Por. Félix E. Villarreal V.*
Nuestra Universidad de Panamá, próxima a cumplir en octubre sus 90 años, ha sido la principal referente y rectora en la formación académica, integral, científica y profesional a nivel nacional, entregando hasta la fecha unos 300, 30 mil profesionales con los más altos estándares de calidad académica y que en el transcurso de estas nueve décadas han cumplido la misión de aportar significativa y profesionalmente en el desarrollo económico, político, productivo y social en el contexto y evolución histórica de nuestro país.
Esta verdad sustentada con hechos en el tiempo y en la historia me permite entonces traer a colación episodios importantes en torno a la génesis sobre el nacimiento de esta prestigiosa institución de máximo nivel académico que hoy se extiende territorialmente desde Bocas Del Toro hasta Darién.
El primero, nos ubica durante el periodo de mandato gubernamental de Acción Comunal, en el que los abogados Demetrio Porras y Américo Valero, estimulados y orientado por Jeptha B. Duncan y con el apoyo discreto del Dr. Octavio Méndez Pereira, crearon la Escuela Libre de Derecho, mediante el Decreto N°55 del 29 de mayo de 1933, que da paso a legalizar la cobertura de esta importante escuela académica que años más tardes adquiere la investidura de Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. Decreto a su vez se contemplaba la creación del Instituto Pedagógico y de la Facultad de Educación.
Todo esto, con el objetivo de inducir las nuevas técnicas pedagógicas al personal docente y hacia los planteles escolares, donde también se aprovechó la coyuntura y aprobación de dicho Decreto ley para reglamentar así el funcionamiento de las Escuelas de Derecho, Farmacia y Agrimensura.
El segundo de estos se refiere a que, en el año 1935, mediante el Decreto N° 29 del 29 de mayo, se creó oficialmente la Universidad Nacional de Panamá, bajo la dependencia de la Secretaría de Instrucción Pública, durante el gobierno del entonces presidente de la república, Dr. Harmodio Arias Madrid, decimoséptimo presidente de Panamá periodo del (5 de junio de 1932 hasta el 1 de octubre de 1936).
Este acontecimiento fue un gigantesco paso histórico del naciente país en aquellos albores de República; que se abría paso desde ese momento a través la preparación académica a nivel superior y que, a partir de allí, iniciaría el camino a la formación profesional de ciudadanos(as) y en esa búsqueda del nuevo Desarrollo Nacional ampliamente sustentado en las ciencias políticas, humanistas y exactas, en la cultura y el conocimiento integral a favor del pueblo panameño.
Este Decreto ley N° 29 del 29 de mayo, fue la antesala a lo que posteriormente pasaría a ser en octubre 7 de ese mismo año, la oficialización inaugural de la Universidad Nacional de Panamá a cargo del Dr. Harmodio Arias Madrid, en el aula máxima del Instituto Nacional, bastión histórico y emblemático del pensamiento crítico y de luchas generacionales.
En aquel momento inaugural el Dr. Harmodio Arias en aquella ocasión expresó lo siguiente: “Es natural, y así debemos esperarlo quienes estamos acostumbrados a abandonar el plano de la realidad para perdernos en los espejismos de la quimera, que la vida de la Universidad será al principio ardua y tropezará con los obstáculos y con la resistencia de toda actividad que se inicia.
No faltarán los pesimistas que le augurarán corta vida por considerar que la República de Panamá, resulta pequeño asiento para una obra cuyas proyecciones deben ser y serán de vasta magnitud; no faltarán los apasionados que por esa estrechez de miras que produce el ofuscamiento aún en ciertos ánimos bien cultivados, le atribuirán una función muy limitada a este templo de ciencia que, aunque modesto, aspira y llegará sin duda a fines amplios y de elevada trascendencia”.
90 años después, lo expresado por el Dr. Harmodio Arias en aquel discurso inaugural, toma vigencia, ya que precisamente la Universidad de Panamá, en su avanzar y accionar a favor de la ciencia, la tecnología, la formación y el conocimiento, sigue enfrentando esos nuevos obstáculos y niveles de resistencias por aquellos que insisten en intervenirla, asfixiarla, difamarla y destruirla; por ser la número uno, la mejor, la rectora y la principal casa de estudios superiores casi gratuita y siempre abierta a los sectores más necesitados del pueblo panameño.
Retornando al momento histórico que en este escrito compartimos, es importante destacar que, a solicitud del entonces presidente Harmodio Arias, designó al Dr. Octavio Méndez Pereira y al Dr. José Dolores Moscote, como los encargados directos de estructurar y organizar la apertura formal de los cursos pioneros para lo que sería a partir de ese momento la nueva Universidad del pueblo panameño.
Cabe destacar también, que posterior a la firma del Decreto N° 29 del 29 de mayo, que oficializó la Universidad Nacional de Panamá; el entonces subsecretario de Instrucción Pública José Pezet, mediante otro Decreto ley N° 30 del 31 de mayo de 1935, lo ubicó como el encargado de nombrar los primeros profesores de la que pasaría a ser oficialmente la Escuela o Facultad de Derecho (antes Escuela Libre de Derecho), de la nueva Universidad del país.
Estos episodios vinculantes a la fecha 29 de mayo y cronológicamente compartidos en este escrito nos demuestran que nuestra máxima casa de estudios nació como lo expresó en su momento el Dr. Octavio Méndez Pereira, “para exaltar el espíritu de la cultura de cara al fervor constante del pensamiento y la acción, llena de un idealismo vital, como poder espiritual y práctico, con la espalda vuelta hacia el pasado y la faz descubierta al porvenir en esa línea de encuentro de dos civilizaciones, en donde ha de fundirse una nacionalidad de compleja estructura, acaso una democracia nueva, producto de las más intensas germinaciones de tolerancia y comprensiones”.
Frente a los acontecimientos actuales y de conflictos coyunturales que atraviesa el país, el conocer sobre la creación, origen y evolución de la Universidad de Panamá en el contexto de estos 90 años, sustenta claramente que los objetivos académicos y estratégicos planteados desde sus inicios, los logros y avances hasta hoy obtenidos, con la capacidad de llevar educación superior y de calidad a nivel nacional, (hasta en las áreas más vulnerables y apartadas del país); demuestran hoy que nuestra máxima casa de estudios superior, pese a las múltiples adversidades y obstáculos enfrentados y superados en su recorrido histórico…, esta Universidad, continúa abierta al pueblo panameño, defendiendo su Autonomía, y manteniéndose como la principal referente nacional e internacional de la educación superior, sigue siendo conciencia crítica de la nación, el epicentro del debate y de las ideas y sobre todo avanzado siempre “Hacia La Luz” en la dirección correcta del conocimiento, de la formación, las ciencias, las tecnologías y la cultura.
Fotos de Archivo para Ilustrar: Félix E. Villarreal V.






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