Investigadores de la Universidad de Panamá identificaron y documentaron por primera vez en Panamá, Costa Rica y Nicaragua una variación de coloración amarilla de la mantis religiosa Antenna rapax Stål, 1877, un hallazgo que amplía significativamente el conocimiento científico sobre esta especie y refuerza el valor de los estudios de biodiversidad desarrollados en el país.
El descubrimiento fue publicado recientemente en la revista científica The Biologist (Lima).
La investigación, titulada “Expansion of the Distribution of Antemna rapax Stål 1877 (Mantodea: Mantidae) in Panama, Costa Rica and Nicaragua”, fue desarrollada por los investigadores Alonso Santos-Murgas, Alfredo Lanuza-Garay, Rogemif Fuentes, Saúl S. González y Jeancarlos Abrego, quienes documentaron nuevos registros de la especie en distintas localidades de Panamá, incluyendo Santa Fe, en la provincia de Veraguas.
Este hallazgo científico amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de Panamá y la distribución de una singular especie de mantis religiosa.
De acuerdo con el estudio, además de ampliar el rango de distribución conocido de la especie, se registró por primera vez un patrón de coloración amarilla en hembras de Antenna rapax, una característica que no había sido reportada anteriormente en la literatura científica para Panamá, Costa Rica ni Nicaragua.
El hallazgo se produjo como parte del proyecto “Monitoreo de la Biodiversidad”, desarrollado conjuntamente por la Universidad de Panamá y el Ministerio de Ambiente, bajo la coordinación del profesor Alonso Santos, investigador del Museo de Invertebrados G.B. Fairchild de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología.
Hasta ahora, los registros más comunes de esta mantis en la región correspondían a ejemplares de tonalidades verdes, por lo que la aparición de individuos amarillos representa una importante contribución para el conocimiento de la variabilidad morfológica y ecológica de la especie.
El profesor Alonso Santos explicó que estos descubrimientos permiten comprender mejor los procesos de adaptación de los insectos a diferentes ambientes y demuestran la necesidad de mantener programas permanentes de monitoreo y conservación de la biodiversidad panameña.
La investigación también destaca la importancia de las plataformas de ciencia ciudadana, como iNaturalist y la Infraestructura Mundial de Información sobre Biodiversidad (GBIF), que permitieron recopilar y analizar decenas de registros utilizados en el estudio científico.
Para el rector de la Universidad de Panamá, Dr. Eduardo Flores Castro, este descubrimiento constituye una muestra del aporte que realiza la principal casa de estudios superiores del país al conocimiento científico regional.
“La Universidad de Panamá continúa generando investigación de alto nivel que contribuye al conocimiento de nuestra biodiversidad y fortalece el papel de la ciencia como herramienta para el desarrollo sostenible del país. Este hallazgo demuestra la capacidad de nuestros investigadores y el valor de la cooperación entre la academia y las instituciones encargadas de la protección ambiental”, expresó el rector.
El descubrimiento cobra especial relevancia debido a que Panamá es considerado uno de los países con mayor riqueza biológica de la región. Cada nuevo registro permite comprender mejor la distribución de las especies, sus patrones evolutivos y las estrategias necesarias para su conservación.
La Universidad de Panamá, a través de sus investigadores, reafirma así su compromiso con la generación de conocimiento científico, la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de la investigación como eje fundamental para el desarrollo nacional.
Texto: Redacción / Foto: Tomada del Semanario La Universidad






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