A un año más del natalicio y fallecimiento del maestro Octavio Méndez Pereira



Agosto es un mes que convoca a recordar y reflexionar, en torno a la figura del insigne maestro y primer rector de la Universidad de Panamá, Dr. Octavio Méndez Pereira.  Decimos esto debido a que este insigne erudito nació un 30 de agosto de 1887 y falleció un 14 del mismo mes, pero de 1954, cumpliéndose este año 2020, 133 años de su nacimiento y 66 años de su fallecimiento.


Octavio Méndez Pereira, nació en la provincia de Coclé, Aguadulce, en el periodo coincidente con la primera llegada de los Indostaníes al Istmo y de los primeros acuerdos de la construcción del Canal, por Gustave Eiffel y los franceses. Realizó sus primeros estudios en su provincia natal y posteriormente en la Escuela Normal de Varones de la capital, donde obtuvo en 1907 el título de Maestro en ese centro educativo.


Regentado por los hermanos cristianos, como lo describe parte de su biografía; en su época juvenil y gracias a sus altas calificaciones, logró ingresar en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Santiago de Chile, gracias a una beca concedida por el gobierno panameño presidido en ese entonces, por Manuel Amador Guerrero. En esa universidad participó en diversos círculos literarios y fue asiduo colaborador de los Diarios “Ilustrado y del Mercurio”, fue fundador y redactor de la Revista Andina y representante de Panamá ante el Tercer Congreso Internacional de Estudiantes en el año 1912, con sede en Lima, Perú, donde fue electo Vicepresidente de aquel cónclave de universitarios. Para finales de ese mismo año logra obtener el grado académico de profesor de Estado, con especialización en castellano, donde además realizó estudios de derecho, comercio y arte.


Al retornar a su patria formó parte de la planta de profesores del glorioso Instituto Nacional, creado en el año 1909, quien junto a una pléyade de ilustres intelectuales nacionales y de algunos extranjeros, hicieron de ese plantel el más importante centro de enseñanza del país, que se convirtió en cuna generacional de  patriotas y de forjadores comprometidos en bienestar del Estado Nacional, de luchadores comprometidos por la soberanía y la panameñidad en el contexto de la Zona del Canal y ante la presencia militar extranjera, y frente al desarrollo económico-social de la capital y de las regiones interioranas.


Este coclesano además de haber sido el primer Rector de la Universidad de Panamá, también lo fue para el Instituto Nacional y desde allí organizó las primeras Asambleas Pedagógicas, dirigió la revista de instrucción pública, realizó auténticos foros de formación y actualización docente, que reunían a educadores de todo el país para debatir problemas e intercambiar experiencias en torno a la educación, la enseñanza y el aprendizaje; que según él expresaba, “Sólo con la educación y el conocimiento mutuo que crean la simpatía y el amor, pueden hacer el milagro de establecer la paz entre los hombres”.


Este destacado catedrático de la época, novelista, ensayista y educador entregado a la formación del conocimiento fue además uno de los más importantes forjadores y pensadores académicos de la época, que abogó sostenida e incansablemente por la necesidad de crear y fundar la Universidad Nacional de Panamá. Gracias a su tenacidad, esta fue creada finalmente mediante el Decreto Ejecutivo No. 29, de 29 de mayo de 1935, bajo el mandato presidencial del Dr. Harmodio Arias Madrid, quien en calidad de primer mandatario, junto a Octavio Méndez Pereira tuvo el honor de realizar el acto inaugural aquel 7 de octubre del mismo año.


