Con un llamado a fortalecer una universidad comprometida con el conocimiento, la dignidad humana y el servicio al país, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo Metropolitano de Panamá, ofreció la invocación religiosa durante el acto de toma de posesión del doctor José Emilio Moreno Ramos como rector de la Universidad de Panamá para el período 2026–2031.
El arzobispo Metropolitano de Panamá pidió al nuevo rector de la Universidad de Panamá, José Emilio Moreno Ramos, ejercer su responsabilidad con sabiduría, humildad y capacidad de unir a la comunidad universitaria.
En su mensaje, monseñor Ulloa retomó las palabras del papa Francisco dirigidas especialmente a los jóvenes: “No entierren los talentos, no tengan miedo de soñar cosas grandes”, para destacar que la universidad debe ser precisamente el espacio donde se descubran talentos, se abran nuevos horizontes, se generen conocimientos y se enseñe a las nuevas generaciones a transformar sus sueños en servicio a la patria.
El arzobispo señaló que la Universidad de Panamá trasciende su función académica, al considerarla “parte fundamental de la historia y de la conciencia de nuestra nación”.
Recordó que por sus aulas han pasado generaciones de panameños que han contribuido al desarrollo del país desde la ciencia, la educación, la cultura, la investigación, el servicio público y las distintas profesiones.
Durante su intervención, Ulloa Mendieta subrayó que la misión universitaria debe mantener como principios la búsqueda de la verdad, la generación de conocimiento y su puesta al servicio de la persona humana y del bien común. En ese sentido, destacó los retos que enfrenta la educación superior ante las transformaciones tecnológicas, la inteligencia artificial, las nuevas formas de comunicación, las desigualdades y los desafíos sociales.
“No basta formar excelentes profesionales, necesitamos formar excelentes ciudadanos y mejores seres humanos”, expresó, al señalar la importancia de formar personas capaces de pensar críticamente, dialogar con quienes piensan diferente, actuar con ética, defender la justicia y comprender que el conocimiento alcanza su mayor dimensión cuando se convierte en servicio.
Una oración por el nuevo rector
En la parte central de su invocación, monseñor Ulloa elevó una oración por el nuevo rector y por quienes lo acompañarán en la conducción de la primera casa de estudios superiores del país.
Pidió para Moreno Ramos sabiduría para discernir, serenidad para escuchar, valentía para tomar las decisiones necesarias y humildad para comprender que la verdadera autoridad encuentra su grandeza en el servicio.
También pidió al nuevo rector capacidad para convocar y unir, construir puentes en medio de las diferencias y escuchar a profesores, investigadores, estudiantes, administrativos y trabajadores, con el propósito de fortalecer a la Universidad de Panamá como una auténtica comunidad con una misión compartida.
El arzobispo pidió además que la institución continúe siendo un espacio de pensamiento libre, diálogo respetuoso, investigación rigurosa e inclusión, así como “una universidad abierta al país real, particularmente a quienes tienen menos oportunidades”.
“Conciencia crítica de la Nación”
Uno de los mensajes centrales de la invocación fue el llamado a preservar el papel de la Universidad de Panamá como “conciencia crítica de la Nación”, pero también como una institución capaz de ofrecer esperanza a las nuevas generaciones.
Monseñor Ulloa pidió que el conocimiento producido en la Universidad contribuya a enfrentar los grandes desafíos nacionales y que la ciencia esté al servicio de la vida, la tecnología al servicio de la persona y la educación contribuya a disminuir las desigualdades.
Asimismo, destacó que cada profesional formado en la institución debe comprender que Panamá necesita no solamente de su inteligencia y preparación académica, sino también de honestidad, sensibilidad y compromiso.
Al concluir, el arzobispo colocó en manos de Dios al nuevo rector, a su equipo de trabajo y a toda la comunidad universitaria, y pidió que esta nueva etapa esté marcada por la capacidad de “soñar cosas grandes, la sabiduría para realizarlas juntos y la generosidad para ponerlas siempre al servicio de Panamá”.
La invocación concluyó con un llamado al silencio y a la reflexión para que la sabiduría ilumine el conocimiento, el conocimiento se transforme en servicio y el servicio contribuya a construir una patria más justa, fraterna y solidaria.
Por: Alfredo Melendez Moulton / Foto: Frank Summers






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