El “Día Mundial de la Fotografía” es una fecha en la que se le rinde homenaje a un momento histórico ocurrido un 19 de agosto de 1839 cuando el francés Louis Jacques Daguerre presentó un retrato ante la Academia de Ciencias de Francia, marcando con este acto, el nacimiento formal de ese importante material fotográfico. En ese momento, el gobierno francés adquirió y liberó la patente, permitiendo que esta revolucionaria técnica visual estuviera disponible para todo el mundo.
Sin embargo, este mismo acontecimiento histórico también se le atribuye a Joseph Nicéphore Niépce, considerado inventor de la Fotografía, quien, a los sesenta y ocho años, a causa de una apoplejía sufrida en su estudio de Saint Loup de Varennes en Borgoña, Francia, falleció un 5 de julio de 1833.
Según datos biográficos, Joseph N. Niépce fue un químico, litógrafo y científico aficionado que junto a su hermano Claude inventó el primer motor de barco a combustión interna en 1807, bajo el nombre de “Pyréolophore” o Pireoloforo. Como científico, interesado en la litografía, comenzó sus primeras experiencias con la reproducción óptica de imágenes realizando copias de obras de arte, sus primeros experimentos de fotografía los inició en el año de 1793 utilizando compuestos de plata sensibles a la luz, continuando así hasta obtener finalmente las primeras imágenes fotográficas en positivo, conocidas a inicios del Siglo XIX.
Sin embargo, la historia de la fotografía registra, el Daguerrotipo, o «Daguerreotipo», que fue el primer aparato útil para fijar imágenes usando la luz y químicos sobre placas de metal, conocido como el primer procedimiento fotográfico anunciado y difundido oficialmente en el año 1839, en el cual se le da créditos solo a Louis Jacques Daguerre por el desarrollado y perfección de aquella fotografía, omitiendo en cierta forma las experiencias e invenciones previas e inéditas de Josep Nicéphore Niépce, mismas que también fueron reconocidas por la entonces Academia de Ciencias en Francia.
En este escenario algo controversial, se presenta la otra cara de esta historia, donde se atribuye la participación de Josep N. Niépce como el inventor oficial de la Fotografía, cuyas primeras imágenes históricas logradas en papel y en negativo se dieron en 1825, y la primera lograda e impresa en positivo las obtuvo en junio de 1826, conocida como: (La cour du domaine du Gras) o “Vista desde la ventana de Le Gras”. Siendo la fotografía permanente más antigua que hoy en día, se exhibe en el Harry Ransom Humanities Research Center de la Universidad de Texas en Austin. Es decir, imágenes fotográficas plasmadas y logradas mucho antes del año 1839.
Sin embargo, esta invención de Niépce quedó en segundo plano, cuando para 1839 se hizo público solo el protagonismo de Louis Jacques Daguerre; que según algunos investigadores de la época; esto se dio por el desinterés inicial de Isidore Niépce (único hijo y heredero), que “negoció” con Daguerre los beneficios de aquel contrato que vendió el famoso invento al Estado francés; y en el cual no reclamó los derechos ni el reconocimiento de la participación de su padre Joseph Niépce Nicéphore.
Sin embargo, Isidore Niépce cual primogénito, al reflexionar y reconocer aquel gran error cometido de su parte, dos años después, para 1841 publicó la obra titulada “Historia del descubrimiento del invento denominado Daguerrotipo”, en la que pudo aclarar ante el mundo, el papel protagónico y científico de su padre con el invento de la fotografía y en controversia ante “las maniobras” realizadas por Louis Daguerre para ocultar la invención y trabajos de Nicéphore.
Existen momentos, datos históricos o curiosos sobre el ingenio de ambos científicos, como por ejemplo que Louis Jacques Daguerre seguía con sumo interés los descubrimientos acerca de la fotografía que realizaba en aquella época, donde utilizaba la cámara oscura para hacer maquetas de sus vastas composiciones, y que empezó a ocuparse seriamente en reproducir sus grandiosos trabajos. En su experimento hizo algunos ensayos con sustancias fosforescentes, pero la imagen era fugaz y visible tan solo en la oscuridad y, además, trabajó en numerosas ocasiones con el óptico Charles Chevalier, aquel francés que construyó las lentes para la primera cámara de Daguerrotipo.
Otro momento a destacar fue el hecho de que para el año 1814, cuando el hijo Joseph Niépce se alistó en el ejército, tuvo la idea de emplear una cámara oscura junto con las sales de plata sensibles a la luz para tratar de conseguir imágenes fijas; utilizando la piedra como soporte para fijar las imágenes, aunque desistió posteriormente por las dificultades que esto le acarreaba. Luego entonces, siguió con el papel, luego con el cristal y, por último, con diversos metales como el estaño, el cobre y el peltre. Este nuevo procedimiento utilizado por Niépce, para lograr las imágenes en positivo o directas, la llamó Heliografía (que es lo mismo que Fotografía), distinguiendo entre heliograbados y las reproducciones de grabados ya existentes.
Este experimento, según datos históricos, lo realizó unos diez años después de que consiguiera las primeras imágenes. Para esto necesitó aproximadamente dos horas de tiempo reloj de exposición de la placa de metal a exposición directa de la luz.
Transcurridos 187 años de la oficialización de aquella histórica invención, no cabe dudas que la fotografía ha evolucionado a lo largo de la historia, desde sus rudimentarios inicios, pasando del grabado, del negativo al positivo, del blanco y negro al color; hasta llagar hoy día a la fotografía de alta resolución impresa o digital, son interesantes obras de artes captadas a través del lente de una cámara a manos de profesionales o empíricos.
Teniendo presente la historia y génesis de esos pioneros, científicos e ingeniosos como Joseph Nicéphore Niépce y Louis Jacques Daguerre, y aquella controversial “autoría” sobre este magnífico invento; este arte heliográfico llamado por Niépce, ha trascendido desde lo técnico hasta convertirse en una herramienta esencial para documentar la realidad de cada entorno, preservar recuerdos, denunciar injusticias y narrar historias; y sin temor a equivocarnos, su poder visual y simbólico ha transformado la forma en que vemos y entendemos el mundo actual.
Texto: Félix E. Villarreal V. / Foto: Generada por IA






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