“Esta Alta Casa de Estudios ha de cumplir la aspiración nacional de convertirse, como insinué ya, en antorcha inextinguible y guía permanente para modelar el espíritu, el corazón y el cerebro del pueblo panameño”
Harmodio Arias
El ensayo La idea de la Universidad nace con nuestra independencia, escrito por Harmodio Arias y publicado en la Revista Universidad.
Órgano de la Universidad de Panamá en 1956–1957, constituye una de las reflexiones más importantes sobre el origen histórico e intelectual de la Universidad de Panamá.
Más que presentar una simple narración de hechos, Arias sostiene que la universidad es la consecuencia lógica del proyecto nacional iniciado con la independencia de Panamá en 1903.
Al año siguiente mediante la “Ley 52 de 20 de mayo de ese año (1904)”, se planteó proceder con “la construcción de edificios para una universidad”. Tarea que se postergó hasta muchos años.
La Universidad de fundó en 1935 y las construcciones se iniciaron hasta 1948, se incluían hasta residencia para estudiantes. La aspiración de crear una universidad estuvo presente desde los primeros años de la República. Arias, afirmó que la Universidad nace junto con la independencia porque la nueva nación requería una institución que orientara la formación intelectual y moral de los ciudadanos. La educación superior debía convertirse en el espacio donde se consolidarán los ideales republicanos y el desarrollo cultural del país.
Arias explica que la universidad no debía limitarse a transmitir conocimientos técnicos. Su misión principal consistía en formar personas con conciencia nacional o como dice el propio Arias “la formación integral del individuo”, capaces de defender la soberanía, cultivar la inteligencia y contribuir al bienestar colectivo. Para ello, la universidad debía integrar ciencia, cultura y valores éticos, convirtiéndose en el “cerebro del pueblo panameño”.
El autor también destaca que la educación universitaria debía estimular la creatividad, la capacidad de discernir y la investigación científica. Una universidad reducida únicamente a preparar profesionales sería insuficiente; debía formar ciudadanos comprometidos con la solución de sus problemas nacionales. Intuimos cierto pragmatismo, por un lado, el mismo Arías hace referencia a “la filosofía práctica de nuestro pueblo” y, también, en ese mismo número de la revista dirigida por Diego Dominguez Caballero, Julio Pinilla Ch. escribió un artículo intitulado Dewey en el pensamiento pedagógico contemporáneo.
Finalmente, Arias hace un llamado para mantener vivo el espíritu fundacional de la institución, como un “templo del saber”. Señala que las limitaciones económicas o administrativas nunca deben hacer perder de vista la misión esencial de la Universidad, servir al país mediante la generación de conocimiento, la cultura y la formación de ciudadanos responsables.
La visión de Harmodio Arias está vigente en muchos de sus supuestos. Su ensayo demuestra que la Universidad de Panamá no surgió únicamente como una necesidad educativa, sino como parte del proceso de construcción del Estado panameño. Desde su perspectiva, la universidad representa un instrumento de independencia intelectual, indispensable para consolidar la idea de Republica, dice “la Universidad nació […] por la República y con la República”.
Esta reflexión mantiene plena actualidad. En un contexto de transformaciones tecnológicas, globalización y nuevos desafíos sociales, la Universidad de Panamá debe seguir siendo un espacio de formación integral, investigación científica y compromiso con los intereses colectivos del país. La defensa de la autonomía universitaria, el fortalecimiento de la investigación y la formación humanística continúan siendo principios fundamentales para cumplir la misión que Arias describió hace casi siete décadas.
El ensayo de Arias no solo constituye un documento histórico sobre la fundación de la Universidad de Panamá, sino también una invitación permanente a comprender que la educación superior es uno de los pilares esenciales de la construcción republicana de un país. Su mensaje conserva vigencia porque recuerda que el verdadero devenir de un país depende de la formación intelectual, ética y cultural de sus ciudadanos.
Texto: Abdiel Rodríguez Reyes / Doctor en Filosofía






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