Consumo temprano de sustancias, problemas de salud mental, exclusión laboral y alteraciones cognitivas aparecen entre los principales factores asociados al comportamiento de personas en situación de calle en Panamá, según un estudio desarrollado por investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá.
La situación de calle no puede explicarse únicamente por la falta de vivienda. Detrás de esta realidad convergen factores relacionados con la salud mental, las adicciones, las condiciones educativas y laborales y el funcionamiento cognitivo. Así lo evidencia una investigación publicada recientemente en la revista científica REDEPSIC, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá, que analizó variables psicosociales asociadas al comportamiento de personas en situación de calle en Panamá durante el período 2018-2023.
El estudio fue realizado por Miguel Ángel Cañizales Mendoza, Francisco Jesús de León Ojo y Régulo N. Sandoya M., y tomó como referencia a personas beneficiarias de los servicios de albergue del Centro Juan Pablo II. La investigación incluyó una muestra intencional no probabilística de 160 personas, a quienes se aplicaron una entrevista estructurada, el Mini-Examen del Estado Mental y un protocolo de evaluación del estado mental.
Consumo de sustancias desde edades tempranas
Uno de los hallazgos más relevantes fue la presencia de antecedentes de consumo de sustancias desde etapas tempranas de la vida. El estudio encontró que 26 % de los participantes comenzó a consumir alcohol entre los 13 y 17 años.
Los investigadores identificaron además una relación negativa y estadísticamente significativa entre el consumo temprano de sustancias y el rendimiento cognitivo (r = -0,42; p < 0,05). Este resultado sugiere que, dentro de la población estudiada, una mayor exposición temprana al consumo estuvo asociada con un menor desempeño cognitivo.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque permite observar la situación de calle como un fenómeno que puede estar relacionado con procesos acumulativos de vulnerabilidad que comienzan mucho antes de que una persona llegue a vivir en la calle.
Depresión y ansiedad: una dimensión que requiere atención
La investigación también identificó importantes indicadores relacionados con la salud mental. El 27,5 % de los participantes presentó depresión y el 24,4 % manifestó ansiedad, mientras que únicamente 20 % contaba con diagnósticos documentados.
Para los autores, estos resultados refuerzan la necesidad de que las respuestas dirigidas a las personas en situación de calle incorporen atención psicológica y psiquiátrica, además de los servicios básicos de alojamiento y asistencia social.
La ausencia de diagnósticos formales en una proporción considerable de los participantes también evidencia un posible déficit en el acceso previo a servicios especializados de salud mental.
Una población mayoritariamente adulta y con limitaciones educativas
Otro aspecto destacado por el estudio es el perfil sociodemográfico de la muestra. El 83,2 % de las personas evaluadas tenía más de 40 años, mientras que solamente 16,3 % había alcanzado educación superior. En materia laboral, 33,8 % se desempeñaba en trabajos no calificados, reflejando condiciones de precariedad y limitadas oportunidades de inserción laboral.
Estos datos permiten observar cómo la exclusión social puede estar vinculada con otras formas de exclusión, particularmente la educativa y laboral. La dificultad para acceder a empleos estables y calificados puede convertirse en un factor que profundiza la vulnerabilidad económica y social.
Alteraciones en el juicio y cambios en el estado de ánimo
La investigación encontró también alteraciones en la capacidad de juicio. En 15 % de los participantes se identificó una alteración severa en esta función.
Los investigadores encontraron, además, asociaciones entre las alteraciones del estado de ánimo y variables como la adicción al juego (r = 0,38; p < 0,01) y las detenciones policiales (r = 0,35; p < 0,05).
Estos resultados muestran la interacción de diferentes dimensiones de vulnerabilidad y plantean la necesidad de evitar interpretaciones simplistas de las conductas de las personas en situación de calle.
Hacia una respuesta integral
A partir de los resultados, los investigadores plantean que las intervenciones deben superar los enfoques exclusivamente asistenciales y contemplar la complejidad de los factores que afectan a esta población.
El estudio recomienda intervenciones integrales que combinen atención en salud mental, programas de desintoxicación y capacitación para el trabajo, con el propósito de abordar simultáneamente las adicciones, las condiciones psicológicas y las dificultades de inclusión laboral.
La investigación aporta así evidencia para comprender la situación de calle desde una perspectiva psicosocial: las adicciones, la salud mental, el deterioro cognitivo y la exclusión educativa y laboral no son dimensiones aisladas, sino factores que pueden interactuar y profundizar las condiciones de vulnerabilidad.
Cabe destacar que esta investigación está publicada en el volumen 5, número 2 de REDEPSIC, correspondiente a julio-diciembre de 2026. El trabajo forma parte de la producción científica de la Facultad de Psicología de la Universidad de Panamá, orientada a estudiar problemáticas sociales que requieren respuestas basadas en evidencia.
Por: Irina Chan Castillo / Foto: Generada por IA






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