El cierre del estrecho de Ormuz y las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Israel e Irán han provocado cambios en las rutas del comercio marítimo internacional que ya tienen efectos sobre el Canal de Panamá, con un incremento en el tránsito de buques y un alza significativa en los costos de los cupos para cruzar la vía interoceánica.

El análisis fue realizado por Jones Cooper, subdirector del Instituto del Canal y Estudios Internacionales de la Universidad de Panamá, quien explicó que la alteración de las rutas comerciales ha llevado a navieras y países asiáticos a buscar alternativas para garantizar el suministro de petróleo y gas.

Según Cooper, buques petroleros, tanqueros y metaneros procedentes de Japón, China, Corea del Sur y otras naciones asiáticas han modificado sus rutas de abastecimiento y recurrido a proveedores de Estados Unidos, ante las dificultades para adquirir hidrocarburos provenientes de Qatar. En este nuevo escenario, el Canal de Panamá representa una alternativa más corta, con ventajas en tiempo, combustible y costos operativos.

El efecto se refleja en las estadísticas de tránsito. Cooper señaló que en enero de este año el promedio era de 34 embarcaciones diarias, mientras que en abril aumentó a entre 40 y 41 naves por día. El tránsito de tanqueros pasó de siete a casi 12 diarios, mientras que el de buques graneleros aumentó de 10 a 15.

El incremento de la demanda también generó congestión y elevó el precio de los cupos para cruzar la vía interoceánica. De acuerdo con el académico, antes del conflicto el costo promedio de tránsito era de aproximadamente 130 mil dólares, pero entre marzo y abril algunas navieras llegaron a pagar hasta 385 mil dólares mediante las subastas de cupos de última hora implementadas por la Autoridad del Canal de Panamá.

La mayor demanda también produjo filas de embarcaciones. Los buques que no contaban con reserva llegaron a esperar entre cuatro y cinco días, mientras que durante los períodos de mayor congestión los retrasos alcanzaron aproximadamente tres días y medio.

Como consecuencia del aumento del tránsito y de los ingresos derivados de las subastas de cupos, el Canal de Panamá prevé superar ligeramente los 5 mil 200 millones de dólares contemplados para el año fiscal 2026.

Sin embargo, Cooper advierte que este efecto favorable podría revertirse si la crisis en Oriente Medio se prolonga. El conflicto ha alterado las cadenas de suministro energético, incrementado los precios del petróleo y elevado los costos de los seguros marítimos debido al riesgo geopolítico.

El estrecho de Ormuz constituye una ruta estratégica para el comercio mundial de hidrocarburos, por donde transita una parte fundamental del petróleo y gas que abastece a economías como China, India, Japón y Corea del Sur. También dependen de esta vía importantes productores de energía como Qatar, Omán y Emiratos Árabes Unidos.

Para Cooper, una prolongación del cierre o una escalada de las acciones bélicas podría generar efectos que trasciendan el mercado energético y terminar afectando el crecimiento de la economía mundial.

Una eventual recesión global tendría un efecto distinto sobre el Canal de Panamá: la reducción de la actividad económica internacional podría disminuir la demanda de transporte marítimo y, con ello, el tránsito de embarcaciones y los ingresos de la vía interoceánica.

El impacto también podría trasladarse a los consumidores mediante un aumento de los costos del transporte, de los productos importados y de la canasta básica.

Ante este escenario, el académico considera necesario que Panamá avance en la diversificación de sus fuentes energéticas y fortalezca la competitividad del Canal mediante el uso de energías renovables, hidrógeno y gas natural licuado en el transporte marítimo.

Estas alternativas permitirían reducir costos operativos para las navieras y contribuirían a mantener el atractivo de la ruta panameña frente a otros corredores marítimos.

Cooper también plantea la necesidad de fortalecer las reservas estratégicas de petróleo del país ante una eventual prolongación de la crisis, debido a que las existencias nacionales serían suficientes únicamente para cubrir entre una y dos semanas de consumo.

El escenario demuestra, según el investigador de la Universidad de Panamá, la posición estratégica que mantiene el Canal dentro de las cadenas globales de suministro, pero también su exposición a los cambios provocados por conflictos y crisis que ocurren a miles de kilómetros de Panamá.

Texto: Redacción / Gregorio de Gracia (Semanario La Universidad) Foto: Carlos Caballero

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