Cada 18 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Mujer en el Sector Marítimo, una fecha impulsada por la Organización Marítima Internacional con el propósito de reconocer la contribución de las mujeres en una de las industrias más estratégicas y tradicionalmente masculinizadas del mundo: el transporte marítimo. Más allá de una celebración, esta fecha representa una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos jurídicos, laborales e institucionales que aún persisten en la búsqueda de una participación verdaderamente equitativa dentro del sector marítimo internacional.

La industria marítima constituye el eje del comercio global. Más del 80% del comercio mundial se transporta por vía marítima, lo que convierte a esta actividad en un componente esencial de la economía internacional. Sin embargo, históricamente, la presencia femenina en áreas como la navegación, la administración portuaria, la ingeniería naval, el pilotaje, la logística marítima y el derecho marítimo ha sido limitada por barreras estructurales, culturales y normativas.

Desde la perspectiva del Derecho Marítimo, la igualdad de oportunidades y la no discriminación han adquirido una relevancia creciente dentro de los instrumentos internacionales y las políticas de gobernanza marítima. Convenios internacionales vinculados a las condiciones laborales de la gente de mar, como el Convenio sobre el Trabajo Marítimo de 2006, establecen estándares mínimos en materia de empleo, seguridad y protección social aplicables sin distinción de género. No obstante, la realidad evidencia que aún existen importantes desafíos relacionados con la brecha salarial, el acceso a posiciones de liderazgo y la prevención del acoso y la violencia en el sector.

En este contexto, el Derecho Marítimo moderno enfrenta la necesidad de evolucionar hacia modelos regulatorios más inclusivos. La incorporación de políticas de género dentro de las administraciones marítimas, los registros de buques, las empresas navieras y las autoridades portuarias ya no debe considerarse únicamente una práctica de responsabilidad social corporativa, sino una obligación vinculada a estándares internacionales de derechos humanos y gobernanza sostenible.

Panamá, como uno de los principales Estados de abanderamiento del mundo y actor estratégico del comercio marítimo internacional, posee una responsabilidad particular en esta transformación. El fortalecimiento de la participación femenina en el sector marítimo panameño requiere no solo programas de formación y acceso profesional, sino también el desarrollo de marcos normativos y políticas públicas que promuevan condiciones laborales equitativas, mecanismos efectivos de protección y mayores oportunidades de representación en la toma de decisiones.

Asimismo, resulta indispensable reconocer el creciente aporte de las mujeres en disciplinas jurídicas vinculadas al ámbito marítimo. Cada vez más abogadas especializadas participan en arbitrajes marítimos, financiamiento naval, litigios internacionales, regulación portuaria y cumplimiento normativo, contribuyendo al fortalecimiento institucional de una industria sometida a constantes transformaciones tecnológicas y geopolíticas.

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer en el Sector Marítimo debe entenderse, entonces, no solo como un reconocimiento a los avances alcanzados, sino como un llamado a consolidar una industria marítima más inclusiva, moderna y jurídicamente comprometida con los principios de igualdad, dignidad y desarrollo sostenible.

Texto: Marlenys Guevara G.

La autora es abogada, con un MBA en Negocios Marítimos y especialización en Administración Portuaria e Industria Marítima Auxiliar. Cuenta con experiencia en asesoría legal en materia marítima.

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