Por: Rocío L. Rivera T./ Foto: Cortesía
Los bosques montañosos de Panamá continúan revelando su extraordinaria riqueza biológica. Un reciente estudio liderado por el investigador panameño Manuel Barria, biólogo con orientación en Zoología, estudiante de la Maestría en Entomología de la Universidad de Panamá y especialista en la superfamilia Scarabaeoidea, permitió la identificación de una nueva especie de escarabajo endémico del país: Bolax azurita.
La nueva especie fue descrita a partir de ejemplares colectados en dos regiones específicas del territorio nacional: el Cerro Cabeza de Toro, en el Parque Nacional Santa Fe, provincia de Veraguas, y la vertiente caribeña de la Comarca Ngäbe-Buglé, en el sector de La Verrugosa. Se trata de un insecto asociado a bosques húmedos premontanos nubosos, entre los 700 y 900 metros de elevación, ecosistemas altamente sensibles a los cambios ambientales.
El nombre Bolax azurita está inspirado en la azurita, un mineral de intensos tonos azules encontrado en los yacimientos de minas de cobre en Francia. Esta referencia guarda relación directa con la coloración azulada de los élitros del escarabajo, así como con el tono anaranjado del pronoto, que recuerda los residuos de cobre presentes en dicha piedra preciosa.
Más allá de su singular apariencia, esta especie posee un alto valor ecológico. Según Barria, Bolax azurita puede funcionar como una especie bioindicadora, ya que es particularmente vulnerable a alteraciones en su entorno, como cambios de temperatura, humedad o modificaciones del hábitat provocadas por la actividad humana. Su presencia o ausencia puede aportar información clave sobre el estado de conservación de los bosques nubosos panameños.
El descubrimiento también pone en evidencia la escasa exploración científica de las zonas montañosas del país, especialmente en las provincias centrales y la vertiente caribeña. “Cada vez que se muestrea uno de estos bosques, existe una alta probabilidad de encontrar especies nuevas, muchas de ellas con altos niveles de endemismo”, señaló el investigador.
La colecta del primer ejemplar se dio de manera fortuita durante una jornada nocturna, mediante una trampa de luz, pese a que la especie presenta hábitos diurnos. Posteriormente, otros individuos fueron recolectados durante el día, a través de la revisión directa del follaje, lo que evidencia lo limitado del conocimiento actual sobre su biología y comportamiento.
El estudio fue realizado en colaboración con los investigadores Julián Clavijo Bustos, de Colombia, investigador del Instituto Humboldt, y Matthias Seidel, quien labora en el Museo de Historia Natural de Viena, Autria. El holotipo de Bolax azurita reposa en el Museo de Invertebrados G. B. Fairchild de la Universidad de Panamá (MIUP), consolidando el papel de esta casa de estudios como referente nacional en investigación entomológica.
Actualmente, Manuel Barria desarrolla su tesis de maestría enfocada en la revisión del género Phyllophaga, trabajo que ha permitido identificar varias especies nuevas para la ciencia, todas endémicas de Panamá y provenientes de áreas montañosas poco estudiadas.
Este hallazgo refuerza la necesidad de incorporar a los insectos en los estudios de impacto ambiental y de fortalecer las políticas de conservación, ya que estos organismos cumplen un rol fundamental en el equilibrio y monitoreo de los ecosistemas forestales del país.






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