El especialista Euclides Antonio Méndez, responsable de la base de datos estadísticas del Instituto de Estudios Nacionales (IDEN) de la Universidad de Panamá, advirtió que la situación económica del país podría agravarse progresivamente hasta generar un escenario cercano a la parálisis, impulsado por el aumento del costo de vida, la caída del consumo y el debilitamiento del mercado laboral.

Méndez explicó que el encarecimiento del transporte y otros servicios está reduciendo la capacidad de compra de la población, lo que obliga a los ciudadanos a recortar gastos, especialmente en alimentos.

Esta disminución del consumo impacta directamente en la cadena productiva, desincentivando tanto a comerciantes como a productores, quienes podrían enfrentar excedentes sin vender en sus fincas o negocios.

El especialista señaló que este fenómeno no solo afecta al sector agropecuario, sino que se extiende a la industria manufacturera. La caída en la demanda provoca una reducción en la producción, lo que a su vez genera despidos y un aumento inmediato del desempleo.

Actualmente, la tasa de desocupación en Panamá se sitúa en 10.2% con tendencia al alza, pese a que el país reporta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 4.2%.

“Esto evidencia un problema estructural: el crecimiento económico no se traduce en generación de empleo ni en mejoras sociales”, indicó Méndez, al destacar que el modelo económico panameño presenta una dualidad.

Por un lado, sectores de alto rendimiento como la logística, la banca y el transporte aportan significativamente al PIB; por otro, sectores como el agro y la industria, que generan la mayor cantidad de empleos, tienen una baja participación en la producción nacional.

El experto también advirtió que el incremento del desempleo empujará a más personas hacia la informalidad, que ya representa cerca del 48% de la población ocupada. Esto reducirá las cotizaciones a la seguridad social, debilitando aún más las finanzas públicas.

En este contexto, el Estado enfrentaría una disminución en la recaudación de impuestos, lo que obligaría a recortes presupuestarios, menor inversión pública y posibles despidos en el sector estatal. “El gobierno pasaría de ser uno de los principales dinamizadores de la economía a convertirse en un consumidor que no compra”, sostuvo.

Sobre propuestas como el aumento de pensiones, Méndez consideró que, en las actuales condiciones fiscales, iniciativas de este tipo carecen de viabilidad real y responden más a intereses políticos que a una planificación sustentada.

Finalmente, el especialista planteó que Panamá debe prepararse para un escenario internacional complejo, que calificó como una “economía de preguerra”, lo que requeriría una mayor intervención del Estado.

Entre las medidas recomendadas mencionó el fortalecimiento de políticas de ahorro, almacenamiento y regulación en sectores estratégicos como alimentos, medicamentos, transporte, agua y energía.

Méndez recordó que situaciones como las protestas de 2022, provocadas por el alto costo de vida y la escasez de insumos básicos, podrían repetirse si no se toman previsiones. “El país debe anticiparse para evitar un desorden social mayor y garantizar el funcionamiento de los servicios esenciales”, concluyó.

Por: Alfredo Melendez Moulton   / Foto: Frank Perea.

Deja un comentario