El sistema automático de detección sísmica del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá contabilizó un total de 1,056 réplicas hasta las 8:18 a. m. de este lunes 26 de octubre de 2026, como parte de la actividad posterior al terremoto de magnitud 7.5 que afectó la región de Azuero el pasado 9 de octubre.
El director del Instituto de Geociencias, Néstor Luque, explicó que el comportamiento de las réplicas mantiene una tendencia descendente, tanto en frecuencia como en magnitud, y que los eventos se producen cada vez con mayor separación temporal, de acuerdo con el comportamiento esperado tras un terremoto de gran magnitud.
Según el registro automático, el viernes 23 de octubre se contabilizaron 36 réplicas, la misma cantidad que el sábado 24. El domingo 25 se registraron 29 eventos, mientras que desde la medianoche hasta las 8:18 a. m. de este lunes se habían detectado siete.
Luque indicó que estas réplicas responden al reacomodo progresivo del sistema de fallas, que busca alcanzar nuevamente un estado de equilibrio. Se trata de un proceso natural que ocurre después de un terremoto y que puede prolongarse durante semanas.
A medida que esta actividad disminuya, los movimientos podrían dejar de ser perceptibles para la población, aunque los instrumentos de monitoreo sísmico todavía puedan detectarlos.
Dos sismos independientes durante el fin de semana
El director también aclaró que otros dos eventos sísmicos registrados durante el fin de semana no guardan relación con las réplicas asociadas al sistema de fallas Azuero-Soná.
El primero ocurrió el domingo 25 de octubre, a las 9:25 p. m., hora local, con una magnitud de 3.5 y una profundidad de 27 kilómetros. Su ubicación fue aproximadamente a 35 kilómetros al oeste de Gaigirgordub, en el área limítrofe entre la provincia de Colón y la comarca Guna Yala.
Por su ubicación, relativamente cercana a la ciudad de Panamá, algunas personas pudieron haber percibido la vibración o sacudida producida por este movimiento sísmico.
El segundo evento se registró ese mismo domingo a las 5:37 p. m., con una magnitud de 4.0 y una profundidad de cinco kilómetros, por lo que se considera superficial. Su localización fue aproximadamente a 43 kilómetros al sur de Chiriquí Grande, en el área fronteriza entre las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí.
Luque reiteró que ambos movimientos corresponden a eventos independientes y no forman parte de la secuencia de réplicas que continúa desarrollándose alrededor del sistema de fallas vinculado al terremoto de Azuero.
Mantener las medidas de prevención
Ante la posibilidad de que continúen registrándose movimientos sísmicos, el director del Instituto de Geociencias recordó la importancia de seguir las recomendaciones de las autoridades de protección civil antes, durante y después de un sismo.
Entre las principales medidas se encuentran mantener la calma, identificar previamente las zonas seguras y las rutas de evacuación, establecer un punto de reunión familiar y tener preparada una mochila de emergencia con los artículos esenciales.
Asimismo, recomendó atender las orientaciones de las autoridades competentes y evitar la difusión de información no verificada.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá mantiene el monitoreo de la actividad sísmica para dar seguimiento a la evolución de las réplicas y proporcionar información científica que contribuya a mantener informada a la población.
Por: Irina Chan Castillo / Foto: Irina Chan






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