Dr. José Blas Álvaro Preudhomme
En los últimos años, el tema ambiental y el desarrollo sostenible han ocupado las principales tribunas y escenarios de los que se preocupan por el futuro de la humanidad. El istmo de Panamá, de acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Estadística y Censo, para el 2026 cuenta con una población de 4,625,718 habitantes, distribuidos a lo largo y ancho de los 75,517 km² de superficie terrestre. Un número considerable de esa población carece de conocimientos sobre los orígenes del istmo, sus antecedentes, causas y consecuencias.
Bajo un prisma empírico, así lo revela lo acontecido el pasado 9 de octubre, cuando el diminuto istmo fue sacudido por un terremoto de 7.5 en la escala de Richter. Esta realidad debe ser analizada de manera urgente por las instituciones de educación y los componentes del sistema de seguridad nacional, para establecer los correctivos a través de un programa de educación ambiental y geológica que dé luces a los panameños sobre las verdaderas razones y escenarios de cómo surgió el territorio geográfico llamado Panamá. Este territorio es el resultado de un proceso geológico complejo que tardó millones de años en consolidarse (cerca de 2.8 a 300 millones de años) y que guarda una relación muy estrecha con actividades tectónicas como el movimiento y la colisión de las placas tectónicas que hoy conocemos con los nombres de Nazca, Cocos, Caribe y Suramericana. Sus movimientos son responsables de la elevación de terrenos sumergidos que configuraron pequeños islotes, producto de la acumulación de cenizas y otro tipo de materiales marinos, que fueron rellenando el espacio existente entre dos bloques continentales separados por un solo mar separando las aguas en dos océano, un bloque continental que lleva el nombre de América. que hoy conocemos como Pacífico.
Las consecuencias transformaron el planeta: el establecimiento de un corredor terrestre que permitió la migración masiva de flora y fauna; el surgimiento de la corriente cálida del Golfo de México, que impide que en el invierno los mares europeos dejen de ser transitables; la corriente de Humboldt o peruana, de la cual se desprenden los fenómenos de El Niño y La Niña; el proceso de glaciación en Norteamérica, y la modificación de las condiciones climáticas de África. En fin, nuestro istmo configuró geológica y climáticamente el planeta Tierra.
Panamá es el resultado de procesos geológicos y de movimientos tectónicos constantes y permanentes, por lo cual el mito diseminado de que estamos eximidos de catástrofes de gran envergadura debe ser superado a través de la orientación y divulgación a la población, por medios de carácter cultural que permitan enfrentar de manera organizada y planificada las eventualidades o fenómenos como el ocurrido el pasado 9 de octubre.
Para ello, es necesario que los académicos de las principales instituciones de educación superior, de manera articulada, trabajemos en una nueva propuesta de educación ambiental y protección civil de los panameños.
Foto: Generada con IA
*El autor es profesor de Historia de la Universidad de Panamá.






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