El conflicto en el Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciado el pasado 28 de febrero, podría tener efectos en la economía panameña, “aunque por ahora de manera moderada”. Así lo señaló el decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón, quien explicó que “el principal factor de incidencia sería el comportamiento de los precios internacionales del petróleo”.
De acuerdo con el economista, aunque el precio del crudo ha registrado aumentos, estos han sido limitados debido a la sobreoferta en el mercado internacional. “Había un excedente de petróleo, por eso el impacto no ha sido grande”, indicó.
Transporte y posible presión inflacionaria
Gordón explicó que el primer sector en sentir los efectos sería el transporte, tanto terrestre como aéreo y marítimo. El incremento en los costos del diésel y del combustible impacta directamente los fletes y el traslado de mercancías, lo que podría traducirse en un aumento de precios al consumidor.
“Puede traer una pequeña inflación en Panamá, pero no como la que se dio cuando comenzó la guerra entre Ucrania y Rusia, cuando la inflación alcanzó cerca del 8%”, recordó. En esta ocasión, subrayó, el escenario es manejable por ahora, aunque advirtió que, «si el conflicto se prolonga, el panorama podría cambiar».
Turismo bajo presión por fortalecimiento del dólar
Otro de los sectores que podría verse afectado es el turismo. El fortalecimiento del dólar frente a las monedas latinoamericanas encarece la estadía en Panamá para visitantes de Sudamérica y Centroamérica. “Para un turista que no gana en dólares, venir a Panamá se vuelve más costoso. Eso impacta hoteles, restaurantes y todo el sector servicios”, explicó el decano.

Tasas de interés en riesgo
En el ámbito financiero, Gordón señaló que el conflicto prolongado podría frenar la tendencia de reducción de tasas de interés en Estados Unidos, que habían anunciado posibles rebajas para el 2026; sin embargo, si el alza del petróleo genera presiones inflacionarias, la estrategia podría cambiar.
“Si la inflación sube, la manera de controlarla es aumentando las tasas de interés. Eso afectaría el sistema bancario para productos como hipotecas, préstamos personales y financiamiento de autos en Panamá”, advirtió.
Agricultura y alimentos
El sector agrícola también podría enfrentar incrementos en costos debido al uso intensivo de maquinaria que depende del diésel. Un aumento sostenido en los combustibles encarecería la producción y, eventualmente, los alimentos.
No obstante, el economista indicó que el comportamiento del mercado dependerá en parte de las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que ha anunciado incrementos en su producción para estabilizar los precios.
Contexto económico interno
Más allá del conflicto internacional, Gordón subrayó que la economía panameña ya enfrenta retos estructurales. Aunque no se han publicado cifras oficiales recientes, estimó que la tasa de desempleo podría ubicarse entre 10% y 11%, por encima del 9.5% previamente reportado.
El decano señaló que el empleo se está moviendo lentamente y que no se observa la llegada significativa de nuevas fábricas o inversiones que impulsen la generación de puestos de trabajo. Además, mencionó que la situación fiscal del gobierno continúa siendo compleja, con recortes presupuestarios en distintos ministerios, incluida la propia Universidad de Panamá.
Llamado a la estabilidad
Finalmente, Gordón expresó su expectativa de que el conflicto se resuelva mediante la negociación, ya que una guerra prolongada tendría repercusiones mayores en tasas de interés, precios de alimentos y estabilidad económica.
“A nadie le conviene la guerra, y menos a Panamá, que necesita atraer más empresas y generar empleo”, concluyó.
Por: Irina Chan Castillo / Foto: Frank Perea.






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