Por: Aracelly De León, Directora del Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá.
La SENACYT con el apoyo del PNUD han elaborado La Política Nacional de Igualdad de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) de La República de Panamá al año 2040 (Política Género 2040). Este es un gran reto para nuestro país y de manera particular para las universidades.
Esta propuesta nos permite ver a las mujeres, como SUJETO que desempeña la actividad CTI, y deben lograr su plena incorporación y participación en el ámbito educativo, primero, y profesional después, estando justamente representadas en todas las áreas de CTI, entidades y posiciones técnicas y de responsabilidad (MUJERES EN LA CTI).
Coloca al género como OBJETO, como contenido de la CTI, de manera que la actividad CTI se realice incorporando el enfoque de género y también analizando cómo sus resultados impactan de manera diferente en mujeres y hombres (GÉNERO EN LA CTI).
Sitúa la igualdad de género como PROPÓSITO de la CTI, como un fin explícito al que se debe contribuir (una CTI PARA LAS MUJERES Y LA IGUALDAD) para lograr en Panamá un desarrollo sostenible e inclusivo, que reduzca las desigualdades entre mujeres y hombres.
Desde la perspectiva del cómo se va a realizar, a través de un eje instrumental dirigido a fortalecer la GOBERNANZA E INSTITUCIONALIDAD de la Igualdad de Género en cada una de las entidades protagonistas de la CTI (empezando por la SENACYT, y continuando por el resto de las entidades públicas y privadas del sistema), configurando un ECOSISTEMA DE CTI CON IGUALDAD que les permita desplegar su misión (dirigida al SUJETO, OBJETO y PROPÓSITO planteados) con mayor impacto, pertinencia, calidad y eficacia.
Sobre todo, porque las mujeres constituyen la mitad de la población que atesora la mayor parte del conocimiento sobre la gestión y sostenibilidad de la vida. La diversidad encierra grandes oportunidades para el desarrollo y las mujeres son sujetos activos de cambio, como portadoras de valores emergentes que la sociedad y la economía requieren para afrontar los nuevos desafíos. Es por esta razón que las mujeres deben ser incorporadas a la gobernanza de manera paritaria en todos los ámbitos de la sociedad.
Esta política promueve la Institucionalización y la Transversalización de la igualdad de género en la Educación Superior. Cada entidad debe asumirla, al más alto nivel y en la práctica del día a día, como organización y en el desempeño de cada profesional, reconociendo los sesgos inconscientes, transformado su propia cultura organizativa y reafirmando su compromiso con la igualdad de género, articulando este enfoque en su quehacer institucional e incorporándolo dentro de sus políticas y protocolos internos.
Esta es una tarea impostergable para las universidades del siglo XXI.






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