Con una trayectoria de más de cuatro décadas en investigación y docencia, Hildaura Acosta de Patiño ha consolidado un enfoque científico centrado en la toxicología como eje integrador entre salud, ambiente y exposición a agentes químicos y biológicos. Su trabajo ha contribuido de manera significativa a la caracterización de riesgos toxicológicos en Panamá —desde intoxicaciones por plaguicidas hasta envenenamientos por fauna ponzoñosa—, generando evidencia clave para la comprensión de estos fenómenos y su traducción en estrategias de vigilancia, manejo clínico y formulación de políticas públicas.

Desde sus inicios, su vocación científica estuvo vinculada al ámbito de la salud. Formada en Farmacia, su tránsito hacia la farmacología marcó un punto de inflexión que definiría su carrera. Fue en su paso por el Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá donde encontró el campo que despertó su interés investigativo, llevándola a integrarse tempranamente como asistente de laboratorio e iniciar una ruta continua en la academia.

Línea de investigación: tóxicos para la salud pública

La trayectoria científica de la Dra. Acosta no se define por un único tema, sino por una evolución coherente dentro del campo de la toxicología. Explica que sus primeras investigaciones exploraron compuestos bioactivos en alimentos y plantas, abriendo paso a estudios sobre sustancias naturales con potencial terapéutico. Posteriormente, su enfoque se desplazó hacia problemáticas de mayor impacto social, como las intoxicaciones por plaguicidas y la exposición a químicos en entornos agrícolas y laborales.

Este trabajo temprano incluyó uno de los primeros esfuerzos sistemáticos en Panamá para documentar intoxicaciones a nivel hospitalario, mediante un estudio nacional que involucró múltiples centros de salud. Estos aportes no solo generaron conocimiento científico, sino que también sirvieron de base para organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que solicitó a Dra. Acosta compilaciones sobre la relación entre químicos y salud en el país.

Con el tiempo, su línea de investigación se consolidó en torno a un problema crítico en Panamá y la región: los envenenamientos por animales ponzoñosos. Desde inicios de la década de 2000, y a partir de una demanda de la Caja de Seguro Social para capacitar a personal médico, Acosta lideró investigaciones que permitieron caracterizar la fauna tóxica nacional, comprender la composición de los venenos y mejorar el manejo clínico de estos casos.

Del laboratorio a la política pública

La Dra. Acosta considera que uno de sus principales aportes a la sociedad radica en la capacidad de traducir la investigación en acciones concretas para el sistema de salud. Sus estudios han evidenciado que más del 50% de los casos de intoxicación registrados en Panamá en la última década corresponden a envenenamientos por animales, lo que posiciona este problema como una prioridad sanitaria.

A partir de estos hallazgos, ha impulsado el desarrollo de estrategias nacionales, incluyendo la actualización de protocolos médicos y la creación de un sistema más eficiente de acceso a antídotos. Su trabajo ha sido clave para que el país avance hacia la producción y disponibilidad de antivenenos específicos, adaptados a las especies locales.

En el plano científico, su equipo ha logrado avances significativos en la identificación y fraccionamiento de toxinas, así como en el desarrollo de toxinas recombinantes con potencial aplicación biomédica, particularmente en áreas como microbiología y cáncer. Este enfoque trasciende la toxicología clásica, posicionando el veneno como una fuente de innovación terapéutica.

Parte del equipo del CIIMET, dirigido por la Dra. Acosta.

Ambiente, enfermedades emergentes y contaminantes

En la última década, la agenda investigativa de la Dra. Acosta se ha ampliado hacia problemáticas emergentes. Desde 2015, lidera estudios sobre la enfermedad renal crónica de causas no tradicionales, un fenómeno complejo y multifactorial que afecta a poblaciones vulnerables en Centroamérica. Su enfoque integra variables clínicas, ambientales y ocupacionales, en colaboración con redes internacionales de investigación.

Paralelamente, ha incursionado en el estudio de contaminantes ambientales, incluyendo plásticos, residuos electrónicos y compuestos orgánicos persistentes, así como disruptores endocrinos. Estos temas reflejan una visión integral de la toxicología, entendida como un campo que conecta ambiente, trabajo y salud.

Formación de talento y construcción de redes científicas

Más allá de sus publicaciones —que superan la treintena—, el impacto de la Dra. Acosta se manifiesta en la formación de nuevas generaciones de investigadores y en la consolidación de estructuras científicas en el país. De un equipo inicial unipersonal, ha logrado articular una red de más de 60 colaboradores, con presencia en distintas regiones de Panamá (Coclé y Veraguas). «También hemos logrado articular esfuerzos a nivel nacional e internacional».

Ha impulsado la creación de programas académicos especializados, como diplomados y maestrías en toxicología y toxinología, y ha promovido la cooperación internacional con instituciones de América Latina. Su trabajo ha contribuido a posicionar a Panamá como un referente regional en el estudio de toxinas y envenenamientos.

Ciencia con compromiso social

El reconocimiento a su trayectoria, incluido el Premio Universidad 2023, no ha sido un objetivo en sí mismo, sino una consecuencia de una carrera orientada al servicio. Su visión de la ciencia está profundamente vinculada al bienestar social, especialmente de poblaciones vulnerables afectadas por intoxicaciones y limitaciones en el acceso a atención médica.

En este sentido, la Dra. Acosta ha planteado la necesidad de crear mecanismos de apoyo para pacientes afectados por envenenamientos, considerando no solo las implicaciones clínicas, sino también el impacto económico y social que enfrentan estas comunidades.

Una voz para las nuevas generaciones

Como investigadora y formadora, reconoce los desafíos actuales del sistema científico, marcados por la poca disponibilidad de recursos para desarrollar las investigaciones y una creciente competitividad. Sin embargo, insiste en la importancia de la perseverancia y la vocación como motores fundamentales para quienes inician en la ciencia.

Su mensaje es claro para quienes incursionarán en este ámbito: la investigación exige compromiso, pero también ofrece la posibilidad de generar cambios reales en la sociedad y eso es sumamente gratificante.

El perfil de Hildaura Acosta de Patiño refleja una carrera científica construida desde la curiosidad inicial hasta la incidencia en políticas públicas, con una constante: la convicción de que el conocimiento debe trascender el laboratorio para convertirse en una herramienta de transformación social.

Por: Irina Chan Castillo / Foto: Frank Perea y Félix Villarreal.

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