A los 19 años, con la esperanza en el rostro y un profundo deseo de salir adelante, Edgardo Batista ingresó a la Universidad de Panamá como mensajero.

Era 1999, y no imaginaba que aquel primer empleo marcaría el inicio de un recorrido lleno de retos, crecimiento y transformación personal.

Hoy, más de dos décadas después, Edgardo no solo es el encargado de Bienes Patrimoniales en la Facultad de Medicina. Hoy, Edgardo Batista es abogado.

Desde aquel primer día, su paso por la universidad ha sido más que una trayectoria laboral; ha sido un camino de vida. “Tuve la gran fortuna de entrar directamente a la Facultad de Medicina. De ahí empezó, como se dice, una carrera administrativa”, recuerda con emoción.

Su recorrido no ha sido lineal ni fácil. Tras desempeñarse como mensajero, pasó a operar la copiadora, un servicio muy demandado por los estudiantes en ese entonces.

Luego aplicó para el puesto de conductor y, con el tiempo, gracias a su compromiso y constancia, asumió la responsabilidad como enlace de bienes patrimoniales.

Pero su verdadera transformación ocurrió a nivel personal: tomó la decisión de estudiar Derecho.

“Lo que realmente me impulsó fue mi familia. Mis hijos, mi esposa. Siempre me decían que yo tenía estampa de abogado, y al final tomé la decisión junto a mi esposa. Fue un compromiso de vida”, comparte.

Edgardo no oculta su orgullo y gratitud hacia la Universidad de Panamá, institución que no solo le dio una oportunidad laboral, sino también las herramientas y facilidades para superarse académicamente. “Nos dan los permisos para estudiar, para asistir a seminarios. Es una institución que abre puertas. Para mí es un orgullo haber estudiado en la mejor, como dice su eslogan: La Mejor, la UP”.

 El poder del ejemplo

Para Edgardo, estudiar mientras trabajaba no fue sencillo. La vida universitaria combinada con la responsabilidad familiar fue un reto diario. Sin embargo, encontró en su hogar un pilar fundamental. “Si no tienes el apoyo de tu familia, es difícil.

Mi esposa es una mujer incondicional. Ver a mis hijos estudiar me motivó. Ellos me dieron el impulso. Yo me preguntaba: ¿por qué ellos sí y yo no?”.

Inspirado por las aspiraciones de sus hijos —uno estudiante de veterinaria, otro de contabilidad y otro con sueños de estudiar gastronomía—, Edgardo se lanzó a la meta que por años postergó: convertirse en abogado.

Una lección para todos

Hoy, al recibir su título en licenciatura en Derecho del Centro Regional Universitario de Panama Oeste (CRUPO), Edgardo tiene un mensaje claro para sus compañeros y para todos aquellos que aún no se atreven a dar el paso:

“No se conformen. Estudien, supérense. Si logran un objetivo, no se queden ahí. Vayan por más. El estudio vale la pena”.

Su historia también es un recordatorio de que el origen no define el destino. “Yo vengo de un barrio difícil, de situaciones complicadas, pero el destino siempre me alcanzaba. Me decía: ¿por qué no estudiaste? Y entendí que el estudio era la única vía para cambiar mi realidad”.

Edgardo Batista es más que un nuevo abogado en el país. Es símbolo de esfuerzo, persistencia y gratitud. Su historia refleja la esencia de la Universidad de Panamá: ser un motor de oportunidades y transformación social.

Por: Alfredo Meléndez Moulton / Foto: Frank Perea.

Una respuesta a «De mensajero a abogado: La Inspiradora historia de superación de Edgardo Batista en la Universidad de Panamá»

  1. Felicidades Lic. Edgardo, un ejemplo para muchos que han postergado este sueño de ser un profesional. Muchísimo éxito en su carrera como abogado !

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