¿Qué historias puede contar el paisaje sobre los riesgos que enfrenta una comunidad? para el geógrafo físico Jaime Rivera Solís, cada cuenca hidrográfica, cada cambio en la cobertura del suelo y cada transformación de un ecosistema contienen información que puede ayudar a responder una pregunta crucial para Panamá: ¿cómo podemos utilizar y ordenar el territorio sin aumentar su vulnerabilidad?

Desde el Centro de Capacitación, Investigación y Monitoreo de la Biodiversidad en el Parque Nacional Coiba CCIMBIO ubicado en el Centro Regional Universitario de Veraguas (CRUV), Rivera Solís ha convertido el estudio del relieve, las cuencas hidrográficas y los paisajes naturales y transformados por la actividad humana en una herramienta para generar conocimiento útil para la gestión ambiental, la planificación territorial y la reducción del riesgo de desastres.

Su formación combina la Geografía Física, la Geografía Ambiental, la Geomorfología y la Geoecología Tropical. Es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Panamá, cuenta con posgrados en Geografía Física y Docencia Superior, una Maestría en Geografía Ambiental y un Doctorado en Geografía, con énfasis en Organización del Espacio, obtenido en la Universidad Estatal de São Paulo, Brasil.

Actualmente es Profesor Titular III de la Universidad de Panamá, coordinador de la Unidad de Análisis Espacial/Laboratorio de Investigaciones CCIMBIO-COIBA e investigador del grupo CCIMBIO-CRUV-UP-VIP. También es miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI-SENACYT), director-editor de la revista Scientia y presidente de la Asociación Panameña de Geografía.

Una ciencia que convierte el territorio en información para decidir

La línea de investigación de Rivera Solís se concentra en la Geomorfología Ambiental y la Geoecología Tropical, disciplinas que le permiten estudiar cómo se estructura y transforma el territorio y cómo esas transformaciones pueden influir en los riesgos ambientales.

Su trabajo parte de una premisa: para ordenar y utilizar sosteniblemente un territorio primero es necesario conocerlo. Por ello, sus investigaciones buscan inventariar y caracterizar las unidades del espacio natural, diferenciar sus paisajes y generar información geográfica-física que pueda utilizarse en procesos de zonificación ambiental y ordenamiento territorial.

Para lograrlo emplea herramientas como la geomorfología, la geoecología, el análisis morfométrico de cuencas, los sistemas de información geográfica, la teledetección, imágenes satelitales y modelos digitales del terreno. Con estos recursos es posible generar indicadores ambientales que permiten evaluar la evolución del paisaje y formular recomendaciones sobre el uso sostenible del suelo.

En otras palabras, su investigación busca traducir las características físicas del territorio en información que pueda servir para tomar mejores decisiones.

Del mapa a la prevención de desastres

Una de las dimensiones más relevantes de su trabajo está relacionada con los riesgos hidrometeorológicos, particularmente las inundaciones y los deslizamientos.

Su investigación sobre el riesgo de desastres en Panamá, publicada en 2024 en la revista Georisk, analizó información de desastres registrada entre 1935 y 2020 mediante la base de datos DesInventar. El estudio identificó los principales desastres que han afectado al país y los territorios con mayores impactos, destacando entre ellos las inundaciones, los deslizamientos de tierra y los fuertes vientos.

La importancia de este trabajo trasciende el ámbito académico: sus resultados pueden servir como referencia para quienes toman decisiones relacionadas con la gestión del riesgo, al aportar evidencia sobre dónde y cómo se manifiestan determinados peligros naturales en Panamá.

Esta preocupación cobra mayor relevancia ante los cambios ambientales actuales. Rivera Solís señala que las anomalías en los regímenes de precipitación, asociadas al calentamiento global, pueden favorecer una mayor erosividad y contribuir al incremento de la recurrencia de inundaciones y deslizamientos. A ello se suman problemas como la deforestación, el uso indiscriminado de agroquímicos y la inadecuada disposición de los residuos.

Las cuencas hidrográficas como laboratorios naturales

Para este investigador, las cuencas hidrográficas constituyen espacios fundamentales para comprender la dinámica ambiental del país.

Mediante el análisis morfométrico y el estudio de la cobertura terrestre, sus investigaciones permiten identificar subcuencas y áreas potencialmente expuestas a inundaciones, erosión y otros peligros naturales, particularmente en zonas costeras. Esta información puede contribuir tanto a la protección de las comunidades como a la conservación de los recursos naturales.

Las cuencas también tienen una importancia estratégica para el desarrollo sostenible porque participan en la captación y producción de agua. En las zonas marino-costeras, además, los manglares cumplen una función fundamental en la captura de carbono azul, contribuyendo a reducir el CO₂ atmosférico y enfrentar el cambio climático.

