Hay momentos en que el mar deja de ser solamente paisaje y se convierte en tema de conversación, investigación y debate ciudadano.
Siendo septiembre el Mes de los Océanos, la Universidad de Panamá mantiene su vínculo con el estudio de los ecosistemas marinos, mientras el país debate modificaciones al marco legal que regula la protección de arrecifes coralinos, pastos marinos y especies asociadas.
Por lo que resulta ser una oportunidad para poner nuevamente sobre la mesa la importancia de los océanos y de los ecosistemas que sostienen su biodiversidad. Este año, esa reflexión coincide con una discusión legislativa sobre el Proyecto de Ley 571, que modifica y adiciona disposiciones a la Ley 304 de 2022, relacionada con la protección integral de los sistemas de arrecifes coralinos, ecosistemas y especies asociadas.
El proyecto fue aprobado por insistencia en tercer debate por la Asamblea Nacional el 7 de septiembre, con 50 votos a favor y 6 en contra, después de haber sido objetado totalmente por el Ejecutivo.
Uno de los principales cambios planteados establece un tratamiento diferenciado para los pastos marinos y otorga al Ministerio de Ambiente competencias para regular y fiscalizar actividades que puedan afectar estos ecosistemas. De acuerdo con sus proponentes, la modificación busca reconocer las diferencias biológicas entre los arrecifes y los pastos marinos y establecer mecanismos regulatorios específicos.
El Ejecutivo, por su parte, objetó el proyecto al considerar que algunas de sus disposiciones podían debilitar el régimen de protección ambiental vigente. Entre los aspectos señalados estuvo el paso de prohibiciones expresas a un sistema en el que determinadas actividades podrían quedar sujetas a evaluación y autorización administrativa.
El debate también ha generado expresiones ciudadanas de preocupación y manifestaciones pacíficas en defensa de los ecosistemas marino-costeros. Estas acciones se suman a una conversación que involucra a organizaciones ambientales, científicos, instituciones públicas, comunidades costeras y ciudadanos.
En este contexto, la Universidad de Panamá tiene una relación histórica con el estudio del mar. Desde la creación del Departamento de Biología Marina y Limnología en 1967 y del Centro de Ciencias del Mar y Limnología en 1980, la institución ha desarrollado investigación y formación relacionada con los ecosistemas acuáticos.
Peces, zooplancton, arrecifes, manglares, pesquerías y biodiversidad marina forman parte de las áreas que han ocupado a investigadores y estudiantes universitarios. Ese conocimiento también se ha trasladado a las comunidades, como ocurrió en 2024, cuando investigadores y estudiantes del Centro Regional Universitario de Veraguas participaron en un espacio de intercambio con pescadores artesanales del Golfo de Montijo.
La participación estudiantil constituye otra expresión de ese vínculo. En 2019, estudiantes de la Universidad de Panamá participaron en actividades bajo el lema “Océanos sin plástico, un futuro mejor”.
Este septiembre, estudiantes de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología representaron a la institución en el Concurso de Esculturas de Arena realizado en Playa Veracruz con el lema “Panamá: El Latido de Dos Mares”, donde obtuvieron el segundo lugar entre delegaciones de 13 universidades nacionales.
Son diferentes maneras de acercarse al mismo propósito: conocer el mar para comprender su importancia. Porque los océanos no terminan en la línea de la costa. Su conservación está relacionada con los ecosistemas terrestres, las actividades humanas, las decisiones públicas y el conocimiento científico.
En este Mes de los Océanos, mientras Panamá debate cómo regular y proteger sus ecosistemas marinos, la Universidad de Panamá continúa aportando desde la investigación, la formación y la participación de sus estudiantes.
El debate legislativo continuará su curso. La necesidad de conocer, estudiar y preservar nuestros mares, también.
Texto: Liza Douglas / Foto: Tomado de Internet






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