Designado entonces como primer Rector de la Universidad Nacional de Panamá, Méndez Pereira acometió la misión de diseñar su estructura académico-organizativa y ponerla en marcha en medio de incertidumbres y cuestionamientos, enfrentando dos tareas estratégicas para su consolidación y desarrollo: el reconocimiento de su autonomía académica y administrativa, y la construcción de la Ciudad Universitaria, apegado siempre a aquella histórica frase expresada por este insigne académico en su momento dijo: “La Universidad debe ser no sólo una ciudad de edificios construidos de acuerdo con un moderno plan arquitectónico, sino más que todo, un núcleo revolucionario de cultura, con sentido nacional y sentido universal, con poder de atracción constante para el pueblo, fuente constante, también, de integración social y de germinaciones fructíferas en el porvenir”
Octavio Méndez Pereira, siempre reconoció la capacidad y disposición de la juventud estudiosa de la época, como el motor principal y la razón de ser y de existir de la Universidad como la Conciencia crítica de la Nación, cuando en uno de sus discursos le expresó a esa juventud: “Jóvenes estudiantes que me oís, sólo la seguridad y la fe en que es la cultura, una cultura así comprendida, lo único capaz de salvar la dignidad del hombre y salvar los principios democráticos, puede crear en las masas estudiantiles la emoción y el orgullo de formar parte de una Universidad, que puede darle firmeza a una juventud en marcha y a una nación joven que finca en ella su porvenir”.


A lo largo de estos 85 años pronto a cumplir, los grandes avances académicos, científicos, humanísticos, culturales y tecnológicos, alcanzados como Universidad de Panamá, en esencia, conciencia y contenido se simplifican en aquella expresión heredada del maestro Octavio Méndez Pereira que dice: “Quien camina hacia la luz, camina hacia el amor y hacia la esperanza, hacia el bien y hacia la verdad”, expresión lapidaria de la cual posteriormente nació el lema histórico y por siempre eterno de “Hacia la Luz”.  


Ante los avatares e imposiciones políticas o económicas que por más de ocho décadas ha sufrido la máxima institución del saber, atentando incluso contra el principio de su Autonomía, junto a sus tres estamentos, ha sabido siempre avanzar, crecer y expandirse mirando siempre hacia el futuro. Siempre “Hacia la Luz”, como lo dice su icónica e histórica frase, heredada del pensamiento y acción del maestro y erudito Octavio Méndez Pereira.


La historia, el aporte y la figura del Dr. Octavio Méndez Pereira, nos entrelaza en lo inmediato con lo que ha sido su principal obra: La Universidad de Panamá. Hoy como Rectora y principal referente de muchas universidades del país y de otras fronteras; posicionada con una sólida calidad académica, con infraestructuras y personal académico-administrativo capacitado e idóneo en todo el territorio nacional (de Bocas Del Toro hasta Darién), llevando educación de calidad a los lugares más distantes, difíciles y apartados de la geografía Istmeña, y con la misión de formar integralmente a excelentes profesionales, científicos, humanistas y emprendedores, que por más de ocho décadas la Universidad le ha entregado a la nación panameña en función de su avance y desarrollo. Manteniendo muy vigente los expresado por el maestro cuando en su momento dijo: “El ideal de la educación consiste en preparar a los hombres para trabajar unidos y con eficiencia por el bien individual y el bien colectivo”.
El legado histórico y cultural, heredado del maestro Octavio Méndez Pereira, continúan vigentes, no solo en el aspecto del fortalecimiento de la calidad y el conocimiento académico; si no también en la concepción responsable y colectiva de las críticas y autocríticas necesarias a lo interno de los estamentos que la conforman, apuntando siempre a corregir fallas o errores,  y en la dirección también de consolidar y defender  los principios, valores, la misión, visión y la Autonomía universitaria, que en los últimos quinquenios a través de los distintos gobiernos y desde el poder económico ha sido duramente golpeada en torno a los millonarios recortes presupuestarios, necesarios para seguir funcionando. 


Pero aún así, en medio de todos  esos golpes económicos y demás escenarios complejos y difíciles, hoy incluso en medio de la actual crisis mundial de salud a consecuencias de la pandemia mundial a causa del COVID-19, la casa de Octavio Méndez Pereira, ha logrado adaptarse a la realidad presencial y virtual del momento para así continuar avanzando académicamente “Hacia la Luz”, y como epicentro para los grandes foros y debates diversos dirigidos a seguir siendo “Conciencia crítica de la Nación”.

Por. Félix E. Villarreal V.

28/08/2020

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