Así, el territorio que Rivera Solís estudia no es simplemente una superficie representada en un mapa: es un sistema donde agua, suelo, vegetación, relieve, actividades humanas y comunidades interactúan permanentemente.

Investigación para un Panamá más resiliente

Uno de los aportes más importantes de su trabajo consiste en generar información que pueda utilizarse para fortalecer la planificación territorial y las políticas ambientales.

Sus investigaciones han permitido caracterizar unidades de paisaje en diferentes cuencas hidrográficas de la península de Azuero y el sur de Veraguas; estudiar paisajes kársticos en el golfo de Parita; analizar la evolución de paisajes antroponaturales en áreas protegidas del golfo de Montijo, y documentar la incidencia de riesgos hidrometeorológicos a escala nacional.

Estos resultados tienen una aplicación directa en la sociedad. Los indicadores ambientales y las metodologías desarrolladas pueden ser utilizados para realizar nuevos estudios, identificar zonas vulnerables y apoyar la formulación de políticas públicas orientadas a reducir la vulnerabilidad de la población.

Por ello, su investigación conecta la ciencia con necesidades concretas: saber dónde construir, qué áreas conservar, qué territorios requieren protección y cómo reducir la exposición de las comunidades frente a los fenómenos naturales.

Un investigador que mira hacia las cuencas del futuro

Actualmente, Rivera Solís desarrolla el proyecto “Geospatial Characterization for the Analysis of Environmental Vulnerability in the Tabasará–San Pablo Watershed”, correspondiente al período 2026-2027.

El proyecto da continuidad a una trayectoria investigativa centrada en comprender la vulnerabilidad ambiental mediante herramientas geoespaciales y el análisis de las características físicas y ambientales del territorio.

A lo largo de su carrera ha registrado 18 publicaciones científicas, varias de ellas en revistas indexadas en Scopus y Web of Science. Entre sus trabajos destacan investigaciones sobre la zona marino-costera del golfo de Montijo, la dinámica de los manglares en la subcuenca del río Rosario, el riesgo de desastres en Panamá, la formación kárstica en Ciénega de El Mangle y la geomorfología del estuario del río Purio.

Su producción científica también se conecta con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente con metas relacionadas con la conservación, la gestión de áreas protegidas, la reducción del riesgo de desastres y la ordenación ambiental del territorio.

Ciencia que también forma investigadores

El trabajo de Rivera Solís no se limita a producir publicaciones. Desde el laboratorio de investigaciones del CCIMBIO se abren oportunidades para estudiantes y profesores interesados en desarrollar investigación.

Los estudiantes que realizan sus tesis dentro de las líneas de investigación pueden acceder a instalaciones y equipos, recibir apoyo logístico para trabajos de campo y contar con asesoría para la publicación de sus resultados. También se brinda orientación a docentes interesados en desarrollar líneas de investigación y fortalecer sus procesos de publicación científica.

Para quienes desean seguir este camino, el investigador considera fundamentales la formación sólida en los fundamentos teóricos y metodológicos de la disciplina, el dominio de herramientas tecnológicas, la organización del tiempo y la actualización permanente.

Su mensaje a las nuevas generaciones es directo: la ciencia necesita jóvenes dispuestos a asumir el reto con determinación, dedicación y empeño.

El territorio como punto de partida para el futuro

La investigación de Jaime Rivera Solís demuestra que conocer el territorio es también una forma de proteger a quienes lo habitan. Sus mapas, indicadores, análisis de cuencas y estudios de paisaje buscan convertir la complejidad de la naturaleza en información que permita anticiparse a los riesgos y planificar un uso más responsable de los recursos.

Desde Veraguas, su trabajo coloca a la Geografía Física en un escenario donde la ciencia deja de ser únicamente observación del paisaje y se convierte en una herramienta para enfrentar algunos de los grandes desafíos de Panamá: cambio climático, pérdida de cobertura vegetal, deterioro ambiental, vulnerabilidad de las comunidades y necesidad de un ordenamiento territorial sostenible.

Para Rivera Solís, invertir en ciencia significa invertir en la capacidad del país para generar conocimiento y tomar decisiones. Y en un territorio expuesto a múltiples amenazas hidrometeorológicas, entender cómo funciona el paisaje puede ser el primer paso para construir comunidades más seguras y un Panamá más resiliente.

Compartimos el enlace de algunas de sus investigaciones destacadas:

Por: Irina Chan Castillo / Foto: Cortesía de Jaime Rivera Solis.

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