Cuando apareció la internet nadie imaginó que acciones tan sencillas como leer un libro podría cambiar, ahora se pueden encontrar, leer y almacenar miles de libros a través de plataformas digitales, porque existen un sinnúmero de páginas web que venden y ofrecen gratis toda clase de libros o e-book.  A mí en lo personal me gustan los libros impresos.

Según la Real Academia de la Lengua Española un libro es una obra científica, artística, literaria o de cualquier otra índole que constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que puede aparecer impresa o en cualquier otro soporte susceptible de lectura.

Mientras que un e-book es un libro en formato electrónico o digital. Está confeccionado para ser leído en cualquier tipo de ordenador o en dispositivos específicos, como teléfonos móviles. El libro electrónico en sí no es más que un archivo de computadora en un formato específico PDF, MOBI, EPUB, etc.

La llegada de los e-book trajo consigo una serie de ventajas y desventajas, tanto para lectores como autores.  Es una realidad que los e-book tienen mayor alcance, se encuentran más fácil, no ocupan espacio, se pueden trasportar donde sea.

Existen actualmente muchas bibliotecas virtuales que ofrecen libros de todas las disciplinas y géneros de forma gratuita, algunas de ellas son: Google Books, Open Libra, Project Gutenberg, otros ofrecen e-book de pago: Amazon, Casa del Libros, por mencionar algunas.

Sin embargo, pese a todas estas ventajas que traen los e-book están los libros impresos, que a pesar de los años siguen gustando, “El libro de papel, por su parte, conserva la magia de la experiencia sensorial, entre ellas las texturas, los olores e incluso los recuerdos asociados a la lectura del material impreso” (Omnia, 2018).

Los libros impresos no tienen el problema de que no puedes acceder a ellos por falta de internet, o falta de luz, no fatigan tanto la vista como los ordenadores, siempre estarán esperando en el anaquel donde los colocas para ser leídos una y otra vez.

Numerosos estudios han comprobado que los textos leídos en papel se fijan mejor en la memoria que los leídos de una pantalla digital. Además, los textos en papel también contribuyen con la comprensión y la concentración de los lectores.

Al final todo es una cuestión de gustos, cada persona se adapta a lo que le resulte más útil y cómodo, cada forma de presentación de los libros (digitales o impresos), tiene sus adeptos. ¿y usted, cuál prefiere?

Por: Irina Chan Castillo / Foto: Canva