Panamá ha sufrido nuevamente una impactante tragedia, registrada principalmente en muchos pueblos del interior, duramente afectados en regiones como Tonosí, La Pitalosa de Los Santos, en Soná y Mariato de Veraguas, en Penonomé y La Pintada de Coclé y muchas otras áreas pobladas de esas regiones; y también en territorios comarcales, a raíz del inesperado terremoto de 7.5 grados, registrado por el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá el pasado viernes 9 de octubre del presente, con epicentro en la región de Tonosí.

Este fuerte terremoto de alta dimensión y magnitud, registrado en nuestro país, cuyas ondas expansivas y réplicas han sido sentidas en ciudad capital, Colón, Chiriquí, Darién y demás territorio nacional, ha provocado afectaciones emocionales, psicológicas, estrés y miedo en muchas personas. Asimismo, ha ocasionado serios daños físicos y deterioros en muchas infraestructuras públicas del país, como escuelas, colegios, universidades, hospitales, iglesias, centros de salud, puentes; también en muchos locales comerciales, sitios turísticos, hoteles y, sobre todo, en cientos de hogares pertenecientes a personas humildes del país, siendo estos los más afectados.

Realmente es lamentable lo que ha ocurrido en nuestro país y, sobre todo, a esos cientos de panameños y panameñas de nuestro territorio istmeño a raíz de este sismo de grandes dimensiones. No podemos dejar pasar por alto a todas aquellas mascotas y demás animales domésticos que también han sufrido afectaciones por esta inesperada tragedia sísmica.

Sin embargo, en medio de todo este momento difícil, de preocupación e incertidumbre y de réplicas que continúan activas, la acción decidida y solidaria de todo un pueblo ha sido inmediata y voluntariamente comprometida para llevar ayuda humanitaria a todos esos lugares interioranos duramente afectados.

Ejemplo de lo que expresamos ha sido lo actuado por la Universidad de Panamá, liderada por el rector, Dr. José Emilio Moreno, quien de inmediato puso en marcha un protocolo de inspección con giras a nivel nacional para revisar personalmente todas las infraestructuras académicas y administrativas de nuestra institución de educación superior, a fin de conocer de primera mano el estado físico y estructural, para tener así un diagnóstico claro sobre cada una de estas.

Igualmente, la Universidad de Panamá, como institución comprometida históricamente con el pueblo panameño, junto a sus diversos grupos y asociaciones estudiantiles organizadas, con el apoyo del personal administrativo y profesores, se ha puesto en marcha en las entradas principales de los dos campus, en las vicerrectorías, facultades, direcciones e institutos claves en la ciudad capital y, de igual forma, en los centros regionales y extensiones, los distintos centros de acopio y recepción para recolectar toda la donación posible de alimentos secos, enlatados, agua, útiles de aseo, colchas, carpas y demás enseres necesarios que hoy son urgentes para los cientos de panameños y panameñas afectados en esas provincias hoy devastadas por este impactante evento telúrico.

La Universidad de Panamá ha puesto en marcha también las brigadas voluntarias y solidarias con estudiantes de Medicina y otras áreas de la salud, en apoyo a las personas afectadas en muchas de las comunidades que hoy son puntos realmente críticos, producto del terremoto y de las más de 400 réplicas registradas por el IGC-UP en lo que va de estos cinco días. Y mientras continúen estos momentos realmente difíciles y de mucha incertidumbre, allí estará presente la solidaridad incondicional y la acción humanitaria de la Universidad de Panamá y todo el personal que la conforma.

Texto: Félix E. Villarreal V.

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