LA PANDEMIA NO DETUVO LA VIOLENCIA EN EL PAÍS

A pesar de que Panamá se mantiene en cuarentena desde el mes de marzo del 2020, producto de la pandemia del Covid-19, la incidencia de casos de homicidios y femicidios no se ha detenido, muy por el contrario se mantiene; así lo evidencian las estadísticas del Ministerio Público.

Según estas estadísticas, entre los meses de enero y julio del 2020 se ha registrado un total de 315 casos de homicidios y 23 casos de femicidios, siendo uno de los hechos más impactantes para la sociedad el homicidio múltiple registrado en la provincia de Colón, donde 7 jóvenes perdieron la vida.

UP Hacia la Luz Multimedia consultó a la directora de Criminología de la Universidad de Panamá, Bélgica Bernal, sobre esta temática para tratar de entender qué está pasando con la sociedad panameña.  A juicio de la especialista, desde el punto de vista social, “hay una ruptura de las construcciones mentales de los individuos”, ligada específicamente a la “pérdida de los valores”.

belgica bernal

Directora de Criminología, Bélgica Bernal.

Las construcciones mentales que se hacen las personas respecto a lo que es la sociedad, los valores que la rigen, cómo debe interactuar un grupo con otro, el sentido del deber ser, es decir que deben hacer como personas y que hacer como un derecho o deber, “muestra una ruptura de estos valores”, los cuales se inculcan a las personas dentro de sus familias.

Si en cada generación se hace el trabajo de formar a los niños con los valores correctos, ¿cuáles son las cosas importantes que debe hacer o ser?, que sepan actuar ante lo incorrecto, entonces veremos un cambio.

Un ejemplo claro es que en el tiempo de antes, muchas cosas eran permitidas, pero ahora no, lo cual demuestra que hay valores que están cambiando, ya que con el tiempo se ven de otra manera. Antes habían medicinas que se permitían tomar y ahora no, de igual manera se da con la conducta de los jóvenes de ahora, “hay una ruptura, porque no saben de límites”.

En este siglo 21 las cosas se distorsionaron, las personas pueden ser bombardeadas por la televisión, el cine, situaciones de su entorno, conversaciones, grupos sociales, presión de grupo, pero “si no tienen sus valores bien arraigados, son vulnerables a adoptar cosas malas como buenas”, sentenció la especialista en criminología.

Encima del bombardeo que ven en sus entornos, los jóvenes de hoy no tienen una perspectiva de educación, se salen de la escuela a los 12 años, no tienen habilidades constructivas de nada, no tienen habilidades laborales, se agrupan con personas inadecuadas, hacen trabajo para grupos delincuenciales donde les dan pequeños remuneraciones por actividades ilícitas, llevan a sus hogares ese dinero y los padres no le cuestionan de dónde proviene, muchos lo aceptan callados y permiten esos valores malos en sus hijos.

Explica que hoy en día la criminalidad está tan avanzada que ellos estudian distintas estrategias para seguir cometiendo sus delitos sin ser capturados, en este sentido indicó que es sumamente importante la denuncia ciudadana; porque permite ayudar a la captura de estos delincuentes.

Otro factor que está afectando es la falta de Programas de Resocialización para jóvenes en riesgo, a largo plazo, ya que históricamente muchos de estos programas duran períodos cortos.  Esto no es positivo para estos jóvenes, porque deben darse proyectos a largo plazo, donde se les eduque, se les dé un oficio para que no se conviertan en cargas sociales.

En el Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá estamos abogando por una “Política Criminológica”, para ello elaboramos una propuesta que actualmente está en dos comisiones: una comisión operativa y otra a nivel de asesores, la cual esperamos sea atendida en este gobierno; ya que esta propuesta busca desarrollar una respuesta integral que incluya todos los factores como: educación, economía, seguridad, entre otros, buscando trabajar en la “prevención de la criminalidad”.

Si esta propuesta fuera aceptada y ejecutada se crearía hasta un “Instituto de la Víctima”, que permita atender de forma integral a las víctimas de algunos delitos, con ayuda psicológica, social, etc.  Además de que se busque una forma de resarcir el daño causado de forma económica.

La directora de Criminología concluye que el origen de todos los problemas inicia en el hogar, cuando los jóvenes cometen delitos pequeños y las familias no ponen un alto.  Los padres deben jugar su rol y formar a sus hijos en valores, incentivarlos a educarse y sobre todo corregir cuando alguna situación indique que hay que ejercer corrección.

Por: Irina Chan Castillo/ Foto archivo Internet (UPInforma)

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