Un sismo de magnitud 7.2 sacudió Panamá al mediodía de hoy viernes. El movimiento telúrico, que se percibió durante varios segundos, fue sentido en distintas provincias del país y tuvo su epicentro al oeste de Tonosí, en la provincia de Los Santos.

Tras el evento, el rector de la Universidad de Panamá, doctor José Emilio Moreno, se trasladó personalmente al Instituto de Geociencias para conocer de primera mano los pormenores y registros relacionados con la magnitud del sismo. Allí pudo observar las señales sísmicas y los eventos continuos de las réplicas, que se registraban en tiempo real y en ascenso.

A raíz de la situación, la Universidad de Panamá suspendió las clases y las labores administrativas como medida preventiva, con el propósito de salvaguardar la seguridad de los integrantes de la comunidad universitaria. La decisión fue comunicada oficialmente por el rector, quien señaló que la medida responde a la necesidad de proteger a estudiantes, docentes, investigadores y personal administrativo.

En el comunicado, la institución destacó que la seguridad de la comunidad universitaria constituye una prioridad, y exhortó a estudiantes, docentes y colaboradores a mantenerse atentos a la información difundida por los canales oficiales y a seguir las recomendaciones de las autoridades competentes.

El Instituto de Geociencias, dirigido por el profesor Néstor Luque, se mantiene analizando los datos para determinar con exactitud los parámetros de la fuente sísmica y la magnitud definitiva. Tapia advirtió sobre la alta probabilidad de que ocurran réplicas en las próximas horas, debido al reacomodo de la estructura principal y la liberación de energía en fallas geológicas adyacentes.

Asimismo, Arkin Tapia, especialista de la Red Sísmica del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, explicó que el sismo se originó por el movimiento de una falla geológica de gran extensión que atraviesa la península de Azuero, conocida como la falla de Tonosí. El especialista destacó que el antecedente de mayor relevancia en esta estructura ocurrió en 1913, cuando se registró un evento de magnitud 7.3.

Agregó que la zona epicentral cuenta con antecedentes de actividad constante, pues entre 2012 y 2015 se documentó un promedio de dos enjambres sísmicos por año.

Frente a la eventualidad de nuevos movimientos, las autoridades recomiendan a la ciudadanía conservar la calma, ubicar las zonas de evacuación y los puntos de encuentro, y mantener a la mano insumos básicos como agua embotellada y un botiquín de primeros auxilios.

Texto: Redacción / Foto: Félix Villarreal V.

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