La comunidad universitaria y el pueblo panameño lamentan el fallecimiento de Ismael Laguna Meneses, conocido como el “El Tigre de Santa Isabel» Colón, ocurrido el 8 de septiembre de 2026, a los 83 años.

Su partida representa la desaparición física de una de las figuras más importantes del boxeo nacional, cuya trayectoria internacional contribuyó a proyectar el nombre de Panamá en los escenarios deportivos del mundo.

Para la Universidad de Panamá, institución comprometida con la formación integral, la cultura y el reconocimiento de los aportes que han contribuido a construir la identidad nacional, la figura de Laguna forma parte de esa memoria colectiva que trasciende el ámbito deportivo.

Su historia constituye un ejemplo de disciplina, perseverancia y esfuerzo, valores estrechamente vinculados con la formación de las nuevas generaciones de panameños.

Nacido en Colón el 28 de junio de 1943, Laguna comenzó su carrera profesional en 1960, cuando tenía apenas 17 años.

Durante 11 años de actividad profesional enfrentó a destacados púgiles de su época y construyó un récord de 75 combates, 65 victorias, nueve derrotas y un empate, con 37 triunfos por nocaut.

Su velocidad, técnica, inteligencia sobre el cuadrilátero y capacidad para desplazarse con precisión le permitieron convertirse en uno de los mejores boxeadores de la categoría ligera.

Uno de los capítulos más memorables de su trayectoria ocurrió el 10 de abril de 1965, cuando enfrentó al puertorriqueño Carlos Ortiz en el Estadio Juan Demóstenes Arosemena, en la ciudad de Panamá.

Laguna se impuso por decisión en 15 asaltos y conquistó los campeonatos mundiales de peso ligero. Con esta hazaña se convirtió en el segundo campeón mundial panameño de la historia, después de Alfonso Teófilo “Panamá Al” Brown, y en uno de los principales referentes del boxeo nacional de la época moderna.

El título le fue arrebatado meses después por el propio Ortiz, quien lo derrotó en San Juan, Puerto Rico. Sin embargo, Laguna continuó enfrentando a los mejores boxeadores de su generación y cinco años más tarde volvió a alcanzar la cima.

El 3 de marzo de 1970, en Los Ángeles, California, derrotó a Mando Ramos por nocaut técnico en el noveno asalto y recuperó la corona mundial de peso ligero.

Durante su segundo reinado defendió el campeonato ante el japonés Guts Ishimatsu, al que derrotó por nocaut técnico en el decimotercer asalto el 6 de junio de 1970, en Ciudad de Panamá.

Posteriormente, el escocés Ken Buchanan lo derrotó por decisión dividida el 26 de septiembre de ese año y se quedó con el campeonato. Laguna enfrentaría nuevamente a Buchanan en 1971, en el último combate de su carrera profesional.

La trayectoria del “El Tigre de Santa Isabel» trascendió las fronteras nacionales. Además de sus numerosas presentaciones en Panamá, combatió en importantes escenarios de Estados Unidos, Puerto Rico, Ecuador y Francia, donde tuvo la oportunidad de medir sus habilidades ante destacados representantes del boxeo internacional.

Entre sus adversarios estuvieron Carlos Ortiz, Mando Ramos, Ken Buchanan, Guts Ishimatsu y otros reconocidos púgiles de aquella generación.

Su influencia también alcanzó a las nuevas generaciones del boxeo panameño. Una de las figuras que reconoció públicamente su admiración por Laguna fue Roberto “Manos de Piedra” Durán, quien lo consideró uno de sus ídolos y referentes.

De esta manera, el legado del “El Tigre de Santa Isabel» no se limitó a sus dos coronas mundiales, sino que también contribuyó a inspirar a quienes posteriormente continuarían la tradición de campeones mundiales panameños.

Los méritos de Laguna fueron reconocidos internacionalmente con su incorporación al World Boxing Hall of Fame y posteriormente al International Boxing Hall of Fame, en Canastota, Nueva York, en 2001.

Estos reconocimientos consolidaron su lugar entre las grandes figuras de la historia del boxeo mundial.

La Universidad de Panamá reconoce en la trayectoria de Ismael Laguna una historia de superación y orgullo nacional. Desde las aulas universitarias y los espacios dedicados a la cultura, el deporte y la extensión, la institución universitaria ha contribuido históricamente a preservar y divulgar las historias de panameños que, desde diferentes ámbitos, han dejado huellas significativas en la construcción de la identidad nacional.

Con la muerte de Ismael Laguna desaparece uno de los grandes protagonistas de la historia deportiva del país, pero permanece su legado.

El “El Tigre de Santa Isabel» fue campeón mundial, embajador deportivo de Panamá y referente de generaciones de boxeadores que encontraron en su carrera una fuente de inspiración.

Su nombre queda inscrito entre las grandes figuras que han llevado la bandera panameña más allá de nuestras fronteras y que hicieron del deporte una expresión de orgullo nacional.

Es importante destacar que Panamá ha dado 32 campeones mundiales (30 hombres y 2 mujeres)

Los dos primeros que allanaron el camino fueron: Alfonso Teófilo Brown (Panamá Al Brown / Kid Teófilo) e Ismael Laguna (El Tigre de Santa Isabel).

Ernesto Marcel (Ñato), Enrique Pinder (Maravilla), Alfonso Frazer (Peppermint), Roberto Durán (Manos de Piedra), Jaime Ríos (Cieguito), Alfonso López (Piedrita), Luis Ibarra (Naja), Jorge Luján (Mocho), Rigoberto Riasco (Veneno), Rafael Ortega (Brujo), Eusebio Pedroza (Alacrán), Hilario Zapata (Bujía), Rafael Pedroza (Rafaelito).

Alfredo Layne (Preciso), Carlos Murillo (Púas), Mauricio Martínez (Ñáñara), Pedro Alcázar (Rockero), Santiago Samaniego (El Herrero), Celestino Caballero (Pelenchín), Roberto Vásquez (La Araña), Vicente Mosquera (Loco), Anselmo Moreno (Chemito), Rafael Concepción (Torito), Ricardo Córdoba (Maestrito), Guillermo Jones (Felino), Luis Concepción (Nica), Jezreel Corrales (El Fantasma),

El privilegio de las dos mujeres campeonas recae sobre: Ana Pascal (Dinamita), Chantall Martínez (La Fiera).

Por: Alfredo Melendez Moulton. / Foto: Familia Laguna.

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