La escena cultural panameña se prepara para uno de sus encuentros más importantes del año. Del 16 al 20 de abril, el Festival Internacional de Artes Escénicas de Panamá 2026 (FAE) celebrará su decimoquinta edición con una cartelera que combina propuestas de alto nivel artístico con una mirada crítica sobre las tensiones del mundo contemporáneo.
Lejos de limitarse al entretenimiento, el festival apuesta por obras que convierten el escenario en un espacio de reflexión sobre temas como la identidad, la discriminación, el paso del tiempo y las desigualdades sociales, consolidando su perfil como plataforma para el diálogo cultural.
La apertura oficial será el jueves 16 de abril en el Teatro Nacional, con Malditas Plumas, de la compañía de la coreógrafa española Sol Picó, una de las figuras más destacadas de la danza contemporánea en Europa.
La obra presenta a una vedette en declive que enfrenta el paso del tiempo, el miedo a desaparecer y la pérdida de la belleza, en una propuesta que reivindica la presencia escénica de las mujeres desde una mirada íntima y provocadora.
La programación del viernes 17 se desplegará en la Ciudad de las Artes, con una oferta que evidencia la diversidad estética y temática del festival.
En el Teatro Beby Torrijos, la agrupación colombiana La Congregación Teatro presentará Negro, una obra que aborda el maltrato infantil y la discriminación racial a través de la historia de dos hermanos marcados por sus diferencias.
Más tarde, el grupo cubano Km 0 llevará al escenario Favez, en el Salón Herbert de Castro, una puesta que revive la historia de una mujer que desafió las normas de su época al hacerse pasar por hombre para estudiar medicina, en una crítica a las barreras de género.
La jornada cerrará con Los trazos de la memoria, coproducción entre Costa Rica y Panamá, donde tres desconocidos encuentran conexión emocional en medio de la soledad urbana, en una narrativa sobre el desarraigo contemporáneo.
El sábado 18, el festival continúa en el Ateneo de la Ciudad del Saber con El brote, de la Compañía Criolla de Argentina, una de las obras más celebradas en Buenos Aires en los últimos años. La pieza cuestiona los criterios de éxito en el mundo artístico a través de un actor frustrado que enfrenta un entorno dominado por la mediocridad y el oportunismo.
La noche seguirá en la Ciudad de las Artes con propuestas panameñas que exploran la identidad y la diversidad. No soy Sissy, de la Compañía Creación Colectiva, aborda el conflicto de un hombre marcado por su nombre y las implicaciones sociales que este conlleva, mientras que La condesa, de El Saloncito, presenta una reflexión sobre la tolerancia y la memoria desde la experiencia de un personaje travesti.
A lo largo de sus 15 ediciones, el FAE se ha consolidado como un espacio clave para las artes escénicas en la región, no solo por la calidad de sus propuestas, sino por su capacidad de conectar con las preocupaciones del público contemporáneo.
Texto: Redacción / Foto: FAE






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