Por: Rocío L. Rivera T.
La Universidad de Panamá consolida su liderazgo científico y su compromiso con la seguridad internacional y la protección ambiental a través de la estación RN-50, una instalación certificada por el Organismo del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO), que coloca al país como un referente regional en la no proliferación nuclear y el monitoreo ambiental.
Así lo destacó el doctor Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, en declaraciones ofrecidas a la Revista Hacia la Luz, en el marco de la visita del doctor Robert Floyd, secretario ejecutivo del CTBTO. Durante la entrevista, Luque explicó los alcances del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), el funcionamiento de la estación RN-50 y el aporte científico que esta infraestructura representa tanto para Panamá como para la comunidad internacional.
El CTBT fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de septiembre de 1996, mediante la resolución 50/245, y abierto a la firma de los Estados el 24 de septiembre de ese mismo año. Su objetivo principal es reducir, limitar y monitorear la capacidad de armamento nuclear de los países firmantes, además de promover la adhesión de aquellas naciones que aún no forman parte del instrumento, ante el peligro que representan las armas de destrucción masiva para la humanidad y el planeta.
El tratado establece un sistema de verificación internacional capaz de detectar cualquier ensayo nuclear, ya sea subterráneo, submarino o atmosférico. Aunque su entrada en vigor definitiva se producirá 180 días después de que todos los Estados incluidos en el Anexo 2 depositen sus instrumentos de ratificación, el sistema de monitoreo ya opera a escala global, con Panamá como actor activo de este esfuerzo internacional.
En ese contexto, la estación RN-50, ubicada en la Universidad de Panamá, forma parte de una red de aproximadamente 80 estaciones distribuidas en el mundo. Su localización estratégica permite monitorear partículas radioactivas y material radiactivo en una amplia zona que abarca el Caribe, Costa Rica y Colombia, fortaleciendo la capacidad regional para detectar posibles ensayos nucleares a través del análisis de partículas transportadas por las corrientes atmosféricas.
El doctor Luque subrayó que el alcance de la RN-50 va más allá del control nuclear. La estación también realiza monitoreo ambiental, detectando partículas de carbono, contaminantes atmosféricos y gases tóxicos. Un ejemplo de esta función ocurrió durante el incendio en Cerro Patacón, cuando los sensores permitieron identificar sustancias nocivas liberadas por la quema de llantas y otros materiales.
Asimismo, la estación tiene la capacidad de identificar gases provenientes de hospitales, industrias u otras fuentes, además de medir niveles de dióxido de carbono (CO₂) y oxígeno (O₂) asociados al tránsito vehicular. Estos datos se registran de forma continua y aportan información clave para evaluar el avance del país en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en lo relativo a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
El alto desempeño técnico de la RN-50 ha sido reconocido con su certificación y recertificación por parte del CTBTO, al cumplir con los más exigentes estándares internacionales. Como resultado, la Universidad de Panamá fue distinguida con la instalación de un servidor del Centro Nacional de Datos, lo que le permite recibir información de estaciones similares ubicadas en todo el mundo, un privilegio reservado únicamente a instalaciones con resultados sobresalientes.
Este reconocimiento se reafirmó con la visita del doctor Robert Floyd, realizada en diciembre de 2025, quien recorrió el Instituto de Geociencias, el Centro Nacional de Datos y la estación RN-50. La visita tuvo como propósito destacar la calidad del trabajo desarrollado por el personal técnico panameño y explorar nuevas oportunidades de cooperación y capacitación internacional.
Con esta labor sostenida, la Universidad de Panamá no solo contribuye al desarme nuclear y a la seguridad internacional, sino que también se consolida como un referente regional en investigación científica y monitoreo ambiental, demostrando que la ciencia y la educación superior son pilares fundamentales para la construcción de un mundo más seguro y sostenible.






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