La riqueza de la cocina arábiga y oriental, caracterizada por el uso de especias intensas, técnicas precisas y combinaciones equilibradas de sabores dulces, salados y picantes, fue protagonista en una dinámica jornada académica en la Universidad de Panamá.
Estas tradiciones culinarias, que abarcan desde los aromas del Medio Oriente hasta la diversidad gastronómica del sudeste asiático, permiten a los estudiantes explorar métodos de cocción complejos y presentaciones innovadoras, fortaleciendo su formación profesional.
El docente Juan Dutary, encargado de la asignatura de Cocina Arábiga y Oriental, explicó que la clase estuvo enfocada en la gastronomía asiática, particularmente en platillos representativos de Tailandia y China.
Durante la jornada, los estudiantes prepararon una variedad de recetas como sopa picante de fideos, brochetas de pollo, fresas con banana y pato asiático acompañado con pimentón.
Según detalló el profesor, el grado de dificultad de estas preparaciones es alto, debido al manejo de términos técnicos, procesos de marinado y control riguroso de temperaturas en la cocción.
Dutary precisó que uno de los mayores retos fue la preparación del pato, el cual requiere un proceso específico en el horno: primero 20 minutos tapado, luego 15 minutos destapado y finalmente otros 15 minutos adicionales, con barnizados constantes durante cada etapa.
Añadió que en esta ocasión se realizó una adaptación a la receta original al incorporar miel de abeja. Asimismo, destacó que actualmente el curso cuenta con aproximadamente 22 a 23 estudiantes, quienes reciben una formación integral que combina teoría y práctica para fortalecer sus competencias en el ámbito gastronómico.
Por su parte, la estudiante María Harkin, de cuarto año de la Licenciatura en Gastronomía, expresó su entusiasmo por la clase, señalando que ha sido una de sus favoritas por su carácter dinámico y colaborativo.
Destacó la diversidad de proteínas trabajadas y la singularidad de los sabores logrados en cada preparación.
En tanto, Sandra Vargas también valoró la experiencia como gratificante, resaltando el aprendizaje adquirido sobre el manejo de ingredientes y la capacidad de improvisación en cocina.
Vargas comentó que su grupo elaboró una salsa a base de ajo, cebolla, miel y un toque de azúcar, logrando un acompañamiento ideal para el pollo, lo que evidencia el desarrollo de habilidades creativas en los futuros profesionales de la gastronomía.
Por: Alfredo Melendez Moulton. / Foto: Frank Perea.






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