Acaba de salir publicado el voluminoso libro La mirada de la anfictionía. Simón Bolívar y el testimonio de una integración pendiente. Un trabajo colectivo coordinado por la doctora Vilma Chiriboga (2026), en el cual participan Luis Acosta, Mirna Ortiz, Anthony Miranda y Eliecer Urriola. Me encontré varias referencias históricas sobre la Universidad Bolivariana de Panamá y me pareció interesante hacer una breve reflexión al respecto. Sin duda, la figura de pivotal fue Octavio Méndez Pereira que, entre el 20 de diciembre de 1924 al 6 de enero de 1925 representó a Panamá como presidente de la delegación del país al Tercer Congreso Científico Panamericano en Lima, Allí presentó el trabajo La Universidad Americana y la Universidad Bolivariana de Panamá, el cual publicará el mismo año en la Imprenta Nacional. Esta idea de una Universidad Bolivariana era en “honor” a Bolívar, pero para Méndez Pereira era sinónimo con el panamericanismo, como él mismo lo planteó:
“¿Qué mejor monumento podrá levantarse al Libertador para conmemorar el centenario del Congreso bolivariano y qué mejor medio para la realización de su gran sueño, que esta Universidad de América erigida en el mismo lugar, centro del mundo y llave del universo donde él quiso que se reuniera la primera conferencia pan-americana?” (Méndez Pereira, 1925, p. 29).
Otro aspecto importante para señalar no menos importante es el carácter de este esfuerzo, no exento de contradicciones. A propósito, como lo señaló el historiador Denis Cháves (2025):
“Al final de su presentación propuso que Panamá fuera a la sede de una Universidad Panamericana con el nombre de Universidad bolivariana en honor a Simón Bolívar. Lo que era el mejor homenaje a la conmemoración del primer centenario del Congreso bolivariano de 1826 … importa precisar que el panamericanismo como estrategia de dominación del continente americano por los Estados Unidos ha tratado históricamente de establecer una vinculación con ahora y pensamiento bolivariano, son visiones antagónicas americanistas”, (p. 24)
Idealmente esta iniciativa podría tener una connotación cosmopolita. La Universidad Bolivariana fuese presentada no solo como una institución académica De educación superior para los panameños, si no “una Universidad, suficientemente capaz de darle carreras distintas a los alumnos aprovechados de los países de la América”. Inspirados en el ideal de Bolívar: “El principio más seguro de la felicidad general y la más sólida base de la libertad de los pueblos es la educación y la instrucción pública” (citado por Chiriboga, p.73). El principal impulsor de este proyecto fue el panameño Méndez Pereira, entonces, secretario de Instrucción Pública y, en 1935, primer rector de lo que es hoy la Universidad de Panamá, por eso, se le llama coloquialmente la casa de Méndez Perira, él entendía que dicha institución debía proporcionar carreras diversas y permitir el intercambio de conocimientos, idiomas y experiencias entre estudiantes de distintas naciones.
La Universidad Bolivariana fue instaurada oficialmente mediante el Decreto Ejecutivo n.º 50 de 1926, firmado por el presidente Rodolfo Chiari y por Octavio Méndez Pereira como secretario de Instrucción Pública. El decreto, fechado el 22 de junio de 1926, establecía que su objetivo principal sería: “Realizar la obra de la educación nacional y americana en sus elementos superiores y de acuerdo con los ideales de solidaridad internacional preconizados por el Libertador Simón Bolívar”. El decreto confería a la Universidad personalidad jurídica y establecía un Consejo Universitario encargado de su gobierno mientras no se reconociera su autonomía plena. Asimismo, organizaba distintas categorías de profesores y autorizaba a la institución a conceder grados de doctor, tanto universitarios como honoris causa. El artículo 13 disponía que la Universidad Bolivariana sería inaugurada en mayo de 1927. Aunque el proyecto no llegó a consolidarse plenamente, sus principios y estructuras constituyeron un antecedente importante para la educación superior panameña. También nos ayudan a comprender el espíritu de una época.
Durante el acto de instauración pronunció un discurso el licenciado Antonio Mediz Bolio, representante de la Universidad Nacional de México. Su intervención definió la Universidad Bolivariana como una realización concreta del sueño de Bolívar. Médiz Bolio afirmó que la institución constituía: “La primera realización positiva y gloriosa del sueño de Bolívar”. Para el representante mexicano, la Universidad Bolivariana debía convertirse en una “urna del espíritu de América” y en una “bandera del pensamiento americano”. Su importancia no dependería únicamente de los gobiernos ni de los tratados políticos, sino de la ciencia y “el Amor, que sobrevive a todo”.
El diplomático y escritor ecuatoriano José de la Cuadra, en un escrito intitulado: Méndez Pereria y su obra generosa: La Universidad Bolivariana (véase en Chiriboga, 2026, pp.144-147), firmado en Guayaquil en junio de 1926. Él consideraba que uno de los principales peligros para América era el desarrollo de nacionalismos estrechos. Frente a esa tendencia, la Universidad Bolivariana podía funcionar como un espacio de conocimiento y fraternidad entre los jóvenes del continente, “unificados en el amor de América”. Para el autor, ese contacto cotidiano podía ser más efectivo que numerosos congresos diplomáticos y tratados internacionales. Las relaciones políticas podían romperse, pero la amistad nacida del conocimiento y de la convivencia tendría bases más profundas, en esta “obra de amor”.
Los estadounidenses vieron con buenos ojos este esfuerzo, por ejemplo, el Dr. L. S. Rowe, consideraba que, “Panamá figura como una de las naciones que van a la cabeza de un verdadero y efectivo panamericanismo” (citado por Méndez Pereira, 1925, p.41). La vocación internacional de la Universidad Bolivariana también es relevante para el doctor Glen Levin Swiggett, delegado estadounidense ante el Congreso Bolivariano. Swiggett sugirió que Panamá estableciera una para el servicio extranjero. La propuesta se inspiraba en la Facultad de Servicio Extranjero de la Universidad de Georgetown, institución que preparaba especialistas para la diplomacia y las relaciones internacionales. Según Swiggett, Panamá era el sitio ideal para una escuela de esa naturaleza debido a su posición geográfica y a su relación con los asuntos americanos.
La Universidad Bolivariana no debe confundirse históricamente con la Universidad de Panamá, fundada en 1935. La Universidad Bolivariana constituye un antecedente histórico e intelectual significativo, aunque el proyecto no llegó a consolidarse plenamente ni alcanzó la inauguración prevista para 1927. Sus promotores defendieron una institución cosmopolita, orientada al intercambio académico, la formación de estudiantes americanos y de cooperación intelectual internacional, en consonancia con el ideal educativo y unionista de Bolívar. Sin embargo, estas buenas intenciones deben analizarse críticamente, pues la iniciativa se articuló con el panamericanismo promovido durante la época, cuya retórica de cooperación podía encubrir relaciones asimétricas y formas de dominación política, cultural y económica de Estados Unidos sobre América Latina. La Universidad Bolivariana representa simultáneamente una aspiración integracionista valiosa y una experiencia atravesada por las contradicciones del contexto histórico en que fue concebida.
Referencias bibliográficas
Chávez, D. J. (2025). La Universidad de Panamá entre proyecto panamericano o nacional. Cátedra, (22).
Chiriboga, V. (Coord.). (2026). La mirada de la anfictionía: Simón Bolívar y los testimonios de una integración pendiente. Universidad de Panamá.
Méndez Pereira, O. (1925). La Universidad Americana y la Universidad Bolivariana de Panamá. Imprenta Nacional.
Texto: Abdiel Rodríguez Reyes






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