El escritor e investigador Alejandro Félix de Souza ha presentado su más reciente obra, «La mirada de Venus: lecciones de grandes mujeres de la historia sobre la Inteligencia Artificial». Lejos de ser un compendio biográfico o documental convencional, el libro se estructura como un mapa ético, filosófico y urgente que invita a reflexionar sobre cómo convivir con las tecnologías emergentes sin deshumanizarnos en el proceso, recurriendo a la intuición histórica como brújula fundamental.
En la nota introductoria de la obra, De Souza establece una premisa contundente: «Antes de que existieran los algoritmos, existió la intuición». El autor argumenta que, mucho antes de la llegada de las denominadas «máquinas inteligentes», ya habitaba en la historia un universo de voces marginadas y silenciadas pertenecientes a la periferia del relato euro-norteamericano dominante cuyas verdades no llegaron a convertirse en datos informáticos. Con este texto, el ensayista extiende una invitación formal a escuchar esos fragmentos del pasado para orientar una de las conversaciones más determinantes de nuestra era: cómo darle forma a la Inteligencia Artificial, potenciar sus posibilidades y limitar rigurosamente sus riesgos.
Equilibrar el cálculo con la responsabilidad
La obra examina de manera crítica la arquitectura del poder que ha regido el desarrollo técnico durante siglos, tradicionalmente sostenida sobre pilares netamente masculinos: desde reyes y generales en la antigüedad hasta filósofos y hoy en día programadores de software. Ante este marcado desequilibrio, De Souza sostiene que para comprender la experiencia humana en su integralidad resulta imprescindible escuchar «a la otra mitad del cielo». Según el autor, la voz femenina aporta una sabiduría forjada en la resiliencia y un tipo de conocimiento situacional, matizado y altamente intuitivo; elementos críticos en un momento donde la sociedad se precipita velozmente hacia la automatización algorítmica.
«La Inteligencia Artificial, pese a su apariencia de neutralidad mecánica, dista mucho de ser imparcial. Aprende de nosotros: absorbe sesgos heredados o recientes, refleja estructuras de pensamiento y amplifica desequilibrios. Por eso, una conversación sobre IA que excluya a las mujeres y el caudal histórico de experiencias que representan no es simplemente incompleta: es peligrosa».
Una propuesta metodológica: El rescate de fragmentos
El desafío de escribir «La mirada de Venus» radicó, en gran medida, en la naturaleza dispersa de las fuentes disponibles. A diferencia de sus contemporáneos masculinos, cuyos nombres y legados se enseñan, citan y rescatan algorítmicamente en el presente, muchas de las protagonistas del libro dejaron apenas rastros fragmentados: cartas, diarios íntimos, inventos sin firma, aportes atribuidos a terceros o anécdotas dispersas. La labor de De Souza ha consistido en una minuciosa «arqueología del conocimiento» destinada a integrar estas piezas con honestidad, aceptar los límites documentales y extraer ideas útiles para el debate actual.
El autor recurre a la ficcionalización y la reimaginación para situar a estas grandes mujeres como interlocutoras directas de la IA. A través de este recurso literario, la obra introduce interrogantes profundos sobre dilemas éticos contemporáneos: el uso criminal de sistemas inteligentes, los filtros invisibles que moldean la realidad pública sin el consentimiento de las personas, la erosión de la privacidad y los sesgos médicos automatizados.
Un enfoque esperanzador desde «Venus»
Finalmente, Alejandro Félix de Souza aclara que el título de la obra responde a un anclaje filosófico y poético: Venus asociado a la feminidad, la belleza, el amor, la delicadeza sobre la dominación y la responsabilidad colectiva sobre la conquista.
El tono del libro, subraya, se distancia por completo de las posturas apocalípticas y destructivas, abrazando en su lugar un optimismo ético y cooperativo: «con más voces, vemos más. Y con una mirada más completa, decidimos mejor».
“La mirada de Venus” se consolida de este modo como una constelación de puntos luminosos dispersos en el tiempo y el espacio que invita al lector a transitar por diálogos donde las mujeres que curaron, crearon, gobernaron, calcularon y soñaron ofrecen las respuestas humanas que los algoritmos, por sí solos, nunca podrán formular.
por: Yamileth Donalicio/ Foto: Frank Summer (con aportes generados por IA)






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