La conservación de la biodiversidad en América Latina y el Caribe enfrenta amenazas que van más allá de la deforestación y la pérdida de hábitats. El narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción y la insuficiencia de recursos económicos también condicionan la protección de los ecosistemas, según advierte una investigación internacional publicada en 2026 en la revista científica Conservation Biology, en la que participó Alonso Santos Murgas, investigador de la Universidad de Panamá, adscrito al Departamento de Zoología de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología y a la Estación Científica Coiba AIP.

El estudio, titulado Fifteen years of change in biodiversity conservation across Latin America and the Caribbean, examina los cambios y desafíos de la conservación de la biodiversidad durante los últimos quince años. En su elaboración participaron 17 investigadores vinculados a instituciones de distintos países de América Latina y el Caribe.

Para conocer la percepción de quienes trabajan en este campo, los autores realizaron una encuesta en 2024 a 244 profesionales de la conservación en 25 países. Los resultados permiten identificar las principales presiones ambientales, institucionales y de seguridad que afectan el trabajo de protección de la naturaleza en la región.

Entre las amenazas ambientales señaladas destacan la deforestación y la fragmentación de hábitats, mencionadas por el 78.90 % de los participantes. Le siguen la expansión de la agricultura y la ganadería, con 55.90 %; el cambio climático, con 53.68 %; y la contaminación, con 46.12 %.

Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes del estudio es la relación entre la seguridad y la conservación ambiental. El narcotráfico fue identificado como una de las principales preocupaciones por el 48.51 % de los encuestados, mientras que el crimen organizado alcanzó el 42.98 %. Estas actividades pueden restringir el acceso a los territorios donde se desarrollan proyectos de conservación y exponer a riesgos a investigadores, profesionales y comunidades locales.

El panorama institucional también presenta dificultades. El 80.74 % de los participantes identificó el financiamiento insuficiente como una de las principales limitaciones para la conservación. A esto se suman la corrupción, señalada por el 53.69 %, y la ineficiencia burocrática, con 47.95 %.

El estudio también examina la participación de las comunidades en las iniciativas de conservación. Para el 47.95 % de los encuestados, esta participación es moderada, mientras que el 36.89 % la considera baja. En cuanto a la ciencia ciudadana, más de la mitad de los participantes, el 52.46 %, señaló que su nivel de involucramiento continúa siendo reducido.

Los autores plantean que, aunque durante los últimos quince años se han diversificado los instrumentos y mecanismos de conservación en América Latina y el Caribe, esa expansión no necesariamente se ha traducido en una consolidación de las capacidades para proteger la biodiversidad.

En ese sentido, la investigación destaca la importancia de fortalecer la gobernanza, la integridad institucional y la capacidad de los Estados para enfrentar las presiones que afectan los ecosistemas. También apunta a la necesidad de mejorar el financiamiento y ampliar la participación de las comunidades en las decisiones y acciones de conservación.

La participación de Alonso Santos Murgas incorpora a la Universidad de Panamá en este esfuerzo científico internacional, que ofrece una mirada regional sobre los obstáculos que enfrenta la protección de la biodiversidad y la necesidad de respuestas que consideren tanto las amenazas ambientales como las condiciones sociales, económicas e institucionales.

Referencia: “Fifteen years of change in biodiversity conservation across Latin America and the Caribbean”. Conservation Biology (2026). DOI: 10.1111/cobi.70406.

Texto: Redacción / Foto: Ilustrativa (Generada con IA)

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