Los programas anexos universitarios establecidos en la comarca Guna Yala continúan consolidándose como una alternativa educativa vital para las comunidades de esta región indígena, con una matrícula que ya supera los 800 estudiantes en sus tres sedes: Cartí Sugdupu, Narganá y Ustupu. Así lo dio a conocer Tito Livio Martínez, coordinador de enlace de los programas anexos en estas sedes.

“Los programas anexos tienen en sí casi 800 estudiantes, el 70% de ellos está en la sede de Ustupu, mientras que el 30% restante se distribuye entre Cartí Sugdupu y Narganá”, explicó Martínez, resaltando el crecimiento que ha experimentado esta iniciativa desde su creación en 2009.

Actualmente, se ofrecen dos carreras activas: la Licenciatura en Ciencias de la Educación Primaria y la Licenciatura en Registros Médicos. Ambas se imparten en modalidad semipresencial, lo que implica que, cada 15 días, los docentes se trasladan físicamente a las tres sedes, y en las semanas alternas se desarrollan clases virtuales, ajustándose a las condiciones tecnológicas y sociales de cada comunidad.

La planta docente está compuesta por más de 20 profesores. “Oscilamos entre 25 y 26 docentes. Este semestre todavía no tenemos una cifra cerrada, pero supera los 20”, indicó el coordinador.

Una respuesta a una necesidad comunitaria

Martínez recordó que el origen de los programas anexos universitarios se remonta a una solicitud hecha por las autoridades tradicionales y la comunidad de Ustupu. “Su creación fue una respuesta directa a la necesidad de acceso a la educación superior en la región. Comenzamos con menos de 50 estudiantes, y hoy ya son más de 800”, destacó.

Desde su inicio en 2009, los programas han ofrecido una amplia variedad de carreras, incluyendo Informática Educativa, Turismo, Educación, Profesorado en Educación y Postgrado en Docencia Superior, entre otros. Sin embargo, no todas las carreras han sido permanentes, ya que se ajustan según la demanda de la comunidad y los recursos disponibles.

Hacia una transformación académica

Martínez subrayó la importancia de avanzar hacia una transformación estructural de los programas anexos. “No me atrevo a decir si deben convertirse en una extensión universitaria formal, pero es necesario hacer un estudio académico y científico para definir su evolución. La universidad ha sido una de las pocas instituciones del Estado que ha respondido consistentemente a las necesidades de esta región apartada”, enfatizó.

Este crecimiento y compromiso con la educación indígena resalta el papel estratégico de la Universidad de Panamá en el desarrollo regional, la inclusión y la equidad educativa.

La experiencia de Guna Yala se perfila como un modelo a seguir para otras zonas rurales e indígenas del país que buscan acceso a educación superior con pertinencia cultural y territorial.

Por: Alfredo Meléndez Moulton.

Foto: Ommagged Dummad Guna Yala

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