El 7 de octubre del año 1935, el Dr. Octavio Méndez Pereira, en su discurso de inauguración como primer rector de la Universidad de Panamá expresó: “Lo he creído con fe inquebrantable, en las naciones débiles y pequeñas como la nuestra, sobre las cuales se ciernen los nubarrones del imperialismo, cultura general, ciencia e investigación significan, más que ninguna otra, autonomía, personalidad y libertad efectivas. Por eso consideré siempre una obra del más elevado patriotismo la creación y formación de nuestra Universidad. Ella constituirá, por derecho propio – ya lo había dicho antes- por su suficiencia y por solidaridad internacional en la cultura, el más avanzado vigía de nuestro pueblo y el más fuerte, consciente y eficaz de nuestro destino”.

Lo expresado por el Dr. Méndez Pereira, hoy toma relevancia en el contexto de la actual coyuntura política, donde la patria y la soberanía, lograda con luchas, sangre y mártires, hoy se encuentra en peligro y al filo de ser arrebatada por el yanqui opresor para convertirla nuevamente en aquella colonia que por décadas operó en nuestro territorio, pero que gracias a la valentía y coraje de nuestros héroes y mártires, aquel enero de 1964, los enfrentaron y lograron que décadas después fuésemos soberanos como pueblo.

En la actualidad, tristemente la soberanía panameña ha sido ultrajada, cedida y entregada mediante un denominado e ilegal “Memorándum de Entendimiento” firmado por el Gobierno Nacional y el de los Estados Unidos que, no solo lesiona la Constitución de la República, sino que fue acordado al margen del Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá, tirando con ello por la borda toda una historia de lucha generacional, patriótica y nacionalista del pueblo panameño contra el imperio USA en la defensa legitima de nuestro territorio istmeño que inició con aquel incidente de la tajada de la sandía el 15 de abril de 1856, hasta lo que fue la nefasta y genocida invasión del 20 de diciembre de 1989.

El país se encuentra en una encrucijada. Es evidente y creciente la desigualdad social, producto de la mala distribución de las riquezas; aumenta el desempleo y la informalidad laboral en las calles, la pobreza y pobreza extrema se acentúa, debido a la ausencia de un modelo económico realmente comprometido con resolver estos problemas en asocio con la falta de políticas de Estado encaminadas a resolver con seriedad estos temas. Todo ello, en medio de los múltiples y sonados casos de corrupción en los círculos del poder político y económico, que amparados en la impunidad burlan la justicia, evaden la certeza del castigo y son intocables en nuestro país.

El país ha sido testigo al escuchar al actual presidente del país arremeter contra nuestra primera casa de estudios con un lenguaje prepotente, amenazante y lleno de calificativos despectivos (muy distantes del respeto y de la ética), a razón del papel que históricamente ha asumido nuestra máxima casa de estudios superiores del país en defensa del pueblo y de la patria. Pero frente a esas declaraciones malintencionadas de este señor, cobra vida y vigencia lo expresado por  Octavio Méndez Pereira cuando dijo: “La Universidad será la llamada a realizar el milagro de la redención nacional, porque ella inspirará como se debe al elemento sobre el cual gravita la responsabilidad directa del futuro y al cual le tocará resolver con clara visión de nuestro pasado, nuestras necesidades y nuestro porvenir, los problemas económicos-sociales, políticos, religiosos e intelectuales de nuestros pueblos, resolverlos con carácter sano y criterio elevado y de la manera más conveniente para el desarrollo rápido, amplio, sólido e integral de la nación”.

En ese mismo sentido, y en un momento político y social con mucha desesperanza donde el presente y el futuro de nuestro pueblo y su juventud se ve incierto, Méndez Pereira una vez más, y apostando a la acción de quienes son el objeto, motor y sujeto de la educación, expresó: “En esta encrucijada del destino nacional y humano a que ha llegado nuestra época, la juventud tiene que darse cuenta de que tiene que asumir el papel que le corresponde de conciencia de la hora. En el torbellino de la confusión, en la ruptura del equilibrio que se llamó antes paz y civilización, son los jóvenes los que viven y sufren más el problema angustioso, y los que han de traer las nociones claras y los propósitos definidos de la reconstrucción. No como refugiados en el descontento de lo inmediato, sino como mentalidades prácticas capaces de concentrarse en el examen serio de las realidades y de avizorar con esperanza el porvenir”.

De esta misma forma, la juventud universitaria de hoy, en compañía de profesores y administrativos comprometidos con las causas del pueblo y la patria, nuevamente “hacen camino al andar”, desde las aulas de clase, los auditorios, pasillos y desde el recinto histórico de grandes encuentros y debates de las ideas (El Paraninfo), han dado marcha en su accionar analizando y decidiendo en conjunto como actores y protagonistas en este nuevo episodio de la historia, en la construcción nuevas ideas con serias y estudiadas propuestas, en esa búsqueda de soluciones a los grandes problemas nacionales del país.

Este nuevo episodio de la historia convoca a los estamentos universitarios (profesores, administrativos y estudiantes) a la realización de acciones pacíficas y de docencia en defensa de la patria y la soberanía, hoy entregada por el gobierno panameño de José Raúl Mulino, mediante ese denominado e ilegal “memorándum de entendimiento” a los Estados Unidos, que lesiona la Constitución de la República y que se ha acordado al margen del Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá, cediendo territorio y permitiendo el retorno de los militares del comando Sur y la instalación nuevamente de Bases militares camufladas.

Igualmente los convoca a luchar contra la aprobación e imposición de la nueva Ley 462 de la CSS, que en el desarrollo de su aplicación desaparece el sistema de ahorro solidario, le otorgará pensiones de miseria a los futuros jubilados de todo el país, y que permite a su Director administrar los fondos sin mayores controles o regulaciones. Y en ese mismo sentido luchar contra las nuevas pretensiones de reabrir la mina de Donoso en beneficio de los intereses de Minera Panamá y de First Quantum Minerals; pasando por encima del fallo de Inconstitucionalidad decretado por el pleno de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia CSJ. Igualmente, contra la creación e imposición del megaproyecto de los Reservorios multipropósitos y embalses en Río Indio.

Finalmente, frente a las declaraciones y ataques del presidente José Raúl Mulino, como universitarios conscientes y sobre todo orgullosos de ser académicos y profesionales, gracias a la Universidad de Panamá, que en octubre de este año 2025 cumplirá 90 años; las palabras expresadas por el ex rector y egresado de la casa de Méndez Pereira, también negociador principal de los tratados del Canal de Panamá en 1977, Dr. Rómulo Escobar Bethancourt, siguiendo el pensamiento y legado de O. Méndez Pereira son dignas de recordarlas y de compartirla cuando en su momento dijo: “Lo importante para nuestra Universidad es que el planteamiento fundamental acerca del hombre panameño que necesitamos formar , es el hombre panameño que quiera a su Patria, que defienda a su Patria, que trata de reconquistar todos aquellos aspectos que todavía su Patria, no ha conquistado, y que se apodere del conocimiento profundo de la técnica y de la ciencia, para servir a su Patria, para servirle a su nación”

Texto y Foto: Félix E. Villarreal V.

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