleza universidad. Esta universidad es gratis, no les cuesta un centavo. Cuando tú te pones a pensar Panamá, tienes educación gratuita desde que naces hasta que te mueres y tienes salud gratuita desde que naces hasta que te mueres. La expectativa de vida en Panamá es 79 años, más alta que Estados Unidos. Más alta que Estados Unidos. Ingreso per cápita, de los más altos de América Latina. Entonces, hay mucha el subsidio a los préstamos hipotecarios. Una maravilla. Y de vuelta directa, ayuda directa a los más necesitados. No pagas impuestos por los primeros 1,000 balboas de ingreso mensual, no tienes que pagar impuestos. Tenemos muchas políticas que son, yo le diría, positivamente eh desde el punto de vista social, que es el que más a mí me interesa, porque uno sabe la fortuna que uno tiene. Entonces, eso es lo que en Panamá tenemos que seguir trabajando y seguir enfocados en crear suficiente riqueza de que eso salpique hacia abajo, porque de nada nos sirve tener un grupo privilegiado o un dinero que no filtra abajo porque se lo roban, o los gobernantes, o se lo roban los empresarios. Entonces ese también ustedes que vayan desarrollando ese sentido moral. A mí, con el respeto de los de los que están escuchando, yo creo que tenemos un gran presidente. De que alguna gente lo critica por un tema u otro, bueno, entendible, pero en general tenemos un liderazgo, tenemos una meta, un enfoque y hay que aprovecharlo y seguir prosperando como país porque si no todos nos fregamos.
RT: Don Jaime, ya para finalizar, me queda una inquietud. ¿Qué sigue? ¿Cuál es su siguiente paso y su próximo destino?
JAH: Mira, esa es una excelente pregunta y de vuelta yo vuelvo al tema de mis llaves. Con esto me abro ya tengo llaves, tengo, puedo abrir muchas puertas. Tengo la llave de, a lo mejor esto ir a Washington a contratar a esta periodista, para que escriba mis memorias, independientemente de lo bueno, lo malo y lo feo. También tengo la posibilidad de convertir eso después en una película. Sí que quisiera dejar un legado más fuerte, sería una historia muy bonita, una historia muy única: el primer humano en lograr esto es algo que te llama la atención porque además a todo el mundo le gusta viajar, le gusta descubrir. Otra posibilidad que tengo, bueno, la mencioné en la política, pero no tengo el ánimo, le rezaré a Dios que me inspire porque es algo que posiblemente me podría llamar la atención, que no lo veo en este momento ocurriendo. Cuarto es, ¿sabes que me gustaría ir de comunidad en comunidad en Panamá y hablar de mi vida, hablar de la exploración, hablar del descubrimiento, de la importancia de los idiomas, de la importancia de superación, de la importancia de los viajes. Entonces, volviendo al tema de los viajes, yo creo que me siento bien satisfecho. He recorrido hasta el último rincón eh de la tierra y también he recorrido el espacio, pero me falta la profundidad del mar. El lugar más profundo del mar se llama las Fosas de las Marianas, que queda a 10 mil metros debajo del mar, y hay que estar un poco loco para ir para allá. Lo han hecho ocho personas en la historia del mundo.
RT: Para un niño que se fue en bus hacia las cataratas del Niágara y luego a conquistar el espacio, si el cielo era el límite, definitivamente ahora hay que ir hacia abajo. Jaime, ha sido un privilegio tenerlo en la Universidad de Panamá, Como siempre, un honor escucharlo y que comparta este espacio académico con los estudiantes.
JAH: Un placer estar con ustedes eh en esta ocasión. Y muy emocionado. Tenía como 45 o 50 años de no haber vuelto a la Universidad Nacional después que revalidé mi título de abogado. Así es que un honor estar aquí, es muy emocionante; y también es una oportunidad que le agradezco al rector, doctor Eduardo Flores, al decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Dr. Hernando Franco, a mi amigo el doctor Gilberto Boutin, compañero de la escuela desde kinder, de poder compartir con ustedes un poco sobre lo que ha sido mi vida y tratar de mezclar esas experiencias con también enseñanzas que a lo mejor les pueden ser útiles a ustedes. Como decía antes de la entrevista, yo me fui a Washington a los 11 años. Pensé que era lo peor que me había pasado. Depresión, desespero, no había comunicación. Ahí no había ni teléfono prácticamente para llamar a Panamá. Te costaban una fortuna las eh llamadas. No había internet. Ustedes son bendecidos. Ustedes en muchos sentidos lo tienen más fácil que mi generación. Ahora hay acceso a todo tipo de información. El que no se educa hoy en día es porque no quiere. Tenemos internet incluso en las en los todos los parques nacionales, en todos los en todas las escuelas del país hay internet. Así que todo lo que necesitan para aprender es este aparatito. Con esto tienen acceso a aprender lo que quieran. Y yo nuevamente les repito que es importante ser competitivo, tener deseo de superación, tener ansias de estar en los primeros lugares en la parte académica, porque desde esa edad todo el mundo te está midiendo, todo el mundo está diciendo: «Este es un tipo capaz o es un tipo no tan capaz y va formando tu hoja de vida, que al final es lo que va a determinar tu destino en gran medida…” Gracias Rainer.
Entrevistado por Rainer Tuñón C. / Foto: Dirección de Tecnología Educativa UP






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