El acceso a una educación superior de calidad, con costos accesibles para la población y el respaldo financiero del Estado, constituye uno de los principales aportes sociales de la Universidad de Panamá (UP). Esta condición permite que miles de jóvenes y adultos puedan cursar una carrera universitaria sin que las limitaciones económicas representen una barrera insuperable. Así lo destacó el secretario general de la institución, magíster Richard Parker, al referirse a la responsabilidad académica y social de la primera casa de estudios superiores del país.

Parker subrayó que el costo que asume el estudiante por su formación es considerablemente bajo frente a los recursos que el Estado destina para sostener la actividad académica, administrativa y de investigación de la institución. Se trata, explicó, de una importante oportunidad que los jóvenes deben valorar y aprovechar, por el impacto que representa para su futuro profesional y para el desarrollo del país.

La Universidad de Panamá cuenta con 19 facultades, 10 centros regionales, cinco extensiones y más de 25 programas anexos, una estructura que permite extender sus oportunidades de formación a distintas provincias y comunidades del territorio nacional. Esta red académica facilita que la educación universitaria llegue a sectores de la población que, por sus condiciones económicas o ubicación geográfica, tendrían mayores dificultades para acceder a otras alternativas de formación superior.

El secretario general también hizo referencia al comportamiento de la matrícula universitaria durante los años de dificultades económicas posteriores a la pandemia. Explicó que, entre 2021 y 2022, estudiantes procedentes de universidades particulares buscaron continuar sus estudios en la Universidad de Panamá, debido a las limitaciones financieras que enfrentaban sus familias. Según su apreciación, con la posterior recuperación de las condiciones económicas, algunos de ellos han regresado a las instituciones privadas.

Este comportamiento pone de relieve la función de la universidad pública como alternativa para garantizar la continuidad de los estudios superiores en contextos de dificultad económica. La evolución de la matrícula universitaria durante la pandemia también fue documentada por el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá (CONEAUPA), en su Plan Estratégico 2023-2030, a partir de estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censo.

La dimensión de esta responsabilidad se refleja en una comunidad universitaria que supera los 85 mil estudiantes, además de alrededor de 4 mil profesores y 4 mil funcionarios administrativos, según las cifras compartidas por Parker. Se trata de una estructura humana que sostiene las actividades académicas y operativas de una institución con presencia nacional.

Para el secretario general, sin embargo, la razón de ser de esta estructura va más allá de las cifras y de la gestión administrativa: está en el servicio a los estudiantes y en la formación de los futuros profesionales del país.

Parker sostuvo que la misión fundamental de la institución es servir a sus estudiantes y contribuir a su formación profesional, poniendo a disposición de ellos las capacidades académicas y humanas de la Universidad.

“Nosotros estamos aquí para los estudiantes, futuros profesionales, y así ofrecerles lo mejor de nuestras capacidades docentes y administrativas”, expresó el secretario general.

La educación superior pública, accesible y con presencia nacional constituye así una vía fundamental para ampliar las oportunidades de desarrollo personal y profesional de los panameños. Su sostenibilidad requiere reconocer el valor de la inversión estatal y la responsabilidad institucional de traducir esos recursos en formación académica, conocimiento y profesionales capaces de contribuir al desarrollo de Panamá.

Texto: Redacción / Foto: Carmen Guevera del Semanario La Universidad

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