En el marco de la celebración del Día Nacional del Calypso y del Calypsonian panameño, conmemorado cada 17 de octubre, se llevó a cabo el conversatorio Calipso: ayer, hoy y mañana. La actividad reunió a destacados exponentes e investigadores del género como Clarence Martin Jr., Jermaine Vásquez, Everard Phillips, Kawe Calipso Band e Ignacio Salvatierra, en un encuentro dedicado a reflexionar sobre los orígenes, los desafíos de preservación y el marco legal que protege esta tradición musical.

Durante el evento, se proyectó un documental pionero sobre los propulsores del calipso en Panamá, dirigido por el profesor Gerardo Maloney y producido por el GECU.

Los inicios: Del Snake Pit a la división entre el salón y la calle

En su ponencia, el educador, musicólogo y multiinstrumentista Clarence Martin Jr. repasó la época de esplendor del ritmo en Panamá, la cual reventó desde la década de 1930 hasta 1975. Martin destacó como punto de partida crucial el Snake Pit (La cueva de la serpiente), primer local en la ciudad capital que impulsó el género al invitar al maestro Víctor Boa a conformar una agrupación para acompañar a los cantantes.

Asimismo, resaltó la convivencia de dos manifestaciones del calipso:

El calipso de sociedad: Encabezado por figuras emblemáticas como Lord Cobra y Lord Panamá, quienes actuaban en los salones de alta sociedad, el Hotel Panamá y el Club Unión.

El calipso de calle: Representado por un 85% a 90% de los calypsonians de la época, como Lord Delicious, Lord Contiki y Herminio Estribí. Estos Músicos recorrían itinerarios a pie de cantina en cantina desde Río Abajo hasta Vía España, Vista Hermosa, acompañados de banjo, tumbera y bajo de balde, recibiendo la contribución voluntaria de los asistentes.

Martin subrayó que un verdadero calypsonian requiere dominar la métrica, la improvisación y el toque criollo mediante slangs y acentos que brindan el sabor auténtico al género. Tras el declive del calipso tradicional hacia mediados de los 70, la sátira social en castellano popularizada por Pedrito Altamiranda reavivó el interés masivo en el país.

Un compromiso con el relevo generacional

Frente a la falta de relevo generacional y la amenaza de extinción del género, los participantes insistieron en la necesidad de replicar modelos de formación musical como las escuelitas de calipso iniciadas en Colón y Costa Rica, con el fin de instruir a la juventud en la ejecución instrumental, la composición y la historia de este patrimonio.

La Ley 426 de 2024: Justicia histórica y reconocimiento

El conversatorio destacó el impacto de la Ley 426 del 26 de febrero de 2024 sobre el Calipso, impulsada por el Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEDEAP) dirigido por el profesor Gerardo Maloney y la Fundación Pipo Navarro, con la iniciativa de activistas como Moisés Vélez, y el acompañamiento histórico de la Universidad de Panamá.

El profesor Maloney explicó que la ley nace del compromiso moral y de principio de rendir tributo a los maestros del calipso, muchos de los cuales fallecieron sin percibir regalías ni el reconocimiento económico derivado de su talento. Esta norma busca garantizar que la historia no se repita, resguardando los derechos y la memoria de las figuras que moldearon la identidad afro panameña.

Por Yamileth Donalicio/ Foto Félix Villarreal

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