Con manos que por una década han contribuido a construir en la Universidad de Panamá, Carlos Guerra ha demostrado que la perseverancia y el esfuerzo abren caminos. Artesano calificado en el Centro Regional Universitario de Bocas del Toro (CRUBO), hoy celebra un triunfo que va más allá de su labor diaria: culminar la Licenciatura en Geografía e Historia, un sueño que, tras años de dedicación, alcanzó en la graduación de la promoción 2024-2025.

“Las funciones que desempeño dentro de la Universidad de Panamá vienen siendo de construcción, mantenimiento de áreas verdes, electricidad, plomería, hasta conducir, de todo hacemos un poquito”, comenta Carlos con la sencillez que lo caracteriza. Su día a día está marcado por el trabajo físico, pero también por el deseo constante de aprender y aportar más desde la formación académica.

El camino no fue fácil. “Esta meta me la había propuesto años anteriores, pero siempre que iba a averiguar si había cupos para la licenciatura, estaban saturados. Tuve que hacer un pequeño esfuerzo hablando con la coordinadora para que me diera la oportunidad de ingresar”, recuerda. Esa oportunidad, sumada a su perseverancia, le permitió continuar sus estudios sin dejar de cumplir con sus responsabilidades laborales.

Carlos agradece profundamente el apoyo institucional recibido. “Le doy las gracias a la Universidad de Panamá, al Centro Regional de Bocas del Toro, porque me dio esa oportunidad de trabajar y estudiar a la vez. Nosotros contábamos con horario rotativo y, hablando con la administración, me dieron la oportunidad de poder superarme académicamente”, explica.

Su historia es la de muchos trabajadores que, con esfuerzo y disciplina, transforman los retos en oportunidades. Ahora, su mirada se dirige hacia un nuevo horizonte: convertirse en docente. “Mis aspiraciones son ser docente en algún futuro, para poder transmitir los conocimientos adquiridos”, afirma con convicción.

Carlos deja un mensaje que refleja su filosofía de vida: “Nunca es tarde para superarse y alcanzar las metas y propósitos que uno se trace.”

Su testimonio inspira a estudiantes, trabajadores y docentes por igual, recordándonos que la educación no solo transforma vidas, sino que también construye futuro —tal como lo ha hecho Carlos, desde las manos que edifican hasta la mente que enseña.

Por: Irina Chan Castillo / Foto: Richy Trotman.

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