“Investigación de la Universidad de Panamá obtiene patente y abre camino para el desarrollo de un medicamento nacional”

Panamá podría estar más cerca de contar con su propio antiveneno para tratar las picaduras de escorpiones, un problema de salud pública que afecta a diversas regiones del país. El profesor e investigador, Marcos Salazar, del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnologías de la Universidad de Panamá, explicó que su investigación doctoral sobre los venenos de tres especies de escorpiones panameños logró recientemente la aprobación de una patente, un avance clave para el desarrollo futuro de un medicamento.

“Durante mis estudios de doctorado estuvimos desarrollando un antiveneno para las especies de escorpiones de Panamá”, señaló Salazar.  “Estudiamos el proteoma, los componentes tóxicos del veneno de Tityus Cerroazul, Tityus jaimei y Centruroides bicolor e identificamos toxinas importantes y logramos expresarlas mediante métodos recombinantes en células E. coli, obtenerlas en mayor cantidad e inmunizar conejos para producir anticuerpos capaces de neutralizar el efecto letal de estos venenos”.

Todo este proceso científico, según detalló, fue la base de la solicitud de patente que recientemente recibió aprobación. “Para nosotros es un logro muy gratificante, porque indica que la calidad de las investigaciones que se realizan puede llegar hasta este punto”, comentó.

El estudio se desarrolló en un trabajo colaborativo entre el Centro de Investigación e Información de Medicamentos y Tóxicos (CIIMET) y el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La siguiente fase del proyecto se lleva a cabo en Panamá, donde estudiantes de licenciatura y maestría trabajan en continuar la expresión de toxinas y avanzar hacia la producción local de anticuerpos.

Sin embargo, el inicio de esta etapa depende de la obtención de fondos. “Estamos a la espera de los primeros recursos; una vez los recibamos, estimamos que el proceso podría tomar unos tres años”, afirmó Salazar.

El profesor e investigador, Marcos Salazar, del CIIMET.

Un medicamento necesario para el sistema de salud

Salazar destacó que Panamá no cuenta con un antiveneno específico para las especies locales de escorpiones, por lo que el país debe adquirirlo desde Venezuela. “Desarrollar algo especial para nuestras especies mejoraría las ventanas de atención y suministro. En lugar de traer un medicamento del extranjero, podríamos producirlo aquí mismo”, explicó.

Riesgos y distribución de los escorpiones

El investigador recordó que todas las especies de escorpiones poseen veneno y son potencialmente peligrosas. “Están ampliamente distribuidos en el país, incluso en las islas; cuando se visitan ríos o zonas boscosas, hay que tener cuidado porque podemos encontrarlos con facilidad”, advirtió.

Ciencia que impulsa desarrollo y empleos

Más allá del impacto sanitario, Salazar resaltó la importancia estratégica del proyecto para la formación científica en Panamá. “Es fundamental que la Universidad de Panamá y los estamentos de salud pública apoyen estas iniciativas. Permiten a los estudiantes hacer ciencia de frontera y abren nuevas líneas de investigación en áreas poco desarrolladas en el país, como la producción de antivenenos”, dijo.

El investigador subrayó que este tipo de proyectos también genera oportunidades laborales en campos especializados, desde médicos veterinarios hasta farmacéuticos y químicos dedicados al estudio del veneno.

Por ahora, el proyecto se mantiene a la espera de aprobación y financiamiento para avanzar hacia el objetivo final: crear el primer antiveneno panameño para escorpiones, un paso histórico para la salud pública y la ciencia nacional.

Por: Irina Chan Castillo / Foto: Félix Villarreal/ Ilustrativa Canva Pro.

Deja un comentario