La temporada lluviosa en Panamá podría registrar un retraso este año debido a la influencia del Fenómeno de El Niño, según advirtió el profesor Alfonso Pino, físico e investigador del Laboratorio de Física de la Atmósfera de la Universidad de Panamá.

El especialista explicó que diversos organismos internacionales, entre ellos la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) y centros de investigación europeos, prevén el desarrollo de un evento de El Niño de gran intensidad, lo que incrementa significativamente la probabilidad de una disminución y retraso de las precipitaciones en el país.

Pino señaló que este fenómeno climático afecta de manera generalizada al territorio nacional, aunque sus impactos suelen sentirse con mayor intensidad en la región conocida como el Arco Seco, ubicada en el litoral Pacífico e integrada por amplias zonas de Herrera, Los Santos, Coclé y Veraguas.

De acuerdo con el investigador, El Niño provoca un aumento de las temperaturas, favoreciendo condiciones de sequía, estrés térmico e índices de calor que pueden representar riesgos para la salud de la población.

El académico indicó que estudios realizados en el Arco Seco han evidenciado un déficit de precipitaciones en comparación con otras regiones del país, incluso en períodos en los que el fenómeno no está presente.

Asimismo, destacó que la NOAA estima una probabilidad cercana al 85 % de que El Niño se establezca a inicios de junio, intensificándose durante el último trimestre del año —entre octubre y diciembre— y extendiéndose hasta marzo de 2027.

Pino advirtió que, de no adoptarse medidas preventivas, el fenómeno podría afectar de forma considerable los recursos hídricos, la seguridad alimentaria, la producción agrícola y las operaciones del Canal de Panamá. También alertó sobre posibles impactos en la actividad pecuaria, incluyendo pérdidas de ganado asociadas a la escasez de agua y forraje.

En materia de salud, explicó que el incremento de la temperatura ambiente y de la sensación térmica podría poner en riesgo a las personas que desarrollan labores al aire libre. Las sensaciones térmicas superiores a los 42 grados Celsius son consideradas peligrosas y pueden provocar síntomas como dolores de cabeza, mareos, desmayos y debilidad. En personas con afecciones cardiovasculares, la exposición prolongada a condiciones extremas de calor podría desencadenar complicaciones graves.

El investigador también expresó preocupación por la persistente deforestación en áreas estratégicas para la conservación de la humedad y la recarga de los acuíferos, especialmente en la provincia de Darién y en diversas zonas de la región Caribe.

Como medida preventiva, recomendó al Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) realizar un inventario actualizado de las condiciones del ganado en las fincas del país y coordinar acciones que permitan mitigar los efectos que podría generar el Fenómeno de El Niño en el sector agropecuario nacional.

Texto: Con aportes de Redacción DIRP y Gregorio de Gracia (Semanario La Universidad)

Foto: Generada por IA

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